Seré curioso

De ideas suicidas a la vida

Seré Curioso con Rodrigo Romano: "Eso de que es una lucha por principios es una cortina de humo"

Hace una semana volvió a trabajar como relator principal de Tenfield. Repuesto de un dolor incalificable, Romano tiene ganas de desahogarse y contestarle a algunos.
09.11.2017 00:00
2017-11-09T00:00:00

Por César Bianchi
@Chechobianchi

Fotos: Juan Manuel López

Venía de hacer las compras en el súper cuando sintió un pinchazo en la zona baja de la espalda que lo dejó literalmente tirado en el piso. Tuvo que arrastrarse para abrirle la puerta a los médicos de la emergencia. Era febrero. Después vendría la fuerte medicación, las terapias alternativas, los kilos de más, las charlas con el psiquiatra, las maledicencias y junto a todo eso una prolongada ausencia en el relato del fútbol uruguayo.   

Ya recuperado, Rodrigo Romano volvió a su actividad periodística cotidiana y entendiendo que la oportunidad es propicia en esta charla en el lobby del hotel Hyatt se animó a decir (y confesar) algunas cosas: que pensó en quitarse la vida, que cayó en depresión, que salió adelante por el apoyo de médicos y el aliento del futbolero de a pie que pedía su regreso. Y también porque la empresa Tenfield -para la cual trabaja desde fines del siglo anterior- lo bancó cuando él más necesitó ese respaldo. Por eso, dice, se siente un "hombre Tenfield" y por eso, de algún modo, la defiende ante quienes tienen una visión hemipléjica de su labor y creen que todo lo hecho está mal.   

El fanático de la Celeste que ya no puede entrevistar a los jugadores de la selección, y en algún momento quiso ser contador, dice que quizás, en unos años, pueda revelar de qué cuadro es hincha. Y agradece haber vuelto a vivir.

 

-Tuviste dos etapas sin relatar fútbol en este 2017, primero por una hernia de disco que te tuvo a maltraer. ¿Qué tan fuerte era ese dolor?

-Lo más fuerte que he experimentado en mi vida. Un 18 de febrero yo estaba entrando a mi casa con una simple bolsa del supermercado y cuando la fui a apoyar en la mesa, sentí como que hubieran pegado un hachazo en el medio de la espalda. Esa fue la sensación. Nunca me había pasado. Quedé tirado en el piso hasta que vino el Suat, me arrastré para abrir la puerta y a partir de ahí empieza una sucesión de problemas de salud que nunca había tenido. Todo producto del estrés del trabajo, de la familia, de las cosas que pasan cotidianamente en casa. Empiezan a hacerme estudios y estos arrojan que hay una hernia en la columna, entre la L5 y L6, bien abajo, pero no sólo eso, sino que empieza a darse una discopatía degenerativa. ¿Qué quiere decir esto? Que el gel de todos los días con el paso de los años va a ir desapareciendo, se van a ir pegando los discos y va a provocar mucho dolor. Con el paso del año me fui enterando de diferentes terapias como para ir tratando el dolor.

-¿Te cambió el cuerpo?

-En los primeros 40 días engordé 15 kilos con la medicación, no me entraba la ropa casual, no me entraba la ropa para trabajar, y cuando dejé el Oxab12 que era lo que tomaba, me encontré con el Dr. Gustavo Huertas, el médico de Defensor Sporting, que trabaja con la terapia del dolor, me fue sacando la medicación, fui haciendo dieta, cambiando el hábito de la comida y cambiando el hábito del descanso.

-¿Por qué no operarte?

-Muchos dicen que es una operación muy riesgosa, porque está muy abajo.

-¿Y podrías quedar en silla de ruedas?

-Sí, es una de las posibilidades. Pero aparte es una operación que habría que hacerla en el exterior, no en Uruguay, y tendría que quedar mucho tiempo parado, y no puedo. Si yo no trabajo, no gano, no percibo sueldo, por eso la voy llevando con terapias alternativas.

-¿Este tiempo que no trabajaste igual te pagaron tu salario?

-Sí, cobré en marzo y en abril, y en el segundo período, en agosto y setiembre, se portaron muy bien. Se portaron bien no sólo en eso, también en el apoyo moral y espiritual, de decirme que volviera cuando me sintiera bien, que no me apurara. Ese tipo de gestos tuvo la empresa.

"Quedar en silla de ruedas una de las posibilidades. Y es una operación que habría que hacerla en el exterior, por lo que tendría que quedar mucho tiempo parado, y no puedo. Si yo no trabajo, no percibo sueldo".

-Se rumoreó que en tu segundo período ausente de las transmisiones habías tenido ataques de pánico y sufrías depresión. ¿Fue así?

-Hubo un cuadro de depresión pero más que nada por temas familiares. Yo tengo una abuela que depende de mí, que está con muchos problemas de salud y depende de mí económicamente, eso me fue afectando, así como también fechas cercanas a fallecimientos familiares y me afectaron el tratamiento.

-¿Tuviste que recurrir a un psicólogo?

-Apelé a un psiquiatra y psicólogo que me cambió la medicación y me hizo mucho más fuerte a mí desde la cabeza. Yo tenía la autoestima muy baja. Aparte, ese episodio se da después que yo me fui de vacaciones a Nueva York, pasé por Brasil, y cuando volví me desmayé dos veces en 10 días adentro del canal, me bajó la presión y se fue a 8.4, incluso en el medio de un partido, y tuve que irme en el entretiempo y ser reemplazado por un compañero, cosa que nunca me había pasado... Y ahí dije: "Bueno, hay que parar".

-Cuando volviste a relatar tras la primera etapa de ausencia, llamó la atención que en los relatos más de una vez le errabas a los nombres de los jugadores, algo que nunca había pasado en tu carrera. Fueron errores muy llamativos. ¿Lo notaste? ¿Alguien te lo hizo ver?

-Lo noté yo solo. Eso me pasó en la primera etapa, por marzo y abril, cuando yo estaba tomando mucha medicación para la hernia y no estaba 100% concentrado para hacer la tarea, y le erraba en los jugadores. Y el parate viene, en buena medida, porque yo me di cuenta que no estaba haciendo bien mi tarea. Ahí me di cuenta que tenía que parar y curarme, para después volver con todo. Si hay una cosa que me identifica a mí es el poco error en la identificación de los futbolistas, porque aparte soy un enfermo de eso. Cuando relato partidos con extranjeros, me pongo a repasar nombres y caras con días de anticipación. Ahora se viene Uruguay-Polonia y ya estoy estudiando los nombres y caras de los polacos. Pero eso que decís de errarle a los nombres de los jugadores me di cuenta solo y al otro día mirando los DVD en casa. Por eso me di cuenta que tenía que parar para recuperarme.

"Cuando yo estaba tomando mucha medicación y no estaba 100% concentrado, le erraba en los jugadores. Y el parate, en buena medida, porque yo me di cuenta que no estaba haciendo bien mi tarea".

-¿Escuchaste alguna maledicencia respecto a por qué no estabas al aire?

-Sí, escuché de todo. Escuché que me drogaba, que tenía cáncer, un periodista malintencionado publicó que me habían echado de la empresa, eso fue en el portal 180, que tiene que ver con Diego Muñoz...

-¿Por qué decís "que tiene que ver con Diego Muñoz"? ¿Lo publicó él?

-No sé si lo publicó él, pero es una página donde él publica, y publica permanentemente cosas contra Tenfield, se ve que es el único tema que tiene... Tiene otros temas, pero básicamente se concentra en darle palo a la empresa. Se dijo de todo, pero yo trataba de leer poco, de hacer oídos sordos y concentrarme en la terapia y en lo que me hacía bien. Descarté lo malo y tomé lo bueno.

-También se dijo que habías sido suspendido o estabas sancionado por la empresa.

-Tampoco fue así, solo estaba parado por la licencia médica.

-El fin de semana pasado volviste a tu actividad como relator del fútbol uruguayo. ¿Qué lectura hacés de tu regreso?

-Hago una lectura muy buena, porque me di cuenta en este segundo lapso afuera varias cosas: primero, que la empresa me bancó, segundo, que el público pedía mi regreso a través de redes sociales, por mail o llamando al canal, o sea que sentí el abrigo de la gente y del compañero del canal. Todo eso me llevó a la decisión de darme cuenta cuándo estaba pronto para volver. Primero tomé como un banco de pruebas relatos del fútbol brasileño en Gol TV, para ver cómo estaba de aire, de recreación, relatar por TV no tiene nada que ver con relatar en radio, pero también tiene su jeito. Cuando me di cuenta que estaba bien relatando fútbol brasileño, que tiene una dinámica y un ida y vuelta infernal, me di cuenta que estaba bien para relatar el fútbol uruguayo. Y ahí retomé todas mis actividades.

-Comentaste en "Tarde de 10" de El Espectador que un hombre te insultó todo el partido el pasado sábado en Belvedere, hasta que le dijiste algo y se calló. ¿Qué le dijiste?

-No puedo decirte lo que le dije, pero no fue insulto. La persona, desde que empezó el partido, me hacía señas con la mano como que la empresa me iba a echar en cualquier momento. "Te vas, te vas, te van a echar, te queda poco", era directo a mí. En el entretiempo yo corrí el vidrio y le dije algo, sin insultarlo, agresivo sí, que hizo que él se fuera sin contestarme. Desapareció.

-¿En esa misma entrevista dijiste que te sentís un "hombre Tenfield"? ¿Por qué?

-Porque fui formado periodísticamente ahí adentro. Empecé a trabajar en 1994 en el básquetbol con Sonsol, y a partir de 1999 soy el relator de la televisión, prácticamente todos los fines de semana, 18 años, más de 200 partidos relatos con la selección, más de 10.000 partidos del fútbol uruguayo, pero aparte, a mí ahí adentro me han dado todas las posibilidades de desarrollarme, nunca me dijeron qué decir, nunca me pusieron palos en la rueda.

-Pero sos consciente que hay un fuerte estigma sobre la empresa Tenfield...

-Es verdad, pero quizás yo no lo tenga. Y es raro no tenerlo. Algunos no lo tienen, otros sí, no los voy a nombrar, pero hay colegas que hacen una defensa a ultranza que yo no la hago, yo creo que hago la defensa de la empresa trabajando. Defendiendo el relato del partido, porque si a mí me ponen un San Pablo-Flamengo el domingo, yo lo empiezo a estudiar un jueves. Esa es mi defensa de la empresa.

"Fui formado en Tenfield. A partir de 1999 soy el relator de la televisión: en 18 años, más de 200 partidos relatos con la selección, más de 10.000 partidos del fútbol uruguayo. Por eso soy un hombre Tenfield".

-¿Qué tanto te afectan las críticas a Tenfield? Sé que te ha afectado...

-Creo que hay críticas que son mala leche y hay otras que son buenas porque permiten crecer. Lo que me afecta son esos que sólo señalan lo malo y no ven todo lo bueno que se han hecho en 18 años. Se ha aportado un dinero al fútbol uruguayo que antes no se aportaba...

-Pero ahora dicen los Más Unidos Que Nunca (MUQN) y los jugadores de la selección que ese dinero es escaso o insuficiente.

-Puede ser insuficiente, pero también veo que tenemos un fútbol bipolar donde Peñarol y Nacional se llevan el 85 o 90% de la población y de la atención, veo un fútbol donde la mayoría de los partidos dan pérdida, veo equipos que no llegan a 100 socios, y me pregunto: ¿el fútbol uruguayo es rentable, de la manera que los jugadores creen? O hay algo más que no se sabe, y ellos creen que hay otra cosa. Porque no terminan de decir qué quieren. ¿Quieren que (Enrique) Saravia se vaya y nada más o quieren otra cosa? Se dijo, por ejemplo, a propósito de la lesión de Agustín Peña (futbolista de Danubio) que la ambulancia había demorado 40 minutos, y es una falsedad: demoró 14 minutos. Entonces, si vos a través de redes sociales estás dando manija, incentivando al odio de la gente, es lógico que no quieran a la empresa. Se puede salir a contestar y hacer un fuego cruzado, pero tampoco sirve, porque lo que hay que hacer es unir, ¡somos 3 millones y nos vivimos peleando! Pero tampoco estar permanentemente tolerando el dedo en el traste.                                                                                                    

-¿Todas las críticas son injustas o crees que algunas son válidas y las reconocés? A ver, hay críticas respecto al modus operandi empresarial, a la actitud con algunos colegas (me refiero a lo que han denunciado Mario Bardanca, Enrique Yanuzzi, Diego Muñoz, Mariano López hace unos años). No son críticas hacia la calidad de la transmisión, son de otro tipo. ¿Todas te parecen injustas?

-Las críticas que pueden tener razón son las que va al modo de expresarse, de hablar, de entablar una conversación, al modo de operar. Esas son las críticas que se pueden aceptar. Yo no tengo muy claro el episodio de Bardanca, porque escuché otra versión, de Yanuzzi también tengo otra versión, otra biblioteca, respecto a lo que pasó: tengo entendido que no fue un directivo de Tenfield que los bajó del avión sino que fue un integrante del cuerpo técnico de aquella selección que no los aceptó en el vuelo chárter. Pero creo que se critica mucho más en lo global, y no se resalta lo positivo. Eso es lo que me da bronca: que siempre se apunta a lo negativo.

-Si te entiendo bien, no negás las críticas negativas, sino que querés que también se señalen las cosas positivas.

-Claro. Cuando digo lo positivo quiero decir que hacemos de las mejores transmisiones de América, donde no nos perdemos detalle, se ha resaltado mucho el básquetbol, el automovilismo, el boxeo... Hay mucha gente que trabaja en Tenfield, casi 400 personas que viven de la empresa. Y se vive un ataque constante que no está bueno. También creo que hay un alto porcentaje de envidia de algunos, de decir: "Como yo no estoy, los critico".

-Quizás algunos de esos, aunque les ofrecieran cualquier dinero, no trabajarían en Tenfield.

-Puede ser, por principios. Pero hay otros que si les ofrecieran, creo que irían gustosos, eso sí: quedarían muy mal con la opinión pública, quedarían pegados yendo a trabajar a Tenfield después de todo lo que han dicho. Muchos de los críticos se mueren por ir a trabajar a Tenfield.

-¿Quiénes?

-Prefiero no nombrarlos.

"No tengo muy claro el episodio de Bardanca, porque escuché otra versión, de Yanuzzi también tengo otra versión. Creo que se critica mucho más en lo global, y no se resalta lo positivo. Eso es lo que me da bronca: que siempre se apunta a lo negativo".

-¿Hay algo más atrás del duelo MUQN vs. directiva de la Mutual?

-Mirá, hay una cosa que me hace ruido: Saravia gana las elecciones y a los dos o tres meses dicen que no se sienten representados porque dicen que Saravia está operando a favor de Tenfield o de Casal. No entiendo por qué en su momento los jugadores no presentaron una lista opositora para las elecciones y así sacar a Saravia democráticamente, no a través de una huelga o un paro.

-Ellos dicen que cuando hubo elecciones todavía no se había iniciado el conflicto. Y de todos modos, que el proceso eleccionario no figura en las actas de asamblea. Incluso, según me dijo el futbolista Michael Etulain, él y muchos jugadores ni se enteraron cuándo fueron las elecciones, porque no se anunciaron debidamente. ¿Es de recibo este argumento?

-No, para mí no. No tengo claro tampoco los estatutos de la Mutual para decir si la fecha elegida para las elecciones fue buena o mala.

-A lo largo de todos estos años, ¿te has hecho amigo de algún futbolista de la selección, o has construido una buena relación, estrecha?

-Sí, con muchos. No sé si decir amigo, pero hice muy buena relación con Cavani, con Suárez, con el "Mono" Pereira, en otra época con el "Ruso" Pérez, con el "Cacha" Arévalo Ríos, con Diego Godín, porque el viajar juntos te da un montón de cosas extrafutbolísticas: de familia, de hijos, de religión, de política.

-¿Y cómo te afecta que ellos están en la vereda de enfrente a la que asume la empresa para la cual trabajás? Y que además, dejaran de concederles entrevistas a ustedes...

-Eso sí me afectó, no me gustó que no me dieran más notas, porque se vio afectado el trabajo periodístico. Después, lo empresarial no lo cuento, porque cada uno mide sus fuerzas como puede. Tenfield defiende lo suyo legalmente, y los jugadores intentan ir por un camino u otro camino para tratar de conquistar cosas a su manera, con esto de los derechos de imagen. Pero no me afectó porque vi que era una lucha empresarial y comercial desde el principio. El que no lo quiere ver es porque está ciego. Es una lecha de poder, económica.

-Ellos dicen que es una lucha por principios, por mejorar la situación del fútbol uruguayo. ¿Es una cortina de humo?

-Yo creo que es una cortina de humo. Va por otro lado. Lo que se busca es un negocio más macro, que quedó patentado cuando el ex capitán de la selección, Diego Lugano, mandó a una persona como Molina (NdeR: empresario Gerardo Molina, director de Euromericas Sport Marketing) a ofrecer un montón de plata, después esa plata no existió y Molina se fue de un hotel sin pagar ni el café que tomó. Lo recomendó Lugano para que fuera a hablar con el Ejecutivo.

-Volvamos a vos: en Uruguay no hay tantos fanáticos de la selección, en comparación con los hinchas fanáticos de Peñarol y Nacional. Vos sí sos fanático de la Celeste, sos un rara avis...

-Es verdad, junto a Sergio Gorzy tenemos 1 y el 2 en ser fanáticos de la selección. Yo siempre fui así de fanático de la selección. En setiembre de 1985 yo cumplía 9 años y Uruguay jugaba un partido para la clasificación al Mundial de México '86. Mis abuelos me organizaron un cumpleaños, invitaron a mis compañeros de la escuela, y yo me olvidé de todos y me puse a ver el partido. Quería ver a Venancio Ramos, a Francescoli. ¡Era mi primer Mundial con casi 10 años! Pero sí, me enferma la selección, me pongo nervioso hasta en un amistoso.

-¿Y cómo nace la vocación de relator? Lucas Sugo me dijo para este espacio que él cantaba bajo la ducha con un desodorante en roll on como si fuera micrófono. ¿En tu caso cómo se despierta el bichito del relato?

-Yo hacía un rollo con la revista El Gráfico, me ponía frente al televisor y relataba. Y siempre fui de leer mucho sobre fútbol. En mi casa, con mis abuelos, se compraba el diario los lunes y los viernes, y yo recortaba las fotos y le ponía las leyendas de acuerdo a cómo habían salido del fin de semana. Yo llegaba a la escuela o al liceo y la maestra y los profesores me decían: "Romano, por favor, no me distraiga a sus compañeros hablando de fútbol".

-En 1999, cuando arrancaste a relator fútbol para Tenfield, diste una nota en Sábado Show donde reconociste de qué cuadro sos. Pero nunca más lo confesaste públicamente. ¿Por qué el periodista deportivo no confiesa de qué cuadro son? ¿No sería más auténtico?

-No estamos preparados como sociedad. Fijate que nos putean sin saber de qué cuadro somos... imaginate si llego al estadio de Peñarol sabiendo los hinchas que soy de Nacional, o si llego al Parque Central y los hinchas saben que soy de Peñarol. ¿Cómo pueden recibir? En el lugar que ocupo de cierto privilegio de estar frente a una narración permanente. Aparte, lo primero que te pregunta un hincha es "¿de qué cuadro sos?".

-Alberto Sonsol y Sergio Gorzy lo han confesado, y van todos los fines de semana a todas las canchas.

-Pero tienen su trayectoria hecha.

-¿Y vos no?

-No, yo creo que todavía me falta para decirlo.

-¿Entonces dentro de algunos años lo dirías públicamente?

-Cuando me sienta preparado, lo voy a decir.

"Eso de que es una lucha por principios es una cortina de humo. Quedó patentado cuando el ex capitán Lugano mandó a una persona como Molina a ofrecer un montón de plata, esa plata no existió y se fue sin pagar ni un café".

-¿Nunca estudiaste para ejercer el periodismo?

-No, estudié Ciencias Económicas, de primero a tercero de la facultad. Pero justo empecé a trabajar en esto y vi que tenía un futuro. Me topé con una rama de la matemática, la geometría, que me complicó muchísimo, di un examen cinco veces y lo perdí siempre. Y ahí abandoné. Me hubiera gustado ser contador. Aparte, me encanta llevar números deportivos, claro que no es lo mismo llevar los balances para un contador...

-¿Qué tiene de bueno y de malo ser autodidacta?

-De bueno que vos estás concentrado en que lo que te gusta, lo podés hacer bien. De malo, que te falta teoría, que no lo perfeccionaste. Yo siempre aconsejo que hay que estudiar. Siempre digo que hay que estudiar porque el mejor preparado es el que más lejos va a llegar.

-¿Y en todo este tiempo no pensaste en anotarte en una licenciatura de comunicación o un curso de periodismo al menos?

-Lo he pensado, pero me cuesta la idea de insertarme en un grupo siendo conocido.

-En todos estos meses de parate, ¿pensaste en largar todo?

-No. Tuve otros pensamientos, entre marzo y abril, cuando me dio aquel dolor que no soportaba. Pero no tomé una decisión más drástica por mi hija.

-¿Estás hablando de suicidio?

-Sí. El primer día te juro que era un dolor indescriptible, y ahí se me cruzó la idea, pero pensé: "No puedo hacerle esto a mi hija".

-¿Hoy sos feliz?

-Soy un tipo feliz sí, porque tengo una hija maravillosa, que está en sexto y es abanderada, porque tengo una mujer al lado que me banca mucho, que me ayuda mucho, que es muy inteligente y muy capaz, y porque tengo una familia pequeña que me abriga en los momentos en que estoy mal. Y aparte, tengo el mejor trabajo del mundo.