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Florecido

Un parque de 722 árboles y una historia de compromiso con pueblo Grecco

Creado por iniciativa de Antonio Arocena, el espacio suma unas 80 especies e integra a la comunidad en torno a la naturaleza y los valores.

05.11.2026 16:20

Lectura: 7'

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Por Pedro Dutour
  [email protected]

“¿Para qué la vida, si no para darla?”. Antonio Arocena había convertido esa pregunta en una especie de principio rector. La tenía escrita junto a la estufa de su casa, la compartía con sus hijos y procuraba transmitirla a quienes encontraba en su camino. Cuando imaginó un parque para pueblo Grecco, en el departamento de Río Negro —ubicado a tres kilómetros de la ruta 20—, pensó en algo más que en plantar árboles: quería dejarle a la comunidad un espacio construido colectivamente, vinculado con la naturaleza y con los valores que, a su juicio, debían orientar la convivencia. Murió antes de verlo inaugurado, pero su iniciativa siguió adelante. Hoy, el parque de los Valores que lleva su nombre tiene 722 árboles de unas 80 especies.

La iniciativa de Arocena, un hombre que vivió durante varios años en las inmediaciones de pueblo Grecco —de poco más de 600 habitantes— y que, según recuerda Yoanna Sosa, actual presidenta de la comisión del parque, se caracterizaba por su intensa actividad social. “Era una persona que no solamente tenía ideas, sino que las ejecutaba. Venía con la camioneta cargada de cosas y ya estaba organizando alguna actividad. Parecía que pasaba un huracán”, dice a Montevideo Portal.

Arocena concebía el proyecto como una forma de devolverle algo al pueblo. El predio pertenecía a la Intendencia de Río Negro y a UPM, y la propuesta comenzó a tomar forma con la participación de vecinos, instituciones educativas y organizaciones de la zona. La familia Arocena también contribuyó a su desarrollo.

El proyecto comenzó a materializarse alrededor de 2010, cuando se inició la plantación de árboles. Arocena trabajó especialmente con la escuela y el liceo de pueblo Grecco y encontró en las actividades educativas una vía para involucrar a niños y adolescentes. La planificación incluyó un diseño de distribución de las especies, elaborado con participación de estudiantes y docentes, aunque las características del terreno obligaron a introducir modificaciones.

El ingreso al parque de los Valores.

El ingreso al parque de los Valores.

“Cuando empezamos a plantar descubrimos que había partes con mucha piedra y que no todo el terreno servía para lo que habíamos proyectado. Hubo que cambiar algunas cosas y hasta se convocó a una cuadrilla de personas de los alrededores para completar el trabajo”, recuerda Sosa.

Incluso aquella experiencia contó con la participación de los niños de educación inicial. Cada alumno tuvo asignado un árbol, al que podía reconocer como propio. La plantación se convirtió así en una actividad colectiva y en una labor educativa que buscaba establecer un vínculo temprano con el cuidado del ambiente.

Finalmente, el parque se inauguró el 26 de abril de 2014. Arocena ya había fallecido y, según cuenta Sosa, tampoco había querido que el espacio llevara su nombre. Sin embargo, la comunidad decidió homenajearlo incorporando su apellido a la denominación del parque, junto con la referencia a los valores que habían inspirado su creación. Durante la inauguración habló su hijo, José Pedro Arocena.

Una declaración de principios

El nombre no resultó ser fruto del azar porque Arocena había dejado escrito un texto que definía con bastante precisión qué pretendía de aquel lugar. No se trataba únicamente de recuperar un área verde o sumar árboles a la entrada del pueblo. La intención era que el parque funcionara como un recordatorio permanente de determinados valores humanos.

El pequeño arroyo que pasa por el lugar.

El pequeño arroyo que pasa por el lugar.

“Los vecinos y amigos de Grecco plantamos este parque por su hermosura y porque hacerlo es casi tan hermoso como crear una familia”, comienza el documento.

En ese escrito, Arocena vinculaba el proyecto con una concepción de la convivencia basada en la hermandad, la solidaridad, la honestidad, la creatividad, la verdad, la libertad, la sabiduría, el trabajo, la belleza, la ciencia, el arte, la reflexión y la justicia.

También recurría a referencias de la tradición nacional y mencionaba el conocido principio de José Hernández en el Martín Fierro —“Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera”— y lo relacionaba con el pensamiento de José Artigas, al recordar la importancia que el prócer atribuía a la condición de “hombres de bien” para acceder a la tierra.

El texto contenía, además, una preocupación explícita por lo que Arocena describía como una crisis moral. Su respuesta, según planteaba, debía comenzar por la capacidad de las personas para querer, crear y construir vínculos. “El hombre, si no vive para querer y crear, no sirve para vivir”, escribió.

En tanto, la familia ocupaba un lugar central en esa concepción. “La familia es la gran escuela del amor. Que las madres nos sigan enseñando a amar, porque el que no ama no conoce la vida”, sostenía.

Parte de esas frases fueron concebidas para quedar instaladas en carteles distribuidos por el parque. Aunque todavía no se concretó su colocación, la comisión mantiene la intención de recuperar ese componente del proyecto original y hacer visible el pensamiento que acompañó su creación.

Un espacio que sigue creciendo

Después de su inauguración, el parque atravesó períodos de menor actividad y, durante un tiempo, la prioridad apuntó a permitir que los árboles crecieran y consolidaran el espacio forestado. Con los años, sin embargo, surgió la necesidad de recuperar sectores y sumar infraestructura para que pudiera ser aprovechado de manera más amplia por los habitantes de pueblo Grecco.

Los pinos se lucen en el parque.

Los pinos se lucen en el parque.

La Intendencia de Río Negro y la Comisión Especial de Grecco impulsaron trabajos de limpieza, poda sanitaria y acondicionamiento. También se instalaron mesas, bancos de hormigón y parrilleros, a partir de propuestas surgidas de los estudiantes del liceo. A esas intervenciones se sumaron mejoras en la iluminación, con tecnología LED, y tendido eléctrico mediante el programa Localidades Eficientes.

En abril de 2025, se inauguraron nuevas obras complementarias, entre ellas una cancha multiuso para patín, básquetbol, fútbol y hándbol. Los trabajos incluyeron mejoras generales en el entorno y ampliaron las posibilidades de utilización del parque.

La transformación también puede observarse en su patrimonio vegetal. Los 722 ejemplares que existen actualmente pertenecen a unas 80 especies, con una diversidad que incluye árboles autóctonos y variedades introducidas.

Entre los sectores más reconocibles hay una avenida de cipreses calvos, cuyas hojas adquieren tonalidades rojizas durante el otoño. También existe otra alineación de pinos, integrada por cuatro variedades diferentes, además de palmeras y otras especies que conforman un conjunto vegetal diverso.

“Es muy rica la variedad de árboles que tenemos. En otoño, cuando cambian las hojas de los cipreses calvos, quedan de un color rojizo y son hermosos de ver. Estamos pensando, además, en incorporar algunas especies que todavía no tenemos”, explica Sosa.

Actualmente, la intendencia se ocupa del mantenimiento, en virtud de un acuerdo con la asociación civil que administra el espacio. Esa modalidad permite sostener las tareas de conservación sin depender de donaciones, que por ahora no integran los recursos disponibles para la comisión.

Proyectos para una nueva etapa

El parque también tiene nuevos proyectos en carpeta, como el de resolver un arroyito que atraviesa el predio y divide algunos sectores. La comisión trabaja en una propuesta para construir un puente que permita conectar ambas márgenes y facilitar la circulación de los visitantes.

Mesas y parrilleros rodeados de verde.

Mesas y parrilleros rodeados de verde.

Otra particularidad es la presencia, dentro del parque, del cartel volumétrico con el nombre de pueblo Grecco. Cuando la intendencia impulsó la instalación de estas estructuras identificatorias en distintas localidades, los habitantes optaron por ubicar el correspondiente a Grecco dentro del predio, en lugar de colocarlo en otro punto de acceso.

La decisión terminó reforzando el vínculo entre el espacio verde y la identidad del pueblo. El parque está situado precisamente en la entrada de la localidad y constituye una de las primeras referencias que encuentran quienes llegan.

Para Sosa, el propósito actual mantiene una relación directa con la idea original de Arocena. “Es un lugar de encuentro, para ir, quedarse un rato y compartir. Tiene una dimensión educativa, porque permite transmitir valores e integrar a las instituciones de enseñanza; otra social, porque ofrece un espacio de recreación, y también ambiental, por la diversidad de especies y el cuidado de la naturaleza”.

Por Pedro Dutour
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