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De quien le rasca el lomo

Un programa que rompió esquemas: “La culpa no es del chancho” y su alcance desde Durazno

Cinco mujeres construyeron una audición que amplió los temas de la radio en el centro del país, impactó con entrevistas y humor a la región.

27.08.2026 16:40

Lectura: 5'

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Por Pedro Dutour
  [email protected]

Once años después de su primera emisión, La culpa no es del chancho conserva la característica, que ha estado desde su origen, de hacer en la radio de Durazno cosas que hasta entonces no eran habituales. El programa se emite los viernes, de 9 a 12 horas, por Radio Yí 960 AM, de la mano de cinco mujeres con perfiles diferentes en una propuesta que pasó del entretenimiento a abordar asuntos de interés general, entrevistas con especialistas y problemas que forman parte de la vida cotidiana, de esos de los que todos se sienten identificados.

La idea surgió de Analía Martínez, licenciada en Comunicación y vinculada a la dirección de Radio Yí, y con larga trayectoria en el dial. Para formar el equipo buscó personas que no pertenecieran a la radio, pero que compartieran intereses, sentido del humor y una sólida cultura general. Así se incorporaron Alejandra Corsini, Macarena Fascioli, Marcela Inciarte y Victoria Long. Con el paso de los años, aquella selección terminó dando lugar a un grupo que Martínez define como una amistad, además de una sociedad radial, con mucha sintonía y complicidad.

“En Durazno ha sido un programa que ha revolucionado un poco, porque se han hecho entrevistas que nunca habíamos escuchado por aquí”, dice Martínez a Montevideo Portal. La lista de temas que menciona ayuda a medir el cambio: psicología, familia, sexualidad, adicciones y distintas cuestiones de la vida cotidiana ingresaron a una franja de la radio en la que, asevera, no resultaba habitual discutirlos de esa manera.

Sin embargo, el criterio central no consiste en que las conductoras tengan todas las respuestas. La apuesta pasa por poner frente al micrófono a personas capacitadas, o especializadas, para hablar de cada asunto y dejar que sus conocimientos lleguen a la audiencia. “La gente quiere escuchar a gente que nos enseñe a nosotras, que aprendamos nosotras y que aprenda también la audiencia”, subraya Martínez.

Esa dinámica llevó al programa a salir de los estudios de Radio Yí, ubicado en calle Rivera 501, esquina Manuela E. de Penza. El equipo realizó emisiones desde Montevideo, además de trasladarse a localidades y departamentos invitados. El año pasado, por ejemplo, el programa estuvo en Paso de los Toros.

La experiencia permitió incorporar voces de distintos lugares. Toda ese bagaje representa situaciones “un poco diferentes que también impulsan a seguir haciendo cosas nuevas”.

También hubo una decisión de llevar actividades a Durazno con la organización de charlas con figuras como Pilar Sordo, Alejandro De Barbieri y Natalia Trenchi. No fueron únicamente entrevistas dentro del programa, sino propuestas abiertas al público impulsadas desde la propia emisora.

Marcela Inciarte, Analía Martínez, Alejandra Corsini, Macarena Fascioli y Victoria Long.

Marcela Inciarte, Analía Martínez, Alejandra Corsini, Macarena Fascioli y Victoria Long.

Otro abordaje

Uno de los rasgos que más distancia al programa de una estructura radial convencional es la forma de tratar los asuntos sensibles. Las integrantes han visitado familias con hijos con problemas de adicciones y escuchado especialmente a las madres. En lugar de construir una conversación distante, la propuesta procura que los problemas que aparecen en la vida doméstica también puedan ser tratados públicamente, con especialistas y con la participación de quienes escuchan.

“Todo lo que se hable en la casa, con tus amigas, con tus amigos, con tus hijos, que lo podemos hablar afuera, bueno, todo eso traerlo a la mesa de la radio”, destaca Martínez. Esa cercanía también funciona como mecanismo de participación: después de escuchar una conversación, los oyentes cuentan experiencias propias y reconocen en esos temas situaciones que forman parte de sus propias vidas.

Un grupo de amigas.

Un grupo de amigas.

Por supuesto, el humor ocupa otro lugar importante y es un punto considerado determinante para el desarrollo de la audición. Para Martínez, la radio no debería limitarse a informar. “Para mí tenés que divertirte”, afirma. El programa puede pasar por momentos de llanto o por conversaciones difíciles, pero procura recuperar el tono alegre antes de terminar. “Nosotras lloramos en el programa, nos divertimos, nos reímos. Siempre decimos que es la vida misma este programa”, dice.

Gracias a esa propuesta descontracturada, el programa consiguió una dimensión que excede a Durazno. Radio Yí tiene alcance desde Fray Bentos hasta Tacuarembó y retransmite el programa los domingos. A eso se suman otras emisoras del interior: Radio Tabaré de Salto, Radio Bella Unión y una emisora de Fray Bentos también lo incluyen en su programación.

Para Martínez, esa expansión no elimina una de las características más tradicionales del medio. Al contrario, la refuerza. “Lo lindo de la radio es que, por ejemplo, nos ha pasado de ir a algún lugar a transmitir, a una localidad de Durazno, y llegamos a un lugar y te escuchan y te dicen: ‘Yo te conozco’”. Que alguien reconozca a una conductora por su voz, dice, sigue siendo una de las particularidades más fuertes de la radio.

Hasta el nombre del programa terminó formando parte de ese vínculo con la audiencia. “La culpa no es del chancho” toma la primera mitad de un refrán y permite convertirlo en un juego recurrente durante las entrevistas: ante la pregunta de “¿de quién es la culpa?”, las respuestas pueden tomar cualquier dirección.

La temporada número once encuentra al grupo con una característica que quizá sea menos visible desde afuera, pero que ayuda a entender su permanencia. “Cada viernes es como que es la primera vez que lo hicimos”, cuenta Martínez. No describe las tres horas semanales como una obligación laboral, sino como una actividad que las integrantes disfrutan. “Es como una terapia para cinco, el programa. Lo disfrutamos”.

Por Pedro Dutour
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