Las 40
No digan que no les avisé

Las 40 de Macunaíma: “Muchos se callarán, pero los artistas miran con aprensión a esta administración”

“No tengo nada contra Márama o el Gucci, pero es muy difícil que de esa matriz encontremos gente sensible dentro de 20 años”, manifestó. Por Gerardo Tagliaferro.
30.05.2017
2017-05-30T00:00:00

Atilio Pérez da Cunha debería estar aburrido de que cada vez que comparece de aquel lado del micrófono le pregunten lo mismo. Sin embargo, parece que no lo está: "una pregunta reiterada a veces te permite repensarte, reflexionar sobre vos mismo", entiende.

Entonces, allá vamos con la pregunta y ahí viene Macunaíma con la respuesta: el seudónimo se lo endosó la abuela brasilera por el personaje de aquella novela de Mario de Andrade, que era "un héroe sin ningún carácter", de niño mentiroso y travieso, que solía decir "ay que pereza" si lo convocaban a hablar. Macu, como le llama todo el mundo, fue sin embargo siempre muy inquieto y hablador y eso lo metió en mundos diversos, aunque hijos de la palabra: periodismo, publicidad, narrativa, poesía, docencia.

Fue "un comunista raro", que fumaba marihuana cuando la "hierba" no era otra cosa que una de las tantas trampas con las que el imperio trataba de distraer a los jóvenes, y dejó de serlo cuando casi todos creyeron que por ahí algo no cerraba. Hoy es, hasta ahora al menos, un votante frenteamplista que profesionalmente ha trabajado para otros partidos y que enseña Creatividad a los estudiantes de Publicidad en la Facultad de Información y Comunicación de la Udelar y a sus pares de la Universidad de la Empresa.

¿Se puede enseñar la creatividad? Tonta pregunta que escapa antes que pueda retenerla. "Se pueden enseñar las herramientas, no se puede enseñar a ser creativo", responde el docente. "En fútbol no podés crear un Amaral; Amaral es, le podés quitar peso, lo podés mejorar físicamente, pero no lo podés crear donde no existe", aclara por si hace falta.

Desde que se quedó sin trabajo como empleado -cosa que fue durante buena parte de su vida en varias agencias de publicidad- montó su propia empresa, que considera demasiado ampuloso llamar "agencia". "Tuve que reinventarme después de un golpe muy duro en el año 2002, con la crisis brutal que hubo en el país. La inversión privada y pública en publicidad cayó 70%. ¿Qué pasó entonces? Hubo salidas forzosas de muchos profesionales de agencias; los que estaban más grandes y podían jubilarse, se jubilaron, los más jóvenes que todavía tenían apetito salieron afuera e hicieron mucha plata. Y yo me tuve que reinventar y me puse a trabajar un poco como asesor", explica.

La publicidad, la docencia y la radio -conduce "Otro rollo", en Emisora del Sur- paran la olla en el hogar de Macunaíma. Lo demás es poesía. Comentarista de artes diversos, el suyo es la palabra, que maneja con calidez o con filosa vehemencia, según la ocasión.

Ambas caras de esa misma moneda puede hallar el lector en esta entrevista.

Por Gerardo Tagliaferro
tagliaferro@montevideo.com.uy

 

1) Publicista, poeta, escritor, docente, periodista... ¿Cuál es tu medio de vida hoy?
En buena parte la publicidad. También tengo un salario... ya que estamos acostumbrados a cualquier manejo irregular en el Estado, estoy dentro del marco que la ley establece en cuanto a horas, tanto en la universidad como en la radio porque soy empleado del Estado. Prolijo y transparente.

2) ¿Por qué lo aclarás?
Porque nos hemos desacostumbrado a esa cosa de transparencia, de pudor que teníamos los uruguayos. Yo laburé en El Día y tuvimos un conflicto al final de la vida del diario en el que sucedió un incidente medio raro en la imprenta de Piedra Alta. Y había un compañero periodista de larga trayectoria en el Partido Colorado, muy cercano a Sanguinetti, que colaboraba con nosotros porque él estaba reivindicando su propio trabajo. Estábamos ocupando y se dio una situación muy extraña y dijimos: "vamos a revisar a todas las personas que salen". Y había un viejo funcionario del que este compañero colorado dijo: "a éste no lo revisen". "¿Por qué?" preguntamos. "Porque es comunista, y le viene un ataque al corazón si sospechamos de él. Es un tipo de tal honradez que no tiene que probar nada". Y cuando el viejo abrió la bolsa, este tipo que estaba en las antípodas de su pensamiento le dijo: "por favor, no hace falta".

3) Vamos para atrás, Macunaíma te puso tu abuela, por la novela del brasileño Mario de Andrade.
Primero por la novela, basada en un cuento de los indios tupí, y después del ámbito familiar (el nombre) salió como explotado por la divulgación que le dio la película de Joaquim Pedro de Andrade, del año 69.

4) Pero vos sos Macunaíma antes de la película.
Claro. En cierta medida, cuando era más chico, Macunaíma me sonaba un poco raro. Sin embargo, por aquello de que cuando no lo puedes vencer, únete, en la medida en que el nombre se fue haciendo más conocido... De hecho yo puedo firmar en Agadu, donde soy socio activo, tanto con mi nombre completo como con Macunaíma.

5) ¿Tu entorno más cercano cómo te dice?
Bueno, en casa Macu. Hay muy poca gente que me dice Atilio, algunos amigos a los que les parece que decirme Macunaíma es como algo peyorativo. He conocido gente que me dice "no, no, yo prefiero decirte Atilio", pero yo no respondo a ese nombre (se ríe).

“Ser comunista me trajo muchos problemas, gente que condicionaba la aprobación de mi ingreso en algún área de trabajo”

6) A veces uno siente que no llamar por el nombre a alguien es irrespetuoso.
En el año 96 yo estaba en McCann con Carlos Ricagni, que ha sido como un tío, un padre o un hermano mayor, y me llaman de la Presidencia de la República porque se iba a hacer un concurso para el logo del Mercosur. El presidente era Sanguinetti y Mario Zanocchi era director de SEPREDI. Mario me ofreció ser jurado del concurso, "te venís a Río conmigo", me dijo. "No te vamos a pagar un mango eh, solo pasajes, hotel y un viático. Vení por el quinto piso del Edificio Libertad que te van a hacer un cheque". Me dejé estar y fui un viernes como a las tres de la tarde. Subo al quinto piso y le digo a la señora que estaba en el mostrador que venía por los viáticos. "Sí, cómo no, ¿cómo es su nombre?" "Atilio Pérez da Cunha". "No tengo nada". "¿Está segura? ¿Qué hago?" "Suba al séptimo y pregunte". En el séptimo estaba el presidente reunido con los ministros, y yo quería hablar con Mario Zanocchi. Esperé un rato hasta que Mario se asomó y le dije: "No me dan el cheque, dicen que no está". "No puede ser, si yo vi cuando lo firmaron". "¿No le decís a la señora que lo busque?" Voy al quinto y la mujer me estaba esperando así (pone expresión de fastidio): "¿Cómo le dicen a usted?" "Macunaíma". "Acá está su cheque". ¡Estaba a nombre de Macunaíma! Tengo otra anécdota al regreso, que tiene que ver con los que hablábamos antes, de la transparencia.

7) Adelante.
En Río, Mario que era un tipo de una generosidad extraordinaria no me dejó pagar nada, ni un café. Hasta cuando iba a comprar una camiseta de Flamengo para mi hijo me dijo "no, déjalo que es un regalo mío". Cuando quise acordar tenía prácticamente el 90% de la plata de los viáticos. Vuelvo y hago lo que hacía en Mc Cann: rendía cuentas de los gastos. Llego, voy al quinto piso y digo: "Vengo a hacer el reintegro de los viáticos de Río". Había un tipo, no estaba la señora anterior, y me mira como si yo fuera un marciano. "¿Reintegrar qué?" "El dinero de los viáticos que me dio Presidencia". "Bueno, déjelo". "¿Y usted qué me va a dar, un recibo?" El tipo grita: "A ver, Fulano, ¡el hombre acá quiere un recibo!" (se ríe). No estaban acostumbrados al reintegro de los viáticos.

8) Tu padre era peluquero.
Peluquero y guitarrista. Autodidacta, su papá fue músico municipal en Santa Lucía y en Flores y mi papá aprendió a tocar la guitarra solo. Tenía algunas nociones musicales que su papá le había enseñado y llegó a tocar muy tempranamente con Julio Cobelli, que iba a mi casa. Tocó toda su vida.

9) ¿La pasión por la música te entra por ese lado?
Sí, porque a mi viejo le gustaba mucho el tango, el folclore. Vivimos prácticamente toda mi infancia y mi adolescencia en casa de mi abuela materna, donde había muchos discos brasileños. Conocí muy tempranamente a Ari Barroso, (Dorival) Caymmi, Luis Gonzaga, un tío mío ya fallecido escuchaba mucho a Joao Gilberto... heredé esa fascinación por la música popular brasileña.

10) ¿Sos bueno con algún instrumento?
Ninguno. Toco el alma (se ríe). Tengo sensibilidad musical, nunca tuve que pedirle a nadie que hiciera la letra de un jingle, las hice yo toda la vida. Con Jaime Roos hicimos el jingle de (Hugo) Batalla, "Batalla por los cambios" en la campaña de las elecciones de 1989, cuando él se fue del Frente Amplio. Yo hice la letra y Jaime hizo la música. Pero hice también jingles para el Frente y también para alguna otra fuerza política.

11)  Estás muy ligado a la cultura brasileña por tu ascendencia y tengo entendido que hay un hecho que te marca, que es el golpe de Estado contra el presidente Joao Goulart, en 1964.
Sí, claro. El Uruguay del año 60, 61, 62 no era un paraíso, pero era un país con ciertas equidades bien resueltas. La gente iba a la escuela pública independientemente de la cuenta bancaria de su papá. Pocos vecinos del barrio iban a colegio privado. Yo viví toda mi vida en el barrio La Blanqueada, cerca de 8 de Octubre y Garibaldi, y ahí estaban los Hermanos Maristas, estaba el Crandon y aun así, gente de mucho dinero mandaba a sus hijos a la escuela pública. Mi abuela materna tenía una gran admiración por Joao Goulart, un presidente popular, también por su mujer que era una mujer muy bonita en su juventud. Goulart era un hombre muy carismático, sobre todo para los brasileños fuera de Brasil. En la cocina de mi casa había una foto del matrimonio Goulart con uno de sus hijos más pequeños, Joao Vicente, que era muy chiquito en esa época y tiene unos nueve años menos que yo. Vivimos el ascenso de Goulart, los cambios que introdujo que fueron sorprendentes para un país en medio de la guerra fría, su visita a China, su visión tolerante y amplia sobre el fenómeno cubano... el golpe de Estado me impactó mucho. Pasó por aquí, como también el coronel Dagoberto Rodríguez que después fue ascendido pos mortem a general, que era director de la imprenta nacional de Brasil y era un militar con una posición de izquierda que fue inmediatamente marcado por la dictadura.

“¿Es posible fumar? Pregunta el norteamericano. Y saca una latita, arma un porro y no llegó a prenderlo porque Eduardo Viera dijo ‘¡saquen a este tipo de acá!’”

12) ¿El tuyo era un hogar de izquierda?
No, era un hogar plural. Mi viejo y mi vieja no votaron a la izquierda hasta el 71. Mi mamá lo más revolucionario que hizo fue votar la reforma popular del FIDEL en el 66; sí mis tíos maternos eran gente de izquierda. Mi viejo toleraba todo eso, él decía "el peluquero no discute con nadie". Tenía sus ideas, simpatizaba mucho con Erro cuando estaba en el Partido Nacional y después lo votó en el 71. Mi madre hizo una combinación medio rara, votó al Partido Nacional en el 66 pero votó la reforma popular del FIDEL.

13) ¿Fuiste un frenteamplista de la primera hora?
Desde los 13 años. Bueno, era de izquierda, el Frente Amplio no existía entonces. Era la revolución cubana... cuando tenía ocho años, en 1958, escuchaba Radio Carve como quien escucha una serie de aventuras, solo que los aventureros eran Fidel Castro y el 26 de Julio. Escuchaba la radio porque no teníamos televisión, y a las siete y media u ocho había un programa en el que pasaban noticias sobre Cuba. Y la radio hablaba a favor de la revolución democrática que encabezaban Fidel y el 26 de Julio. Después, en los años 66, 67 y 68 el Uruguay era una enorme caldera de ideas y movimientos.

14) Sos parte de la generación 68.
No me gustaba mucho que me vincularan con lo que se llamó "la generación de la insurgencia", porque eso me hacía acercarme a posiciones que siempre he respetado pero que no comparto para nada, como es el caso de la guerrilla uruguaya. Es tiempo de empezar a decir las cosas por su nombre, nunca entendí hacia dónde iba el movimiento armado en Uruguay, tampoco algunas acciones. No los responsabilizo de la dictadura, como alguna gente hace, creo que fueron un elemento más de aquella enorme caldera, aquella espiral de violencia que espero que nunca más viva el país.

15) Fuiste comunista.
Hasta el año 90, desde el 65. Afiliado primero a la Juventud Comunista y luego al Partido. Como te imaginarás, me trajo muchos problemas, gente que condicionaba la aprobación de mi ingreso en algún área de trabajo, más allá de la capacidad que pudiera o no tener.

16) Además tenías la letra B, en la "fe democrática" que daba la dictadura.
Sí, me prohibieron en el IPA. Una vez, en Paraguay, un alto directivo de la compañía en la que trabajé toda mi vida, un tipo muy bien, me dice: "¿Te puedo hacer una pregunta personal, sin que te ofendas?" Y cuando te hacían esa pregunta ya sabías que venía por el lado de si tenías una vida licenciosa, si chupabas o te drogabas o si eras complicado desde el punto de vista político. Entonces le digo: "bueno, depende". Yo ya me había ido del Partido, junto con centenares o tal vez miles. Y me dice: "¿Vos sos comunista?" "Pah -le digo-. Me ponés en un aprieto, porque quisiera entender desde dónde me hacés esa pregunta. Si me la hacés de buena fe, la respuesta es no, no soy comunista. Ahora, si me la hacés tipo guerra fría, te tengo que decir que soy".

“Había un prejuicio desde la derecha: ‘este tipo es comunista’, y otro desde la izquierda: ‘este tiene amigos anarquistas o tupamaros’”

17) Como si la pregunta fuera "¿de qué lado estás?".
Claro. Es curioso esto... hace poco me entrevistó un amigo y yo sentía la necesidad de hablar para los jóvenes de que son posibles grandes entendimientos. He trabajado con personas que piensan distinto a mí, candidatos políticos por ejemplo, y he tenido respeto y cariño. Trabajando como profesional, sin que se me pegue nada. Y tengo la posibilidad de hablar sobre grandes temas con gente que piensa distinto y encuentro que esa cosa de la diversidad, que a mí siempre me gustó, es posible.

18) Y cuando eras un joven militante comunista ¿pensabas igual?
Exactamente igual.

19) ¿Sí?
Sí, y redoblo la apuesta. Yo me hice amigo de un yanqui en 1972, en Brasil. Kent Tobishka, estudiante universitario. Venía de Denver, Colorado, integraba un movimiento progresista que se llamaba New American Movement, que apoyaba la candidatura de (George) Mc Govern por el Partido Demócrata. Charlando en Brasil me dijo que había venido a América Latina para conocer las experiencias de los frentes políticos tipo Unidad Popular en Chile o Frente Amplio en Uruguay. "La verdad que estoy deslumbrado por el entendimiento que hay en las fuerzas democráticas. Allá queremos crear un gran frente de apoyo a McGovern con los negros, los latinos, los homosexuales, las minorías". Y vino a Uruguay, donde yo lo recibí. Un día lo invité al IPA, donde yo estudiaba, y él dio una charla sobre la realidad norteamericana y lo que era todavía la guerra de Vietnam. De la necesidad de diálogo entre las distintas fuerzas que integran el progresismo, en el sentido más amplio. Todo el mundo quedó encantado con la charla y alguien me dijo que lo invitara a (el diario comunista) El Popular, donde yo escribía.

20) ¿Y lo llevaste?
Sí, estaban encantados de recibirlo. Y ahí apareció Eduardo Viera, que era el director del diario. Un hombre muy ortodoxo. Pregunta "quién es el compañero" y al principio quedó encantado, porque el hombre hablaba muy bien, además hablaba de Woodstock, de su propia experiencia cuando se negó a trabajar en una oficina de reclutamiento para la guerra... Y dice en un momento "¿es posible fumar?", en una época en que se podía fumar en cualquier lado y todo el mundo fumaba como loco. La pregunta era absurda, había un cenicero lleno de puchos, entonces todos dijeron "sí, claro". Y saca una latita, arma un porro y no llegó a prenderlo porque Eduardo Viera dijo "¡saquen a este tipo de acá!" (se ríe) Y yo me lo llevé. Eso me ha pasado siempre, dentro del Partido Comunista nadie dudó nunca de mi integridad o de mi lealtad militante, pero era un comunista medio raro.

21) ¿Fumabas marihuana en esa época?
¡He fumado siempre! Esta es la primera vez que voy a aceptar públicamente esto, en esa época dejaba la duda. Pero me ha pasado siempre, había un prejuicio desde la derecha: "este tipo es comunista", y otro desde la izquierda: "este tiene amigos anarquistas o tupamaros". Los estudiantes de Bellas Artes, tradicionalmente anarcos, son mis hermanos, hasta el día de hoy. Teníamos nuestras diferencias, pero nunca esas peleas de gallos o de barra brava que he visto en la izquierda. Me parece una torpeza el perderse la posibilidad de hablar con gente que piensa distinto y encontrar en qué cosas reafirmo mis convicciones y en qué cosas puedo dialogar de igual a igual.

22) Firmaste una declaración sobre la situación en Venezuela.
Sí, hace unos días un grupo de ciudadanos sacó una declaración pidiendo por la democracia, la paz y el diálogo en Venezuela. Yo leí la declaración, no me fijé en quiénes la firmaban, personas que estimo y respeto en muchos casos aunque no piense como ellos. Me cayeron 27.000 insultos... está claro que muchos de esos ciudadanos no tienen nada que ver conmigo desde el punto de vista político, pero son mis conciudadanos y conciudadanas.

“Doy clases en la Facultad de Comunicación y los veo cómo vienen: con una carga de desconocimiento general pavorosa”

23) Hace poco escribiste en Facebook algo que titulaste "El sueño acabó (¿acabó?)". ¿Tu sueño acabó?
No. Mirá que yo, como dice Pepe Vázquez, nunca creí en los reyes magos, nunca creí en los paraísos artificiales. Creo que las sociedades no son perfectas, son perfectibles. Yo empecé, antes de la dictadura, a mirar con cierto recelo lo que se definía como campo socialista. Tengo amigos que han vivido ahí, que venían y te contaban "lo que pasa es que la prensa desdibuja todo, porque en la URSS o en la República Democrática Alemana todo es bárbaro". Y yo la primera señal de alarma la tuve por alguien que hizo popular la canción "No nos moverán": Dean Reed.

24) Que era norteamericano y de izquierda.
Sí, y que vino acá en la década del 80, antes de la caída del Muro de Berlín. Yo escribía en un diario comunista, La Hora, y lo conocía a él desde el año 72. Cuando vino esa segunda vez nos encontramos, tengo dos amigos que estaban conmigo ese día. Hicimos bromas: "¿Cómo te acordás de mí?" "Y, con esa carita es imposible olvidarte". Fuimos a un bar en la calle Uruguay y Andes y nos pusimos a discutir sobre la ocupación soviética en Afganistán. Él decía que no lo comprendía del todo pero que parecía razonable porque era la frontera geográfica del campo socialista, por donde había invasiones, contrabando de armas, agresiones. "Eso yo podría entenderlo -dijo-. Lo que no entiendo es el estado policíaco en el que vivo". Textual eh.

25) ¿Dónde vivía?
Él vivía en la República Democrática Alemana. Poco después murió en un accidente en una carretera de la RDA. Es una hipótesis que no la tengo solo yo, la tiene su ex mujer, que vive en Estados Unidos. Buscando, encontré un dato de la ex mujer de Dean Reed, que es una mujer progresista, que dice haber recibido una carta de él pidiéndole que le ayudara a salir y tener residencia en Estados Unidos porque ya no soportaba más la presión a que se veía sometido. La Stasi, las escuchas telefónicas, las aperturas de correspondencia, toda la galería de hijaputeces que hacían los milicos acá, mucho más sofisticado. Entonces, aquel sueño del pan y las rosas, acabó. Hoy hablábamos de la austeridad republicana... cuando uno ejerce una primera magistratura y asume un cargo que no tiene, al viejo Uruguay se le pondrían los cachetes colorados de vergüenza ajena. Cuando llega un nuevo ministro a su sede y ve que hay un baño tapiado porque al anterior ministro le parecía absurdo tener un baño solo para él, y dice que ahí necesita un baño con jacuzzi... es de una frivolidad berreta que hace repensar muchas cosas.

26) ¿Estás desencantado del gobierno que supongo consideraste tu gobierno?
Como en todas las cosas, las realidades no son blanco y negro. Este gobierno que yo voté ha hecho cosas muy importantes en muchos planos. En otros está todavía con un debe, pero no veo que por el lado de la oposición haya respuesta a esos desencantos míos.

27) ¿En qué rubros por ejemplo?
En el tema cultural. El Uruguay está completamente enajenado. No lo percibís probablemente en tu entorno, en tus amigos, pero yo doy clases aquí (en la Facultad de Comunicación) y los veo cómo vienen: con una carga de desconocimiento general pavorosa. No voy a decir que todo tiempo pasado fue mejor, pero estas administraciones tenían la posibilidad de cambiar cosas en la cultura, que es cambiar en la sociedad. Recuerdo siempre que don Pepe Batlle, cuando había un grupo de familias anarquistas, en su mayoría obreras, que iban a ser expulsadas de Buenos Aires, ordenó a su ministro de Relaciones Exteriores: "admítalos". Y escribió un artículo sobre la necesidad de incorporar los conocimientos que traían esas personas. Y vaya si se incorporaron. Ese ejemplo de cómo la cultura puede modificar cosas.

“Hay intendencias que se gastan el 80% del presupuesto destinado a cultura para traer un grupo de putones de Buenos Aires para un carnaval de dos días”

28) Has criticado la gestión de la izquierda en los temas culturales. Y en ese posteo de Facebook hablás de la "megalomanía" de un director que no mencionás, pero parece bastante claro de quién hablás...
(Interrumpe) Mauricio Rosencof, con todas las letras. A ver, "Tomy" Lowy hizo la gestión de la cultura para un gobierno colorado (en la IM), una administración que tuvo avances muy importantes. Yo era crítico, pero no porque estuviera mal, sino porque entendía que se podía hacer más de eso. Después vino Gonzalo Carámbula, que hizo una gran gestión y lo criticaba por lo mismo: "eso que están haciendo, que está tan bueno, háganlo más". En un país donde hay intendencias que se gastan el 80% del presupuesto destinado a cultura para traer un grupo de putones de Buenos Aires para un carnaval de dos días, lo que hacían Lowy o Gonzalo era un modelo a profundizar. Sin colores partidarios, la cultura debería ser una política de Estado. Pero si tenés ejecutantes mediocres o con megalomanía, vas a tener resultados muy pobres.

29) Concretamente, ¿cuál es la crítica que le hacés a Rosencof, como director de Cultura de la Intendencia (en el período de Ricardo Ehrlich)?
La megalomanía. Un hombre de una extrema vanidad, que usó la administración de cultura para su propia promoción. De hecho, un director de Cultura muy importante de un país cercano, que no es Argentina, me dijo en una reunión: "Estoy harto de las indirectas que me tira Rosencof para que lo invitemos. Nosotros queremos invitar artistas y tener una política de intercambio de verdad, no para la promoción de los libros de Rosencof".

30) Trabajaste con Rosencof en el programa de TV Ciudad, "Que nunca falte".
Sí, más que trabajar, lo padecí. En realidad me contrataron como co-director del programa. En los créditos parecía que era así, ganábamos lo mismo... pero en realidad lo que él quería era un empleado, un secretario que le hiciera los mandados. Ya está. Hay una cosa que yo aprendí del propio Gonzalo (Carámbula): un gran músico, un gran bailarín, un gran actor, no necesariamente es un buen director cultural.

31) ¿Bocca es una excepción en eso?
Tal vez porque él, además de ser muy buen bailarín, se preparó para eso. En Río Grande del Sur, en una de las administraciones de cultura, un gran amigo, Bebeto Alves, fue nombrado para gestionar toda la parte de música. Y claro, estuvo tres o cuatro años, al quinto dijo "paren un poco, yo también soy músico; también tengo que componer, grabar discos y actuar. Estando aquí no puedo hacerlo". Y todo el mundo le decía que se quedara porque realmente era muy buen gestor. Hay buenos artistas que son buenos gestores, pero el primer compromiso de un artista es con su propio arte y eso no te deja mucho tiempo.

32) ¿Hay una ruptura entre la intelectualidad de izquierda y la izquierda en el gobierno?
Los intelectuales, cuando son gente honrada, tienen una visión crítica de las cosas. No dicen "si señor", "no señor", tienden a ver las cosas para ser perfeccionadas. Lo que sé es que los actuales responsables de Cultura no están escuchando con atención a los colectivos artísticos. En Montevideo esto es clarísimo. Seguramente a la señora Percovich no le gustará esto y muchos se callarán la boca, pero entre bambalinas el conjunto del pensamiento artístico mira con mucha aprensión a esta administración.

33) ¿Qué le critican?
La gestión, el populismo, la actitud demagógica. Lo último de la Rural del Prado es un ejemplo, convocando a artistas de cumbia, de música tropical... Yo escuché esto, no me lo contó nadie: "los pobres también tienen derecho a divertirse". Yo tenía entendido que una dirección de Cultura no está solamente para actividades recreativas, está para contribuir al desarrollo del conocimiento y de la sensibilidad de los uruguayos o de los montevideanos. El Flaco Spinetta decía: "de una tontería solo puede salir más tontería". Yo no estoy haciendo una guerra santa contra artistas que a mí no me gustan pero que les deseo que les vaya muy bien, estamos hablando de políticas culturales. De no propender a esa cosa fácil de decir "vamos a llevar a Menganito porque le gusta a la gente".

“El Solís debería explicitar cuáles son las reglas del juego, porque me gustaría ver ahí otros espectáculos, ni al Fata Delgado ni a los Babasónicos”

34) ¿Quién está facultado para definir qué producto tiene calidad artística y cuál no?
Bueno, se supone que una Dirección de Cultura tiene especialistas que entienden: esto es una fiesta popular y esto es parte de nuestras tradiciones culturales. La Rural del Prado es mucho más que una fiesta popular.

35) ¿Y qué opinás de la polémica que se abrió por la negativa del Solís al Fata Delgado?
Es distinto. Me parece que en el caso del Fata Delgado se trata de un artista popular con mucho peso a nivel del mundo del espectáculo, que se siente con la capacidad de convocar a un público y llenar el Solís. Ahí lo que habría que hacer es que el Teatro Solís definiera cuál es el tipo de espectáculos que quiere poner sobre el escenario. Desde el punto de vista de la accesibilidad, él tiene tanto derecho como cualquier otro, sobre todo después que le dieron el teatro a Babasónicos. A mí me parece que el Solís debería explicitar cuáles son las reglas del juego, porque me gustaría ver ahí otros espectáculos, ni al Fata Delgado ni a los Babasónicos. ¿Por qué el Solís? ¿Por qué no en otras salas?

36) Por qué no en el Solís, se puede decir también.
Sí, en principio no tengo problema. Lo que me molesta es el plato único. O sea, prendés la televisión y hay un plato único: Márama, Rombai, el Gucci. Y en la radio también, el conjunto de los medios tiene un plato único. Me corrió un frío por la espalda un día que pasé por el colegio Gabriela Mistral, en Malvín, y veo dos monjas con un estandarte. Me pareció muy raro, porque es un colegio laico. Me detuve y era la promoción de un teleteatro donde había una monja que no era, muy malo. No tengo sensibilidad de represor, de censor, pero no me des el plato único. Un músico de Chubut estaba deslumbrado por la música uruguaya en su enorme amplitud, una música popular tan rica, tan diversa. Y creía que si llegaba en verano con su familia se iba a encontrar un país distinto al suyo, donde los modelos culturales son Tinelli, "Bailando por un sueño" y toda la televisión chatarra. Puso la radio en Colonia y vino hasta Montevideo manejando y no encontró en ninguna radio ni a Rada, ni a Jaime Roos, ni a Zitarrosa, ni a Laura Canoura, ni a Fattoruso, ni a Drexler.

 37) ¿Por qué pasa eso? ¿Por los intereses comerciales?
Por los intereses comerciales, por el desinterés del sistema político... yo no conozco a nadie en la oposición a quien le interese esto. Nunca escuché a nadie decir que el patrimonio cultural uruguayo está siendo enajenado, los muchachos ya no hablan un español más o menos decente, hablan con un tono porteño. "Si yo tendría tiempo iría a tal lado", como escuchan en la tele. El señor Botana, en Cerro Largo, lleva a esta chica, la griega, que tiene un proceso abierto por aparecerse en la cabina de un avión y mostrar las tetas y el culo de plástico. Le paga buena plata para que desfile en el carnaval. No estoy en contra de que haya carnaval ni de que ella desfile, solo que se gasta el 80% del presupuesto de cultura. No lo digo yo, lo dicen ellos, están los datos de la Intendencia. ¿El resto del año qué pasa en Cerro Largo? Tengo un amigo, Mónico Aguilera, que era profesor en la Escuela de Músicos de Cerro Largo, que no está más porque no tenían rubros para pagarle. Es un músico extraordinario que vive de lo que hace como arreglador en Brasil. Un día le dijeron "no podemos pagarle más porque la intendencia no tiene presupuesto". Es terrible.

“No sé si voy a seguir votando a la izquierda. Te puedo decir lo que hago hoy: desde la izquierda soy absolutamente crítico con Maduro”

38) ¿Ves un problema de gestión en eso o un tema ideológico?
Supongo que hay las dos cosas: una visión ideológica supeditada a lo que después se hace. Hay una visión del mundo, de la cultura, como que la cultura está en una torre de marfil. Por algo dicen: "queremos traer a este espectáculo artistas verdaderamente populares". Y esos serían los que tienen más notoria repercusión. No tengo nada contra Márama, Rombai o el Gucci, pero creo que es muy difícil que de esa matriz encontremos uruguayos y uruguayas sensibles dentro de 20 años.

39) ¿Siempre votaste a la izquierda?
Sí.

40) ¿Vas a seguir votándola?
No lo sé. Te puedo decir lo que hago hoy: desde la izquierda soy crítico con Maduro, absolutamente crítico. Hice una comparación, probablemente traída de los pelos porque en mi casa me dan mucho palo por eso: en 1966 la gente votó una salida política con el general Gestido. Dentro del paquete venía Pacheco Areco. Muere Gestido y Pacheco endurece la política económica, la política represiva, fue absolutamente devastador con el movimiento popular y la oposición, de alguna manera contribuyó como catalizador a la creación del Frente Amplio. Y recuerdo que una de las alternativas de las que se hablaba en el 68, 69, era de la necesidad de un diálogo. Entonces, en Venezuela hay 49 muertos (NdeR: en el momento en que se realizó la entrevista), presos políticos, crisis, no hay paz, hay una atmósfera de violencia cada vez más profunda. De la misma manera que cuando tenía ocho años estaba inquieto por lo que pasaba en Cuba, hoy siento que uno no puede tener injerencia en la vida interna de un país, pero puede manifestarse a favor de un estado de espíritu que es el diálogo. Si no, va a haber consecuencias muy duras para América Latina.  

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López