Contenido creado por Gerardo Carrasco
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La quinta pata

Hermetismo en el caso del gato incautado en Marindia

La División Fauna del MGAP declinó hacer declaraciones acerca del polémico caso de la gata Serval Savannah incautada a su dueña y recluida en el zoo de Durazno. El director de la entidad, Jorge Cravero, recordó que la ley le prohíbe expresamente declarar en un caso “sujeto a contralor”.

30.10.2011 22:32

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2011-10-30T22:32:00-03:00
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Montevideo Portal

Desde hace más de un año, la ciudadana alemana Lula Yakomeit libra una batalla burocrática para recuperar a su exótica mascota. Su desconocimiento del idioma español y del funcionamiento de las instituciones de nuestro país contribuyeron a generar una situación kafkiana cuya solución no parece vislumbrarse.

"La gata llegó al Aeropuerto de Carrasco legalmente, e ingresó en carácter de animal doméstico", explicó a Montevideo Portal Alina Cameselle, activista en pro del bienestar animal, y designada por Yakomeit como su representante, ya que "ella no habla español".

Lula Yakomeit, ciudadana alemana, compró hace algo más de dos años en Miami una pequeña gata de la variedad Serval Savannah. Se trata de un costoso animal de diseño, híbrido de gatos corrientes con serval, un felino salvaje de porte menor que habita en algunas regiones de África. Fruto de varias generaciones de cruza, el Serval Savannah es un animal doméstico y bastante de moda en algunos países. Su comportamiento es el de un gato común, a pesar de que su tamaño es un poco mayor.

En el caso de "Shila", la gata traída a nuestro país por Yakomeit y luego incautada por las autoridades "hay cosas muy extrañas", según la activista. "La gata vino de Miami, en vuelo con escalas en Brasil, Paraguay y Argentina".

Lula Yakomeit se instaló en el balneario canario de Marindia, en compañía de su exótica mascota. "Dos meses después, aparece en su casa una persona acompañada de un traductor de alemán", ofreciéndole comprar el animal por una cifra "dos o tres veces superior" a su valor. "Ella declinó la oferta, le dijo que su gata no estaba a la venta, y le dio la información del criadero en Miami", donde podría comprar un ejemplar similar.

Pocos meses después "aparecen en su casa doce funcionarios gubernamentales, incluyendo policías y representantes de la división Fauna del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), diciendo que su mascota era un gato salvaje, y aduciendo eso la incautan,". En la oportunidad, los funcionarios justificaron el procedimiento por la presunta condición salvaje del animal. "Nunca hizo nada", señala Cameselle. La gata fue trasladada por las autoridades al Zoológico de Durazno, donde todavía se encuentra.

Burocracia, su lechuguita

Para Yakomeit, ese fue el inicio de un largo recorrido por los meandros de la burocracia institucional, situación agravada por su total desconocimiento del idioma. "En el MGAP le pedían que demostrara que no se trataba de un gato salvaje, ya que en la documentación dice ‘Serval Cat', lo cual es sólo un tema de marketing." Explicó.

La activista descartó que la denominación "Serval" fuera pretexto para confundir a Shila con un legítimo felino salvaje. "Se confunde quien se quiere confundir, porque en el contrato de compra -que proviene de un prestigioso criadero- figura como un animal hibrido, por lo que es imposible que sea silvestre o esté en peligro de extinción". Como todo híbrido, Shila es estéril, por lo que su eventual contribución a la propagación de su especie en el país es imposible. Aún así, su dueña manifestó estar dispuesta a someterla a castración para aventar cualquier tipo de dudas en ese sentido.

Para demostrar el carácter doméstico de su mascota, Lula Yakomeit convocó a un especialista alemán en este tipo de felinos, "que durante doce años crió más de cuarenta cachorros". Cameselle explicó a Montevideo portal que "el perito calificó a Shila como híbrido F3 o F4", cifra que refiere a la cantidad de generaciones que separan al híbrido de la especie original. Por tanto, el ejemplar de la discordia sería un descendiente más bien lejano del serval. Las autoridades desestimaron el reporte del especialista, "pese a que en Uruguay no habría persona más idónea para elaborarlo", lamentó la vocera.

Posteriormente, "se le dijo a Yakomeit que si se mudaba al campo existirían más probabilidades de que le devolvieran su mascota". Dispuesta a todo por recuperar a Shila, "se compró una chacra, pero ni así se la devolvieron". En una instancia posterior "le dijeron que tenía que hacer una doble jaula especial", cosa que la propietaria hizo con un costo de 6.000 dólares. "Llevó las fotos de la jaula, pero no le devolvieron la gata". Finalmente, "le exigieron que tramitara una licencia de criadora", gestión que la alemana también realizó, recibiendo al cabo de la misma idéntica negativa.

"Siguen con el cuento de que es un animal salvaje, pero no lo pueden probar. No han traído un técnico, sólo la opinión de una veterinaria, que probablemente, nunca antes en su vida haya visto un ejemplar de esta raza", asegura Cameselle, quien mostró una baja opinión del informe elaborado. "Parece sacado de Wikipedia, no es nada técnico, parece una tomada de pelo", subrayó.

Fauna y flora

"Otra de las preguntas formuladas al MGAP y que nadie me ha sabido responder es por qué trasladaron al animal al Zoológico de Durazno, a dos horas y media de la casa de su dueña, donde simplemente está incautado ‘provisoriamente' , aunque ya hace dieciocho meses que está allí". Para Cameselle, ese traslado es injustificable "habiendo zoológicos en Atlántida, Canelones, Maldonado y Montevideo". En el zoo duraznense, el animal esta en una jaula común, reclusión que podría tener en cualquier otro departamento. "Se lo llevaron lejos para que su dueña no pudiera ir a verlo. Es una crueldad", denuncia.

Para Cameselle, resulta desesperante la falta de respuesta de las autoridades. "El ministerio no ha hecho absolutamente nada por ayudar. Hemos escrito cartas al subsecretario, al ministro, a la senadora Topolansky, dos cartas a Presidencia, y hasta ahora ni una sola persona ha dado la cara". Tras las gestiones antedichas "nos han derivado a Atención Ciudadana, donde nos escuchan muy amablemente pero no nos dan información ni solución alguna".

Agotadas todas las vías de reclamo ante las instituciones "nos tocó salir a los medios con este caso lleno de irregularidades" relata Cameselle, recordando que "la incautación se produjo sin un traductor público y Lula Yakomeit no habla español. Además, nunca se pudo ver la orden judicial, ni denuncia alguna. Nada hemos visto. Es algo muy extraño".

A través de su publicación en las redes sociales, el caso tuvo repercusiones a nivel internacional, despertando el interés de personas en todo el mundo. "Nos están escribiendo de todas partes del mundo y estamos quedando como los burros más grandes", lamentó la activista, quien sospecha que "por la forma en que este caso se ha tratado, parecería que hay un interés en el animal. No le han dado a la dueña asistencia ni instrucciones precisas para recuperarlo".

En el supuesto caso de que el ingreso de Shila al país se haya debido a un error cometido en la aduana del aeropuerto "lo correcto hubiera sido notificárselo oportunamente, y darle un determinado plazo para que sacara al animal del país. Ese hubiera sido el procedimiento más decente, y no la incautación", asegura Cameselle, que se pregunta "¿Cómo quedamos ante el mundo, cuando en nuestro aeropuerto internacional se permite la entrada de un animal, y luego se lo quitan al propietario?"

La mujer describe al animalito de la discordia como "un gato que tiene el tamaño de un perrito mediano, con las patas más largas que un gato común, pero la cabeza y la mandíbula de tamaño corriente". Asimismo, descartó que el felino pueda ser peligroso para los seres humanos. "Cualquier Pitbull, Rotweiller u otro perro de raza grande es más peligroso que este animal. De hecho, cualquier perro callejero lo es", informa.

Incluso la especie original africana, el serval, del que Shila es lejana descendiente "se alimenta de pequeños roedores y pájaros, lo mismo que caza un gato doméstico cuando lo dejás salir a la calle".

A estas horas, y tras dieciocho meses de cautiverio, la dueña de Shila está preocupada por el futuro de su mascota, ya que presenta signos de estrés, no interactúa con sus cuidadores ni su dueña, y ha perdido pelo.

Silencio oficial

Tras dialogar con Alina Cameselle, Montevideo Portal se comunicó con la División Fauna del MGAP, procurando la versión de dicha entidad. Su director, Dr. Jorge Cravero, declinó hacer declaraciones respecto al caso, ya que el mismo "está sujeto a contralor". El funcionario señaló que se lo prohíbe el Artículo 264 del Inciso 07 de la Sección I de la Ley 16.736, que dice a texto expreso: "Los funcionarios del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que en razón del ejercicio de sus funciones de contralor, obtuvieran informaciones, están obligados a guardar secreto acerca de las mismas. Asimismo, deberán mantener reserva de las actuaciones administrativas o judiciales de las que tengan conocimiento".

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