La palabra Oriente proviene del latín y alude al acto de nacer, de aparecer. Oriente designa el lugar por donde aparece el sol y su antípoda es occidente. Así quedaron denominados los que luego serían dos hemisferios. ¿Por qué oriente derivó en orientar? A Jorge Luis Borges le gustaba resaltar su musical aliteración. Escribe que no debemos renunciar a la palabra oriente, «una palabra tan hermosa ya que en ella está, por una feliz casualidad, el oro»".
Ni tan casual ni tan feliz. Occidente tuvo una clara orientación hacia el oro que reluce en la raíz del vocablo. La búsqueda imprescindible del áureo metal ayudó a consolidar su poder. No solo la búsqueda, sobre todo, su encuentro. Lo curioso es que occidente lo halló encontrando por accidente un continente occidental en su deseado camino hacia el oriente. América fue la metáfora áurea sobre la que se construyeron las leyendas de una mítica tierra dorada. Y el oro extirpado a sangre y fuego viajó hacia Europa para hacer relucir su renacimiento. Europa dejó de ser occidente y se pensó como centro. Oriente quedó a un lado. Lo que sabemos de oriente es lo que ocidente suele orientar.
Edward Said decía que tal punto de referencia es casi una paradoja, por las interpretaciones y traducciones que el mundo oriental sufrió por parte de los occidentales. En su libro Orientalismo, el concepto de Oriente es un efecto de la colonización, el prejuicio y la ignorancia que provoca que se puedan unir bajo la misma palabra cosas tan dispares como la cultura de Japón con la de la India o la de los turcos. La sola mención de la palabra Oriente permite descubrir hasta qué punto es ideológica, la versión que se construye de las culturas extranjeras. Jordana Misian, en un excelente artículo publicado en la Revista Relaciones titulado "Elogio de occidente" indaga el particular proceso dado a partir de los años 60, cuando occidente pretende salir fuera a buscar lo que ya no encuentra dentro. Pero occidente no trae a oriente, agrega, "no se percibe lo que existe sino lo que se desea que exista, es decir, lo que se busca". Los principios de la filosofía oriental reciclados por occidente derivaron en un "orientalismo de importación".
Oriente sigue tan mediatizado por occidente que ni siquiera se sabe designar su ubicación. Se habla en estos días del conflicto en Medio Oriente o en Oriente Medio. Así lo repiten los más prestigiosos diarios del mundo, las grandes cadenas televisivas y los sesudos analistas radiales expertos en relaciones internacionales pero con mala nota en geografía. Pero también así se lo encuentra en sitios web como Weather.com o la guía del mundo y hasta la Universidad de Columbia, aunque en una misma página titula indistintamente Middle East y Near East, con la paradoja de que desde Nueva York, donde está ubicada, viajando hacia el este, el cercano oriente queda casi a la misma distancia que viajando hacia el oeste rumbo a lejano oriente del Japón. Desde la "otra costa" de Estados Unidos, la distancia sería casi la misma por un lado y por el otro pero se los sigue llamando cercano y lejano.
Pero la mayor confusión tal vez provenga de la denominación inglesa dominante que impuso ese Middle East y por traslación, lo fueron tomando los medios de comunicación en castellano. La ignorancia de unos no quita la de otros, tampoco la haraganería y la pereza mental. El tema no es sólo geográfico, el concepto es geopolítico. Pero aunque uno sea un adoquín en geografía y jamás se le ocurra abrir un atlas o deba geometría de sexto de escuela, debería pensar en cómo diablos a un extremo se le puede llamar medio.
Asia es grande, se mire desde donde se mire. A su vez, tiene zonas y regiones diferenciadas. Si cada familia es un mundo, como dicen, lo mismo le sucede a los países, en los que aún los más pequeños suelen tener zonas contrastantes, mucho más un continente enorme. Asia tiene tres áreas que se podrían llamar clásicas, cercano oriente, medio oriente y lejano oriente.
Claro que tales denominaciones surgieron en la eurocéntrica Europa, de ahí lo de cercano o lejano, quedando lo de medio para lo que quedaba entre ambas, algo con bastante sentido común, el mismo que ya no parece utilizarse demasiado al respecto. Pero, por ejemplo, ¿cómo redactar una noticia para el diario en Australia que hable de cercano oriente? Desde aquí, no solo es el más lejano, sino que ni siquiera es oriente, pues está al occidente, en realidad, al noroeste. Lo que tengo más cercano es el sudeste asiático, que me queda aquí nomás, pero al norte, siendo una de las nuevas denominaciones que a partir de la guerra de Vietnam y del posterior protagonismo de esos países, comenzó a diferenciarse, ya que no entraba entre los países de medio oriente ni tampoco podía asimilarse a los del lejano, aunque tenían cosas en común.
Dejando de lado el imprescindible relativismo de cada denominación, podemos definir como Cercano Oriente a la región que hoy comprende a Israel, Palestina, Líbano, Siria, Jordania y Turquía, que es a lo que estamos más acostumbrados. Pero también hay que agregarle toda la península arábica, Irak e Irán. Incluso ahora hay una mayor interrelación con las ex-repúblicas soviéticas de Georgia y Armenia. También es correcto sumar a Egipto, aunque es un país africano, y en realidad, a varios países de la cultura bereber. Los vínculos son muchos pero incluso, solo en el plano político, Libia y Argelia fueron participantes activos del conflicto árabe-israelí. Ya no ahora.
En Oriente Medio se encuentran India, Pakistan, Afganistan, Bangladesh, Nepal, Buthan, y hay que agregarle al norte las ex repúblicas sovieticas fronterizas aunque mantengan un fuerte vínculo con Rusia. La ex isla de Ceilan, ahora Sri Lanka, también está incluida.
El lejano Oriente es China, Mongolia, las dos coreas y Japón. Y me olvidaba de Taiwan. El resto son los países del sudeste asiático que ya mencioné, como Birmania, Thailandia, Malasia, Viet Nam, Camboya, Laos y todo el archipielago con Indonesia, Filipinas y las islas menores.
Claro que las fronteras no son duras, hay interrelaciones que van más allá, o más acá de lo extrictamente geográfico. Por ejemplo, Afganistán, tiene vínculos en sus últimos 25 años con los países del llamado cercano oriente, debido al papel que el islamismo fundamentalista de las bandas armadas por la CIA para atacar a la presencia soviética fueron proporcionadas por las monarquías árabes, sobre todo de Arabia Saudita. Aún así, los vínculos con Pakistan son estrechos y a través de esté, con el epicentro hindú.
El conflicto permanente entre Israel y los países árabes que lo rodean no se encuentra en Medio Oriente. Si se acepta el eurocentrismo europeo, debería denominarse Cercano Oriente u oriente próximo, como algunos tienden a llamarlo y que sería deseable que se adoptara lo más proximamente posible. Hablar de oriente medio para ubicar a tales países es demostrar que uno está medio desorientado.
Javier Zeballos
[email protected]
Des-Oriente
PRETEXTOS. POR JAVIER ZEBALLOS
Lejanas orientaciones para medio orientar sobre el cercano oriente.
(Por Javier Zeballos)
18.08.2006
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