Teatro Florencio Sánchez: qué lo mantiene en vigencia luego de 150 años de historia
El recinto llega al siglo y medio con una historia marcada por crisis, restauraciones y figuras como Carlos Gardel o Zorrilla de San Martín.
Por Pedro Dutour
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El próximo 6 de octubre, el Teatro Florencio Sánchez de Paysandú cumplirá 150 años desde su inauguración, una fecha que encuentra a la sala en actividad permanente y con buena parte de su estructura recuperada, con actividad variada y estable. La conmemoración llega después de una historia que comenzó en el siglo XIX, pasó por períodos de dificultades económicas, transformaciones arquitectónicas, décadas en las que funcionó principalmente como cine y varias intervenciones de restauración hasta alcanzar las condiciones actuales.
La construcción estuvo ligada desde sus comienzos a la iniciativa de la comunidad sanducera. Empezó con la creación de la Sociedad del Teatro en 1860, integrada por 35 accionistas que aportaron 240 pesos cada uno. El proyecto quedó en manos de los maestros de obra suizos Francisco y Bernardo Poncini, responsables también de otras construcciones relevantes de Paysandú (como la basílica o la Jefatura de Policía) y Montevideo.
La obra, sin embargo, quedó interrumpida por la Defensa de Paysandú en 1864-1865, un conflicto que, incluso, afectó las primeras estructuras levantadas. Según Walter Belvisi, uno de los presidentes de la Fundación Amigos del Teatro Florencio Sánchez —junto a Carlos Leoni— y exintendente de Paysandú, la iniciativa había surgido de una convocatoria realizada por el coronel Basilio Pinilla —jefe político del departamento en aquel tiempo—, quien buscó involucrar a la población en la creación de una sala teatral. “El teatro nace siempre vinculado con la comunidad”, dijo Belvisi a Montevideo Portal.
Doce años después de la interrupción, las obras fueron retomadas y el edificio abrió sus puertas en octubre de 1876 con el nombre de Teatro Progreso. La fecha consignada por la documentación patrimonial es el 6 de octubre de ese año, cuando se presentó Morte civile, del dramaturgo italiano Paolo Giacometti.
El interior del Teatro Florencio Sánchez. Foto: Pedro Dutour.
Durante las primeras décadas, la sala mantuvo una relación estrecha con la circulación cultural entre Paysandú y Buenos Aires. Por allí pasaron compañías teatrales, líricas, de zarzuela y de ópera, en una época en que la conexión fluvial y comercial con la capital argentina tenía una incidencia considerable en la vida cultural de la ciudad. A comienzos del siglo XX, también llegó al teatro el propio Florencio Sánchez (dramaturgo y escritor nacido en 1875 en Montevideo y muerto en 1910 en Milán), cuyo nombre sería adoptado por la institución en 1921.
La nómina de figuras vinculadas con el edificio se amplió con el paso de los años: Carlos Gardel actuó allí en 1935; Juan Zorrilla de San Martín recitó Leyenda Patria en 1903, mientras que el 12 de octubre de 1915 se interpretó por primera vez la partitura completa del Himno Nacional uruguayo, dirigida por José Debali (hijo). También pasaron por la sala artistas como Alberto Candeau, Blanca, Antonio y Jerónimo Podestá, Ariel Ramírez y el pianista Arturo Rubinstein.
Transformaciones
La historia del edificio tuvo, entretanto, varias transformaciones. Entre 1915 y 1917 se sometió a una reforma de gran alcance bajo la dirección de los arquitectos Jacobo Vázquez Varela y Daniel Rocco. En 1940, otra intervención lo convirtió en cine-teatro y modificó nuevamente sus características arquitectónicas. Durante buena parte de la época de auge del cine sonoro, la actividad cinematográfica pasó a ocupar un lugar central.
Belvisi asegura que aquella etapa tuvo consecuencias sobre la estructura: negativas. La instalación de maquinaria pesada obligó a realizar modificaciones en el foyer y, con el paso del tiempo, el uso intensivo y la falta de mantenimiento llevaron al edificio a un deterioro considerable. “Hubo que reformar una estructura en el foyer del teatro, con estructuras de hormigón para soportar las pesadas máquinas”, recordó.
El estado en el que quedaron las butacas en la década de 1970.
La recuperación comenzó a tomar otra dimensión en la década de 1970, en la que la idea de pasar cine en el lugar comenzó a descartarse. El 1° de julio de 1975, el Poder Ejecutivo declaró al edificio Monumento Histórico Nacional, una decisión que reconoció formalmente su importancia cultural y arquitectónica. Cinco años después, pasó a manos del Estado y quedó bajo custodia y administración de la Intendencia de Paysandú.
Belvisi ocupaba entonces la Intendencia y rememora aquella declaración patrimonial como un punto decisivo para avanzar en la adquisición del edificio. “Eso fue una llave importante para empezar a negociar con los privados el objetivo de comprar el Teatro Florencio Sánchez y municipalizarlo”, indicó. La operación permitió iniciar una recuperación que incluyó trabajos sobre la yesería, la tapicería, la pintura y las instalaciones.
La aparición de la fundación
A su vez, el proceso de conservación tendría nuevos capítulos décadas después, con nuevos problemas que merecerían atención. En abril de 2011, la intendencia dispuso la clausura de la sala debido a problemas edilicios y estructurales. La recuperación posterior incluyó trabajos sobre el cielorraso, el escenario, la infraestructura general y la construcción de un foso para una orquesta de hasta 40 músicos. El teatro volvió a funcionar en marzo de 2018.
En paralelo con esta historia de restauraciones, la gestión del teatro incorporó una estructura de apoyo permanente. En 2011, comenzó a funcionar la Fundación Amigos del Teatro Florencio Sánchez, integrada, entre otros, por Belvisi, Carlos Leoni y José Rivero Horta (fallecido). La organización trabaja junto con la administración municipal en tareas vinculadas con la conservación, la promoción cultural y la generación de acuerdos con otras instituciones.
“Tenemos el objeto de promover la cultura en todas sus manifestaciones. Tenemos también como fin promover nuevos valores dentro de la cultura”, afirmó Belvisi, quien remarcó además el carácter honorario del trabajo de los integrantes de la fundación.
El teatro se encuentra ubicado en la semipeatonal 19 de Abril. Foto: Pedro Dutour.
Uno de los acuerdos más relevantes de los últimos años ha sido el firmado en diciembre de 2025 en Buenos Aires entre el Teatro Colón, la Fundación Amigos del Teatro Florencio Sánchez y la Intendencia de Paysandú. El convenio establece un marco de cooperación cultural que incluye intercambio de actividades y posibilidades de formación artística. La intendencia informó que el acuerdo fue concebido dentro de las actividades vinculadas con el aniversario de los 150 años.
Para Belvisi, ese vínculo abre posibilidades que exceden una programación puntual. “Podemos tener pasantías desde el punto de vista de formación artística”, señaló, y agregó que durante el año del aniversario está prevista la llegada de grupos vinculados al Colón.
De festejos
Como era de esperar, la programación de 2026 se construyó alrededor de esa celebración. Entre las actividades ya realizadas estuvo una presentación de Tosca, mientras que también pasó por la sala la banda del Instituto Pasteur, integrada por científicos que desarrollan una propuesta musical vinculada con contenidos de divulgación. Para los próximos meses, están previstas actuaciones del Ballet del Sodre y de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Sodre, además de las actividades especiales programadas para octubre.
El propio 6 de octubre tendrá una programación institucional con descubrimiento de placas, intervenciones oratorias y una propuesta artística. El cierre del año conmemorativo incluirá En familia, de Florencio Sánchez, interpretada por un grupo local de teatro independiente, mientras que en noviembre está prevista la llegada de agrupaciones vinculadas al Teatro Colón.
La actividad actual también se encuentra relacionada con mejoras en las condiciones de funcionamiento de la sala. Entre ellas se encuentra la instalación de aire acondicionado, una inversión que permitió ampliar las posibilidades de programación durante los meses de temperaturas extremas, especialmente en el tórrido verano sanducero. “Eso fue un esfuerzo y una inversión que realmente le dio mucha vida al teatro y muchas otras posibilidades”, subrayó Belvisi.
El aniversario encuentra, de este modo, al Florencio Sánchez con una condición que sus responsables consideran central: conservar el valor arquitectónico de una construcción con 150 años de historia mientras mantiene una programación regular. El Ministerio de Educación y Cultura lo incluye entre los espacios patrimoniales del país y destaca su capacidad para 700 personas; además, la documentación oficial lo identifica como un espacio de gestión pública y patrimonio nacional y departamental. Es decir, goza de buena salud.
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