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Idioma canino

Nahuel: el joven que apostó su futuro a un perro y competirá en un campeonato mundial

Es de Durazno, tiene 19 años, y en setiembre viajará a Escocia con sus border collies para disputar la copa del mundo de perros de pastoreo.

25.07.2026 15:02

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Por Clemente Calvo
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La primera vez que Nahuel Yaben vio a una cachorra de apenas dos meses reunir por sí sola una majada de ovejas entendió que esos perros tenían algo especial. Aquella escena, vivida cuando era un niño que crecía entre el ganado ayudando a sus padres en un establecimiento rural de Durazno, marcó el inicio de una pasión que hoy, con apenas 19 años, lo llevará a representar a Uruguay en el Campeonato Mundial de Adiestramiento de Perros de Pastoreo, que se disputará el próximo mes de setiembre en Escocia junto a la riverense Joaquina Padern y el salteño Hugo Finozzi.

Del 16 al 20 de setiembre, él y sus border collies, Rusa y Nikki, competirán frente a más de 200 perros provenientes de 34 países en Escocia, considerada la cuna de esta raza. “Sé que esta experiencia va a cambiar muchas cosas y no sé si volveré a tener una oportunidad igual”, confiesa el joven.

A diferencia de la Copa del Mundo de fútbol, el principal torneo internacional de perros pastores se celebra cada tres años, y Nahuel es consciente de que la experiencia puede marcar un antes y un después en su vida.

El campo en las venas

Nahuel creció en el paraje Chileno Chico, en el departamento de Durazno. “Siempre criamos animales; nos dedicábamos a la cría de ganado y ovinos. Desde chico fui un apasionado por los animales”, cuenta. Sin embargo, pasó un tiempo considerable para que los perros pasaran a ocupar un lugar central en su vida.

Desde pequeño se involucró en las tareas cotidianas del establecimiento familiar junto a sus padres, ambos productores rurales. “Se criaron en el campo, siempre trabajando con animales, y tuvieron la suerte de poder empezar con lo suyo, sin tener que trabajar como peones”, relata.

Lejos de ver el trabajo como un sacrificio, disfrutaba cada jornada en el medio rural. “De gurí, siempre buscaba la vuelta para no ir a la escuela porque quería ayudar, sobre todo cuando había movimiento de ganado”, recuerda.

Tan fuerte era ese vínculo con el campo que, tras terminar la escuela a los 12 años, decidió no continuar estudiando para dedicarse de lleno al establecimiento familiar. “Quizás hoy sea una decisión complicada de entender porque actualmente el estudio es muy importante”, reconoce. “Aunque fuera un trabajo más sacrificado y hubiera que estar pendiente de los animales todo el tiempo, era lo que me gustaba y lo hacía con mucho gusto”, afirma.

Para entonces, el interés por los perros de pastoreo ya había empezado a crecer. Cuando tenía 10 años, un amigo consiguió una cachorra de raza kelpie, un perro de pastoreo de origen australiano reconocido por su inteligencia, independencia y energía. Desde el primer momento, las habilidades del animal lo dejaron maravillado.

“Me llamaba mucho la atención los movimientos que podía hacer un perro así. Era diferente: tenía una genética seleccionada y la capacidad de leer los movimientos de una oveja o de una vaca. Ahí empezó a crecer ese interés”, recuerda.

A pesar de no tener un perro, Nahuel comenzó a buscar videos en Facebook y en YouTube sobre el adiestramiento de perros, recolectando todo tipo de información: sobre razas, técnicas y las distintas fases en el entrenamiento de un can. Con el paso del tiempo, su interés fue direccionándose a la raza border collie. “Encontraba mucho más interesantes sus movimientos y todo lo que podían llegar a hacer”, admite.

Con cada lectura y cada aprendizaje, la ansiedad por poner en práctica sus conocimientos iba creciendo. Y no solo eso: en su cabeza de adolescente, ya imaginaba cómo esos perros podían convertirse en un aliado para el trabajo diario en el establecimiento familiar. Sin embargo, tendría que esperar hasta 2021 para dar el primer paso. Con 15 años, decidió comprar su primer border collie.

Para ello recurrió a María José Scabino, actual presidenta de la Asociación Uruguaya de Perros de Pastoreo y la primera uruguaya en participar en un mundial de adiestradores. En su criadero especializado en la cría de border collies de raza pura, con varias generaciones seleccionadas para el pastoreo, la genética del ejemplar estaba garantizada. Pero el principal obstáculo era otro: cada cachorro costaba US$ 500.

“Para un productor pequeño, US$ 500 es mucha plata, y más todavía cuando se trata de un perro. No es algo habitual gastar ese dinero en un animal, pero yo ya había estudiado bastante sobre genética y entendía el valor que tenía ese tipo de perro”, explica.

Para reservar el cachorro debía entregar una seña de US$ 100. Convencido de que aquella inversión daría frutos en el futuro, decidió hablar primero con su madre. “Mi madre me apoyaba un poco más, así que le pedí que hiciera la transferencia de esos US$ 100 para poder reservarla. Recién después se lo conté a mi padre”, recuerda. “Una vez que la cachorra ya estaba señada, no quedaban muchas opciones”, agrega entre risas.

Cuando finalmente la llevó al campo, la cachorra tenía apenas dos meses. Bastaron unos minutos junto a una pequeña majada de ovejas para confirmar que no se había equivocado. “La pusimos con una majadita de ovejas. Ella ya tenía la capacidad de ir sola y atajarlas contra un rincón. Hacía movimientos abiertos, bien agazapada y muy suaves, como para no asustarlas. Eso me apasionó. Es difícil explicarlo con palabras, pero fue lo que más me impactó. Ahí empecé a sentir que eran perros diferentes, que traían esas capacidades de forma natural y que no era algo que uno les enseñara”, relata.

Del instinto a la técnica

A medida que encontraba en los perros su propósito de vida, los videos de YouTube fueron dando paso a las primeras instancias de formación presencial. Comenzó con una clínica dictada por María José Scabino y luego asistió a un curso organizado en Durazno por el brasileño Alexandre Figueiredo, reconocido adiestrador y propietario del canil Torena, en el estado de Rio Grande do Sul.

“Ahí se produjo un cambio muy importante. Si bien la técnica era parecida, él tenía una forma de explicar que hacía ver que todo aquello, que por momentos parecía inalcanzable, realmente era posible”, recuerda.

Durante su estadía en Uruguay, Figueiredo vio en Nahuel un potencial que lo llevó a invitarlo a su casa en el municipio de São Lourenço do Sul, ubicado a unos 240 kilómetros de la frontera con Uruguay. Sin dudarlo, aceptó la propuesta y pasó 20 días recibiendo una formación intensiva sobre el entrenamiento de border collies.

“Él me corregía muchos errores y me enseñaba constantemente qué podía mejorar. Fue una experiencia muy intensa. Lo que quizá habría aprendido en varios años, lo aprendí en apenas días”, afirma.

Tiempo después volvió a viajar a Brasil para participar de una clínica impartida por Jonas Gustafsson, referente internacional y creador de la técnica con la que hoy trabaja. “Es una persona bastante reconocida en el mundo del entrenamiento de perros”, señala.

Mientras invertía tiempo y dinero en su formación, seguía ayudando a sus padres en las tareas del establecimiento. Su objetivo, por entonces, era mucho más sencillo que competir a nivel internacional: formar un buen perro de trabajo que facilitara las tareas cotidianas del campo. Los campeonatos todavía no formaban parte de sus planes.

“Los perros ya nacen con el instinto de controlar a los animales. Lo que hacemos durante el entrenamiento es ayudarlos a desarrollar ese instinto y ponerlo a nuestro favor. Ese es el objetivo final: aprovechar algo que ya traen naturalmente para poder usarlo tanto en el trabajo diario como en la competencia”, explica Nahuel.

Su metodología de entrenamiento no contempla premios con alimento. La recompensa, explica Nahuel, consiste en permitir que el perro haga aquello para lo que fue seleccionado durante generaciones: trabajar con el ganado. “En este entrenamiento el premio es dejarlos trabajar, porque es lo que realmente quieren hacer. Nacieron para eso, así que la manera de recompensarlos es permitiéndoles hacer aquello que más disfrutan”, afirma.

La base del aprendizaje está en la comunicación entre el adiestrador y el animal. Al principio, el perro interpreta la expresión corporal de su guía y, con el tiempo, comienza a asociar determinados movimientos con comandos verbales.

“Primero les mostramos qué es lo que queremos. Ellos entienden muchísimo la expresión corporal, así que el trabajo comienza de esa manera. A medida que van haciendo los movimientos correctos, a cada uno se le asigna un comando, una palabra. Con la repetición, terminan asociando esa palabra con el movimiento. Llega un momento en que el comando verbal alcanza y la expresión corporal prácticamente deja de ser necesaria”, explica.

A ese proceso se suma un factor que, según Nahuel, no puede enseñarse: el instinto propio de la raza. “Son perros con una capacidad extraordinaria para leer el comportamiento de los animales. Muchas veces anticipan lo que una oveja o una vaca va a hacer antes de que ocurra”, señala.

El progreso de Nahuel como entrenador no pasó inadvertido. Al igual que Alexandre Figueiredo, María José Scabino advirtió rápidamente sus condiciones y fue quien lo animó a dar un paso que hasta entonces nunca había considerado: competir.

Se va mundial

Corría 2022 cuando María José Scabino le propuso a Nahuel dar un paso que hasta entonces no había imaginado: competir con una de sus perras. “Me incentivó porque entendía que ya tenía el nivel suficiente para empezar a competir y me dio mucha confianza para animarme”, recuerda.

Aunque las pruebas recrean situaciones habituales del trabajo con el ganado, cada torneo supone un desafío diferente. Los perros deben desenvolverse en un entorno desconocido, con animales y condiciones distintas a las de su rutina, por lo que la preparación previa resulta fundamental. “En esos días previos armamos una simulación de una prueba y los entrenamientos salieron muy bien“”, cuenta.

El campeonato se disputó durante dos jornadas y el debut no pudo haber sido mejor: subió al podio en ambas. “Ese mismo año, con esa perra salí campeón uruguayo en la categoría Novatos. Todo eso me dio un gran impulso para seguir”, afirma.

Solo cuatro años después de aquella primera competencia, Nahuel ya suma participaciones en torneos de Uruguay, Brasil y Argentina. Su rápida evolución lo llevó a recibir una de las tres plazas con las que contará la delegación uruguaya en el Campeonato Mundial de Adiestramiento de Perros de Pastoreo.

La oportunidad, sin embargo, también implica un desafío económico. El viaje demandará una inversión cercana a los US$ 10.000, una cifra que todavía continúa reuniendo mediante rifas, cursos y sus propios ahorros. Aun así, nunca dudó en aceptar. Sabía que difícilmente volvería a presentarse una oportunidad como esta.

En Escocia estará acompañado por Joaquina Padern y Hugo Finozzi, los otros dos representantes uruguayos, y por Rusa y Nikki, las border collie con las que buscará dejar al país en lo más alto.

“Rusa proviene del criadero de María José Scabino. Es la mimosa de la casa, tiene un carácter muy especial y es muy cariñosa. La crie desde cachorra y la entrené completamente yo, así que detrás de ella hay años de trabajo. Por eso ocupa un lugar muy especial para mí”, cuenta.

Pero Rusa no solo destaca por su vínculo con Nahuel. También carga con una genética de élite. “Tiene una genética extraordinaria. Su madre fue al Mundial y su abuela también. Es una perra con la que prácticamente cada vez que salgo a competir vuelvo con algún premio. Ella sola se fue ganando ese cariño”, destaca.

Nikki, en cambio, representa un vínculo todavía más personal. Es hija de otra de las perras de Nahuel y nació en su propia casa. “Nikki también es muy talentosa y disfruto muchísimo de entrenarla. Tiene un significado especial porque su madre es mía. La vi nacer y la crié desde el primer día. De hecho, nació dentro de mi cuarto, así que te podrás imaginar lo que representa para mí. Hoy está dando mucho de qué hablar y eso también me llena de orgullo”, relata.

Desde que confirmó su clasificación, la preparación pasó a ocupar buena parte de sus días. “Le estoy dedicando muchísimo tiempo. Estoy muy poco en casa porque trato de moverme constantemente con las perras y planificar entrenamientos en distintos lugares. Busco trabajar con ovejas diferentes, en campos distintos y en situaciones nuevas para que ellas sumen experiencia”, explica.

Aunque el Mundial se disputará del 16 al 20 de setiembre, la delegación uruguaya viajará al Reino Unido el 27 de agosto para participar en competencias previas que permitan a los perros adaptarse al clima, las ovejas y las condiciones de trabajo. “Eso también nos va a permitir evaluar qué aspectos debemos ajustar en la conducción antes del mundial”, concluye.

Nahuel sabe que representar a Uruguay en Escocia es el mayor logro de su carrera hasta el momento y muy difícilmente pueda llegar a ser superado. “Es un orgullo enorme”, dice. “A nivel competitivo, siento que esto es lo más importante que puedo alcanzar hoy. Después el objetivo podrá ser clasificar nuevamente a otro Mundial”, señala. Pero en Escocia no solo llevará la bandera uruguaya. También viajarán años de trabajo silencioso en el campo, resumidos en dos border collie que crecieron junto a él.

Por Clemente Calvo
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