La dama del agua.
Como cada 2 de febrero, devotos y curiosos se acercan a la costa para participar de la celebración.
Miles de personas se reúnen en las costas de todo el país para venerar y entregar sus ofrendas a Iemanjá, deidad de reminiscencias africanas que congrega todos los 2 de febrero a los devotos de la religión umbandista, así como a turistas y a curiosos.
El culto africano Iemanjá nació en Nigeria, aunque luego se expandió hacia América y el Caribe con la llegada de los esclavos negros durante las invasiones de Europa.
Su fusión con creencias indígenas y de la población católica derivó en la religión umbanda, que nació en 1908 en Niterói (Brasil).
"Ha sobrevivido a pesar de la prohibición y del genocidio de las poblaciones africanas e indígenas", señaló a Efe la mae Susana Andrade.
Iemanjá es vista como una mujer, una divinidad femenina, por lo que, según sostuvo Andrade, las personas le ofrecen artículos que son comúnmente del "gusto de las mujeres".
En este sentido, se destacan ofrendas como perfumes, artículos de tocador, velas celestes o blancas, flores de colores claros y frutas, dentro de las cuales la sandía es la preferida de esta deidad, detalló la devota umbandista.
Asimismo, Andrade explicó que Iemanjá también representa a una madre, por lo que muchos de los pedidos que se realizan este 2 de febrero están vinculados con la posibilidad de concebir hijos.
Andrade aseguró que la intención es que las ofrendas que se arrojan al mar sean "amigables" con el medioambiente, algo que también fue pedido este viernes por la Intendencia de Montevideo, que reforzará la protección y la limpieza de las playas luego de esta festividad religiosa.
La Playa Ramírez es el punto donde se produce la mayor concentración de fieles.
Según las estimaciones de Andrade, en todo el país participan del culto religioso unas 500.000 personas, mientras que en la capital -teniendo en cuenta factores climáticos y demás- la cifra de participantes oscila entre las 200.000 y 300.000 personas.
Las personas que se acercan a las costas no necesariamente son devotas al umbandismo y, según apuntó Andrade, muchos conocen a esa religión una vez que participan en el culto a esta diosa.
"Iemanjá es una puerta de entrada para mucha gente", señaló la sacerdotista.
La esencia de esta fiesta es la "espiritualidad", por lo que incluso aquellos que no tienen una ofrenda para entregar puede "acercar su corazón abierto para pedir".
"Armonía para la familia, salud, bienestar, trabajo (...), todo eso es válido aunque la persona no pueda llevar nada. Pedir alegría, salud, bienestar, prosperidad, todo es válido pedirle a Iemanjá. Incluso novios", manifestó Andrade.
EFE


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