Es austríaca, se instaló en sierras de Rocha y vive de entender el lenguaje del caballo
Lucie Cibulka, una de las referentes de la doma natural en Uruguay, explica un método basado en la comunicación, la confianza y el respeto.
22.07.2026 17:12
Pedro Dutour
En las sierras de Rocha, entre cerros, monte nativo y caminos rurales, Lucie Cibulka trabaja con una idea que durante décadas pareció contradictoria en el mundo ecuestre: dominar un caballo sin imponerse sobre él. La austríaca de 56 años, fundadora del emprendimiento turístico Caballos de Luz, propone una forma de entrenamiento basada en la observación, la comunicación y la comprensión del comportamiento natural del animal.
La doma natural —también conocida como doma racional o india— busca modificar la relación tradicional entre jinete y caballo. No se trata de dejar que el animal haga lo que quiera, sino de encontrar una forma diferente de pedir, enseñar y construir confianza.
“Es tratar de hacer el proceso de amanse y doma más desde el punto de vista del caballo”, dijo Lucie a Montevideo Portal. “Un buen domador de doma racional trata de entender cómo se comunica un caballo, cómo aprende naturalmente y qué cosas lo ayudan a aprender sin estrés”.
La especialista sostiene que el punto de partida apunta a comprender que el caballo no es un animal agresivo, sino una especie de presa con un fuerte instinto de supervivencia. Sus reacciones, muchas veces interpretadas como desobediencia, suelen estar vinculadas al miedo o a la incomprensión.
Lucie Cibulka.
“Si un caballo entra en pánico, no es porque quiere hacer algo malo. Es porque no entiende la situación y vuelve a su instinto de escapar”, aseguró.
Para Lucie, la doma consiste en reducir esas respuestas de alarma y reemplazarlas por confianza. “Tratamos de sacar del proceso los elementos que generan estrés o confusión. Es como un buen profesor con un niño: busca una manera de enseñar para que pueda aprender”, comparó.
Su método tiene una fuerte influencia de maestros como Monty Roberts, John Lyons y Pat Parelli. Una década atrás, formó parte de un programa avanzado de capacitación de Roberts en California.
Un idioma entre dos especies
Lucie llegó a Uruguay luego de una vida marcada por los caballos. Desde niña estuvo vinculada al mundo ecuestre en Austria, donde practicó salto y adiestramiento. Más adelante, recorrió distintos países y en Sudamérica encontró una forma de viajar que combinaba aventura y animales: recorrer kilómetros a caballo.
Atravesó parte del continente, trabajó como guía ecuestre en Costa Rica y finalmente llegó a Rocha, donde hace 20 años creó Caballos de Luz, un emprendimiento dedicado al turismo ecuestre y a la formación en técnicas de doma.
“Los caballos forman parte de mi vida desde que tengo tres años. Siempre me fascinaron. Lo que más me interesa es construir una relación sana, de confianza, en la cual el caballo me vea como alguien confiable”, contó.
En su trabajo, uno de los elementos centrales es el corral redondo, un espacio donde el caballo puede moverse libremente mientras aprende a interpretar las señales humanas.
“El caballo en la naturaleza nunca está atado. Entonces empezamos desde el movimiento, no desde la restricción. El primer idioma que aprende es entender mi cuerpo: cómo me posiciono, cómo miro, cómo le pido que cambie de dirección”. Por tanto, el objetivo no es eliminar la voluntad del animal, sino establecer una comunicación clara.
“Yo tomo el mando, pero de una manera que el caballo entiende. No es dejarlo hacer lo que quiera. Quiero que me haga caso, pero que sepa qué le estoy pidiendo”, afirmó.
Ese proceso comienza desde el suelo, antes de que alguien monte al caballo. Lucie trabaja con movimientos simples, como avanzar, detenerse, retroceder, girar, responder a señales cada vez más pequeñas.
“Los caballos no tienen que aprender tantas cosas: ir hacia adelante, atrás, ceder. Lo importante es que respondan a señales finas, de la manera más rápida posible y al mismo tiempo relajada”, detalló la austríaca.
Además, “la mayoría de mis caballos anda sin frenos en la boca. Es un proceso que se llama bitless, en el que domamos al caballo sin frenos y solo con un bozal”.
Tiempo, paciencia y lectura
Para la especialista, uno de los aspectos más importantes de la doma natural se encuentra en la capacidad del entrenador para interpretar al animal. “No es una receta, es una cuestión de leer al caballo, saber cuándo está llegando al límite y cuándo hay que darle espacio”, aseveró.
Uno de los principios que utiliza es conocido como approach and retreat (acercamiento y retirada), es decir, avanzar hasta un punto donde el caballo todavía puede procesar la situación y alejarse antes de generar una reacción negativa.
Lucie Cibulka.
“Jugamos con el nivel de adrenalina. El caballo tiene que entender que soy alguien de confianza”, dijo.
El tiempo del proceso depende de múltiples factores, como la historia del animal, su genética, si tuvo contacto previo con personas o si atravesó situaciones traumáticas.
Lucie estima que una preparación inicial puede llevar entre seis y ocho semanas de trabajo constante. “Hablo de una primaria: que se deje agarrar en cualquier potrero, que acepte una montura, que permita levantar las patas, que puedas subirte y que entienda las señales básicas”, mencionó.
Una doma que gana espacio
Aunque durante mucho tiempo el trabajo con caballos estuvo asociado a la fuerza y al control físico, Lucie observa que cada vez más personas buscan otros caminos.
“En la doma natural no trabajás con fuerza bruta. Trabajás más con inteligencia y observación”, afirmó. Esa característica, considera, explica también la creciente presencia femenina en esta disciplina. “Es una comunicación muy sutil entre el domador y el caballo. Para mí, es fascinante”, dijo.
Lucie Cibulka.
En Caballos de Luz, todos los animales destinados a las cabalgatas fueron entrenados por ella. Su objetivo, asegura, no es formar caballos de competencia, sino animales confiables para compartir con familias y visitantes.
“Mi punto más importante es amansar a los caballos para que sean de altísima confianza. Tienen 500 kilos, son muy rápidos y reactivos. La doma natural busca sacar ese impulso de reacción y construir seguridad”, señaló.
Los próximos 29 y 30 de agosto, Lucie realizará en su establecimiento un curso de introducción a las técnicas de doma natural, una actividad que resume buena parte de una filosofía que la acompaña desde hace décadas. Es decir, antes que enseñar a un caballo a obedecer, se trata de aprender a hablar su idioma.
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