Del tren a la inteligencia artificial: la joven que convirtió la distancia en conocimiento
Con dos becas en UTEC, la estudiante de Paso del Cerro (Tacuarembó) investiga con IA aplicada al maíz tras años de viajes en tren y ómnibus.
18.07.2026 03:20
Pedro Dutour.
Con apenas 21 años, Romina Rodríguez reparte sus días entre clases universitarias, tareas de investigación, actividades de apoyo académico y el desarrollo de un proyecto que aplica inteligencia artificial al estudio de enfermedades en cultivos de maíz. Su presente transcurre en Durazno, donde cursa Ingeniería Agroambiental en la Universidad Tecnológica (UTEC), pero el recorrido que la llevó hasta allí comenzó mucho antes y bastante más lejos, en Paso del Cerro, un pequeño poblado del departamento de Tacuarembó con menos de 300 habitantes.
Hoy vive en Durazno gracias a dos becas obtenidas este año. Una le brinda apoyo económico para desempeñarse como becaria de la carrera; la otra le permite iniciarse formalmente en la investigación científica.
“Me postulé a las dos y quedé. La beca de la carrera es más una ayuda económica que un trabajo en sí, aunque tengo que estar todos los días en UTEC y colaborar en distintas tareas. Al principio ayudaba mucho a secretaría y ahora estoy empezando a participar en la organización de eventos”, detalló a Montevideo Portal.
La decisión de mudarse marcó un cambio importante porque durante tres años cursó desde su casa aprovechando la modalidad semipresencial de la carrera, pero llegó un momento en que las exigencias académicas hicieron insuficiente esa dinámica.
“Entré a la carrera porque esa modalidad me convenía mucho, pero llegó un punto en que ya era demasiado”, recordó. Necesitaba del roce presencial y moverse.
Actualmente transita el cuarto año y en agosto comenzará el octavo semestre. Paralelamente trabaja en la tesina que espera defender antes de marzo próximo para obtener el título intermedio de tecnóloga agroambiental.
La inteligencia artificial aplicada al campo
El interés de Romina por la tecnología nació durante la práctica profesional obligatoria que realizó en una empresa vinculada al sector agropecuario. Allí trabajó con modelos de aprendizaje automático aplicados al procesamiento de imágenes, una experiencia que terminó definiendo el rumbo de su investigación.
Romina Rodríguez. Foto: UTEC.
Aunque cuestiones de confidencialidad le impidieron continuar utilizando aquellos datos, la experiencia dejó una huella. “Me gustó muchísimo trabajar con Machine Learning programando imágenes. Entonces empecé a buscar una temática para desarrollar mi proyecto y ahora estoy trabajando con redes neuronales, con Deep Learning, para clasificar enfermedades foliares en cultivos de maíz”, contó.
Su investigación utiliza imágenes abiertas provenientes de bases de datos internacionales, aunque el siguiente paso será validar esos modelos con fotografías obtenidas en Uruguay.
En ese proceso contará con apoyo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), donde su cotutora, Carolina Francia, desarrolla actividades vinculadas al proyecto.
“Voy a ir a tomar fotografías de cultivos de maíz en agosto o setiembre para validar los modelos con imágenes de Uruguay, porque hasta ahora estoy trabajando con bases de datos de otros lugares”, dijo.
Desde un pueblo chico
Romina creció en Paso del Cerro, una localidad ubicada unos 43 kilómetros al norte de la ciudad de Tacuarembó, sobre la ruta hacia Rivera, próximo al arroyo Carpintería y al túnel ferroviario de Bañado de Rocha.
“Hay muchísimos pueblitos por esa zona y dentro de esos está Paso del Cerro”, describió. Allí predominan la ganadería y los pequeños establecimientos rurales. Su padre continúa trabajando como peón de campo y su madre como ama de casa. Tiene un hermano de 17 años que está terminando el liceo en Tacuarembó capital.
Desde Paso del Cerro a Tacuarembó en tren.
Antes de mudarse a Durazno, cada instancia presencial implicaba una compleja combinación de trenes, ómnibus y tiempos de espera. Cuando las clases coincidían con un miércoles, el viaje comenzaba el lunes. Tomaba el tren hasta Tacuarembó, pasaba allí la noche y al día siguiente continuaba en ómnibus hacia Durazno. Después de la jornada académica regresaba nuevamente a Tacuarembó para esperar el siguiente tren disponible hacia su pueblo.
“Dependía mucho de si podía tomar el micro de estudiantes. Si no llegaba, tenía que esperar el tren para volver”, dijo con cierto orgullo por ese esfuerzo ante una logística que nunca cambió su decisión de seguir estudiando. No se explica de otra manera. “Siempre tuve claro que quería hacerlo”, ahondó.
En el momento justo
La mudanza a Durazno coincidió con un cambio en las exigencias académicas. Este año comenzaron a realizarse más evaluaciones presenciales y, al mismo tiempo, la señal de comunicaciones en su pueblo empezó a fallar.
“Si hubiera seguido allá habría sido muchísimo más complicado. Además, empezó a fallar la antena y a veces ni siquiera le llegaban los mensajes a mi madre. Nosotros dependemos de internet porque tenemos clases todos los días”, señaló.
Sobre el futuro evita hacer proyecciones demasiado lejanas y prefiere concentrarse en terminar la carrera, para continuar trabajando en proyectos vinculados a la inteligencia artificial aplicada al agro.
“La carrera es relativamente nueva y te puede llevar a muchos lugares. A mí me gustaría trabajar en empresas que desarrollen este tipo de proyectos, porque fue ahí donde descubrí que era lo que realmente quería hacer”, remató la estudiante tacuaremboense.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]