Las 40
Lobo está

Las 40 de Fernando “Lobo” Núñez: “Las penas con pan rallado no son milanesas”

“¿Si sufrí discriminación? ¿Querés salir a tomar un taxi conmigo? Vos te escondés atrás de un árbol y yo paro uno, y vemos qué pasa”. Por Gerardo Tagliaferro.
23.01.2018
2018-01-23T00:00:00

Arranca como midiéndose y midiéndome. Como el boxeador en sus primeros rounds de estudio, dirían Crossa o Savia. Responde conciso, sin mucho firulete y sin mostrar emoción alguna. Ahí está, apenas cumpliendo un trámite, parece. De a poco va desatándose, desde la noche con Mick Jagger hacia atrás, en un viaje de retorno a sus fuentes. Las anécdotas de su infancia y juventud, el Liberaij y la guitarra al revés de Alberto Mastra, los relatos de inimaginables toques en fiestas glamorosas por el mundo.

Hasta que la conversación empieza a girar a la raza, sus orígenes, sus padecimientos, la discriminación de antes y de ahora. Ahí aparece el Lobo. Muestra los dientes pero no para agredir, sino en una sonrisa que muchas veces es irónica. Levanta la voz, gesticula y hasta se para un par de veces, como cuando recuerda a Ansina y lo representa barriendo. Antes no me miraba, ahora sí. Fijamente.

La fila de dientes blanquísimos destella entre su piel, los tambores acá y allá, las herramientas de trabajo del pequeño taller y la penumbra. El Lobo tiene 61 años, y buena parte de ellos se los ha pasado fabricando tambores, un oficio que no heredó de nadie. "Lo inventé yo", proclama. Fue la forma que encontró pero tuvo que "remarla con un escarbadientes".

Sin embargo, mal no le ha ido. Sus tambores llegan hasta Suecia, Alemania o Japón, muchas veces a manos uruguayas pero otras a gente que escuchó alguna vez y quedó prisionera de ese ritmo que vino en otros envases y acá adquirió un sabor especial. Y el Lobo además toca, como le manda su sangre. Tanto que cuando un corista de los Rolling  Stones quiso saber de candombe le dijeron: "vamos a lo del Lobo". Ahí nació la célebre visita de Jagger y el no menos célebre vaso de agua.

Fernando Núñez, músico y fabricante de tambores. Un lobo sin pelos en la lengua.

Por Gerardo Tagliaferro
tagliaferro@montevideo.com.uy

 

1) Hace dos años Mick Jagger visitó tu casa y tuviste a raíz de ese hecho un pico de exposición mediática como quizás no habías tenido antes. ¿Qué reflexión te merece?

Eso es inevitable, siempre pasa. Ya había tenido antes visitas de muchas personas vinculadas con la profesión y con el arte.

2) Pero ninguna quizás con la trascendencia de la de Jagger.

En realidad él vino a ver el taller, vino a ver candombe. No vino a mi cumpleaños como se dijo, fue una coincidencia. La casualidad no tiene hora.

3) En realidad él cayó por tu casa la noche anterior a tu cumpleaños.

Claro, en la víspera. Lo que pasa es que llegaron las 12 y lo agarró en casa, y todos los que estaban ahí me cantaron y él se entera y participó también. Se sintió te diría un poco conmovido de la coincidencia. Una persona muy educada y muy respetuosa, con una humildad como la que tienen las personas que no necesitan nada para ser lo que son. A mi casa no llegó el cantante de los Rolling Stones, llegó una persona que no sabía lo que iba a encontrar.

4) Lo que se supo fue que un integrante de la banda quería conocer algo de candombe y le aconsejaron visitarte, y que Jagger se sumó.

Bernard Fowler, cantante (corista de la banda). Las cosas hay que decirlas como son: los que le proponen venir a Bernard Fowler son Francisquito Fattoruso y el "Dinamita" Pereda, que conocían su trayectoria de cantante por otras cosas. Francisco vivió en Estados Unidos muchos años, de ahí la relación. Y Bernard conocía ya el folclore afro y quería verlo de primera mano; preguntó a dónde podía ir y ellos le dijeron: "Vamos a preguntarle al Lobo; si no sabe él..." Y fue así. Y cuando Jagger se enteró que venían a ver tambores y eso, se prendió.

5) ¿Fue una visita sorpresa o te avisaron antes?

Me avisaron que iba a venir Bernard Fowler, nunca imaginé que iba a caer Jagger también. Quedé sorprendido como todos los que estábamos ahí, pero después me di cuenta de que había que hacerlo sorprender a él. Nos pusimos a tocar y le encantó. Cantó Satisfaction con los tambores y bailó, todo. Se sorprendió mucho con mi nieto, que tenía 8 años en ese momento. Esa visita forma parte de su película documental "Olé olé olé", no es poca cosa.

“¿A qué viene usted? me preguntan (en el aeropuerto de Londres); saqué el celular y le mostré la foto con Jagger: ‘A visitar a un amigo’”

6) ¿Qué ha sucedido en tu vida a raíz de esa visita?

Eso no se olvida más, a todos lados donde voy me acompaña. La pregunta sobre eso es inevitable. Ahora me tocó viajar con Natalia Oreiro a tocar a una fiesta de un millonario ruso que vive en Inglaterra y en el aeropuerto, en la aduana, con mi poco inglés no me pude manejar bien. "¿A qué viene usted?" me preguntan; saqué el celular y le mostré la foto con Jagger: "A visitar a un amigo" (se ríe). Quedó más colorada que un tomate, no sabía qué hacer. "Is my friend" le digo. La anécdota es que cuando manejaron la fecha del 16 de febrero (para la presentación en Montevideo de los Rolling Stones) yo decía "Los contraté para mi cumpleaños". Y jodía con eso: que los había contratado pero para que no se fueran pelados les había conseguido un pique en el Estadio.

7) ¿Cómo te llegó esa invitación para tocar con Natalia Oreiro en la fiesta de un magnate ruso?

Ella tiene mucha aceptación en Europa del Este, y en Rusia la aman. Y ese magnate, que tiene la fortuna más grande del Reino Unido, es uno de sus fans. Leonard Blavatnik, se gastó una platita en la fiesta: 30 millones de libras esterlinas. Serán como 40 millones de dólares. En la escenografía gastó 8. Hizo una fiesta con una especie de representación de época medieval, con las ropas de la época, artistas invitados, todo. Y Natalia fue contratada para dar un show en el cual cantó solo dos temas: uno sola y otro con la banda. Fue en un castillo en las afueras de Londres. Yo fui criticado acá porque le di agua de la canilla a Mick Jagger, y mi anécdota es que en ese castillo fui al baño y había un cartel que decía que no se podía tomar agua. No era potable el agua de la canilla. Pa' los contra.

8) ¿En qué otros lugares de ese estilo has estado tocando?

En muchos. Fuimos a una fiesta en Miami con Ruben Rada, que era el casamiento del hijo de los dueños del shopping Alto Palermo. Fuimos a un cumpleaños en Estocolmo, también con Rada, a una cena. Casi siempre esos viajes son por un toque nomás. Fui a tocar también para (Joe) Lewis, un inglés que es el dueño de toda la parte donde está el Lago Escondido (provincia de Río Negro, Argentina). Ahí éramos cuatro, fui con un show de candombe junto a Hugo Fattoruso.

9) ¿Con Mick Jagger no tuviste más contacto?

No, él subió el video de su visita a mi casa. El contacto que he tenido es que la anécdota me sigue por todos lados a dónde voy. Dentro de todo, me siento un privilegiado, es un honor para mí, no me voy a mandar la parte. Que venga a tu casa Mick Jagger, el número uno como cantante de rock en la historia de la música... Una persona que siempre viste solo en la televisión o en fotos, que te dé un abrazo, un apretón de manos, para muchos es como tocar el cielo.

10) ¿Tu madre era bisnieta de esclavos?

Sí, mi familia Vilaza son pobladores de esta parte del sur, prácticamente desde antes de ser urbanizada. Vinimos en los años mil ochocientos veintipico y con papeles, con títulos, desde 1837. Mi abuelo fue una persona muy vinculada al arte a través de la pintura y la fotografía y también de la política. Fue una persona que trabajó mucho socialmente por la colectividad africana. Llegó a tener un partido que no duró mucho, no me acuerdo cómo se llamaba. Mi tatarabuelo peleó con Saravia, también tengo ancestros que fueron soldados de los batallones negros de Artigas y tuvieron mucha presencia en la formación cultural del barrio.

11) ¿Siempre viviste en el barrio?

Por suerte sí, nunca me mudé. Estoy durmiendo en la misma cama, que estaba en el dormitorio de mi madre. No en el mismo colchón... si no... ahí trabajó Mario, mi viejo, no voy a seguir trabajando yo (se ríe).

“Toqué con Natalia Oreiro en una fiesta de 40 millones de dólares que organizó un magnate ruso en Londres”

12) ¿Cómo era el barrio en tu infancia, a principios de los 60?

Era un barrio muy cosmopolita, todavía se sentía el olor a pólvora de la Segunda Guerra Mundial. En el 56 todavía seguía cayendo gente de Europa y estaba muy fresco todo. Y aquí había descendientes de todos: italianos, franceses, judíos, y había mucha presencia de los ingleses por la Compañía del Gas. Así que yo sabía insultar en todos los idiomas, porque lo primero que me enseñaban mis amigos descendientes de italianos, de españoles, era a decir malas palabras. Tenía compañeros de todas las etnias y nos llevábamos muy bien. Era un barrio muy solidario y de gente que estaba acostumbrada a relacionarse entre sí desde mucho tiempo antes. Ahora las personas viven en los barrios y capaz que el del piso 1 no conoce al que vive en el piso 2. Antes todos nos conocíamos y todos nos saludábamos. Y todos en el barrio sabían de quién era hijo yo y de quién era nieto. Yo pasaba en la calle y fui testigo de muchos hechos históricos.

13) ¿Por ejemplo?

El Liberaij (N de R: se refiere al tiroteo en el edificio Liberaij, en 1965). Lo vi en vivo y en directo, hay mucha mentira en todo lo que cuentan. No me voy a poner a desmentir todo, pero yo lo vi, vi el tiroteo, todo. Entré al apartamento después del tiroteo, me colé. Era un pibe, tenía 8 o 10 años.

14) ¿Cuáles son esas mentiras?

Y... las historias de los comisarios, que entraban... ¿sabés qué? Se arrastraban. Decí que esos locos no salieron para la calle, si no hubieran hecho una matanza. Estaban rezarpados y con unos huevos de bronce, tiraban y tiraban. No limpiaron más gente porque no quisieron, porque estaban rezarpados. Le habían encajado a la heroica con todo. Yo vivía en Isla de Flores y eso era entre Maldonado y Canelones. La policía no dejaba pasar a nadie, así que hubo que ir escondiéndose entre los coches y llegué hasta Maldonado y Julio Herrera. De ahí, debajo de un coche, vichaba toda la movida. Pusieron escalera mecánica de los bomberos, todo, y (los policías) tiraban para que no salieran, porque los locos estaban en una habitación en la que no tenían visión a la calle. Salían a un pasillo y apuntaban a una columna, y las balas rebotaban en la columna y salían para afuera. Con eso los aguantaron de la una de la mañana hasta las 3 de la tarde. Después sí, con gases lacrimógenos, esto y lo otro, entraron. Y después dicen que los mataron... no, se boletearon entre ellos. Se cagaron a tiros entre ellos cuando vieron que no tenían escapatoria. Mentira que entró fulano a lo Rambo, no hay Rambo que valga, tenían balas de todo calibre. Nosotros de los escombros sacamos balas de Mauser, de metralleta, de todo. Yo tenía guardada una caja y mi vieja, cuando vino la dictadura, me la tiró... sabés la plata que hubiera hecho con esas balas. Pero ella se asustó porque los milicos se metían a tu casa y te revisaban todo, y mi madre dijo "si te encuentran esto vamos todos presos".

15) Dijiste que fuiste testigo de muchos hechos históricos. ¿Qué otros?

Vi cantar a Alberto Mastra. Aquella letra que hizo famosa el Canario Luna, "si la vida me diera de nuevo la oportunidad"... yo vi al autor cantándola. Y todavía con un plus: que era zurdo y tocaba la guitarra con las cuerdas a la derecha. Cazaba la guitarra, la daba vuelta y tocaba al revés. Un genio. Cantaba en el boliche, después de haber jugado unos cuantos trucos y estar medio empinado, largaba y no lo parabas con nada. Todos los muchachos le hacían los coros, era una maravilla.

16) Tu padre no tocaba el tamboril.

No, mi viejo era deportista. Y mi abuelo tocaba guitarra, violín y pintaba. Mis primos sí. Yo arranco a tocar con ellos, con el Raúl, el Hugo, el Negro Papa y todos los amigos de él que tenían una orquestita... los Ramos.

“Un vecino alquilando la azotea hace 90 o 100 mil pesos. Y nosotros mirando la fiambrera como la gata Tobita, desfilando y echando agua pa' todos lados”

17) ¿Cuál es el secreto del tambor?

Es quererlo, respetarlo, cuidarlo como al mejor instrumento. Considerarlo instrumento primero que nada. Hay que tener respeto, como por todo lo que uno hace, sobre todo por la música que es un oficio que no tiene fin. No hay tope, uno puede llegar hasta el último segundo de su vida tocando. De hecho, muchos músicos murieron tocando.

18) ¿Qué recordás de las Llamadas de tu niñez?

De día. Empezaban de día y terminaban de noche. Yo desfilé con tres años, no en la cuerda, desfilé como niño. La cuerda de tambores era muy reducida, no era tan numerosa como ahora y era cosa de adultos. Empezaban de día y terminaban de noche, iban por Durazno, doblaban en Minas hacia San Salvador, entraban en Ansina, hacían esa cuadra y volvían por Isla de Flores hasta Cuareim de vuelta. Eran 8 o 10 comparsas, pero era una fiesta de dos barrios, porque no solo participaban los conjuntos; participaba el público y también los vecinos decorando el frente de sus casas. La municipalidad daba un premio al frente más original y decorado, era precioso. Todo con reciclado más que nada y cosas naturales, como hojas de palmera.

19) ¿En ese entonces la participación se reducía a gente del barrio o desde el arranque vino gente de otros lados?

Siempre vino gente de otros lugares. Ahora cada vez más porque la fiesta cambió mucho, es una propuesta turística más que nada, comercial. Fijate que lo que gana un vecino alquilando la azotea es más de lo que gana una comparsa. La comparsa tiene que salir primera para ganar, el vecino teniendo una buena azotea y un lugar para ver, si propone un catering y todo llega a hacer hasta 90 o 100 mil pesos. Fijate que cobran 3 o 4 mil pesos por cabeza. Y nosotros mirando la fiambrera como la gata Tobita, desfilando y echando agua pa' todos lados. Es así, todos toman naranja y el pobre naranjo... nada.

20)   El año pasado, en una entrevista en Búsqueda hablaste de ese tema y levantaste un poco de polvareda.

Y, hay gente que no le gusta que le digas la verdad. Hay gente que piensa que yo hablo desde el lado de la soberbia y la petulancia y no es así. Esto es cultura, señores, es una herencia cultural de una raza. Yo no robo nada, lo que se hereda no se roba, y soy idóneo y pertenezco a una de las familias más antiguas del barrio, tengo por qué decirlo. Soy descendiente de africanos, a mí no me regalaron nada, fabrico tambores pero también los toco. Y vivo de eso y me recorrí el mundo, que me quiten lo bailado. Y hay muchos que están subidos al carro con este tema del candombe, se llenó de profesores, historiadores. Pero lo que yo digo es verdad, hay comparsas que se van del texto, de lo que tiene que ser, y le agregan cosas... entre otras los vestuarios y las propuestas de coreografías.

21) No te gustan las coreografías en las comparsas.

La bailarina no tiene por qué ir marcando ningún paso, tiene que ir bailando con el corazón y el sentimiento. Y al ritmo de los tambores, no puede ser que vaya al ritmo de una coreógrafa.

22) ¿No estás de acuerdo con que haya una mixtura del candombe con otros ritmos?

En las Llamadas no, porque para eso están los teatros. Igual que los arreglos que hacen con los tambores: las Llamadas no son un festival de percusión. Hay que mostrar el candombe original. Esto trasciende fuera de fronteras y lo que yo hago vos lo podés mostrar en directo en Rusia por internet. Y un ruso va a creer que es así el candombe, con todos esos arreglos. Y no, porque muchas veces esos arreglos están relacionados con ejercicios de batería y con otras figuras de los ritmos que no tienen nada que ver con el candombe. Muchas veces están haciendo rap o claves de rumba. El candombe puede competir con cualquier música del mundo porque tiene una fuente de inspiración muy grande, una energía. Pero tampoco vamos a tergiversar: si tenemos una fiesta tradicional, es eso lo que deberíamos respetar y darle más valor, porque el turista viene a ver eso. No viene a ver una scola do samba. ¿Qué estamos haciendo? Lo mismo la ropa: la levita, la galera y el bastón no es la ropa tradicional del africano, es la ropa que los amos daban a los africanos para divertirse. Es ropa de los amos.

“(Los ingleses) Se enojaron cuando Suárez le dijo negro a uno, y la señora que está en el trono todavía me debe a mí una explicación de por qué estoy acá”

23) Pero esa ropa existe en las comparsas desde...

(Interrumpe) ¿Desde qué? Desde que nos permitieron vestirnos, porque cuando vinimos acá vinimos en condiciones aberrantes, ni ropa nos dejaron traer. Y nos tuvimos que vestir con la ropa que nos daban los amos, no era ropa africana.

24) ¿Es una sociedad racista la nuestra?

¿Y dónde no lo es? Cuando me hacen esa pregunta digo: ¿y en dónde no hay racismo? Si en África se pelean entre ellos. ¿Los yugoslavos no se mataron unos a otros? ¿En Medio Oriente no se están matando unos a otros? No pueden vivir los israelíes con los palestinos y son todos de ahí. ¿Y qué me decís de los ingleses o los franceses, que todavía siguen teniendo colonias? Se enojaron cuando Suárez le dijo negro a uno, y la señora que está en el trono todavía me debe a mí una explicación de por qué estoy acá. Nunca me indemnizaron a mí. Nos deberían indemnizar por habernos traído en esas condiciones, son unos hipócritas. ¿O no? Todos: españoles, portugueses, holandeses, ingleses y franceses, los responsables del genocidio más grande que tuvo la humanidad, que fue el tráfico de esclavos. Nunca vino nadie a golpear a la puerta de mi casa para pedirme perdón por todo lo que nos hicieron pasar. ¿Qué se sabe lo que yo podía haber sido en África? Y las vejaciones que hicieron, y seguirán haciendo. Ahora se quejan porque la gente les vuelve para ahí. ¿O no? Si yo voy a España ¿estoy mal en ir? ¡Si fueron ellos los que me trajeron para acá, yo no les pedí para venir! ¿Ahora se enojan porque van? Cuando dicen que les van a dar una ayuda... no, ¡devuelvan! Tienen que devolver, porque están millonarios a costillas de todo lo que saquearon por estos lugares, por el África y por todo el mundo. Trajeron el progreso, pero a cambio de qué. ¿Se asustaron por lo que dijo Suárez? Esa señora (se refiere a la reina británica) tendría que pedirle perdón a Suárez mucho antes que él le pida perdón al otro. Y si yo me tengo que enojar, me enojo con Evra mucho antes que con Suárez, por maula. Porque si a mí me dicen lo que le dijo Suárez a él lo agarro a piñazos. Adentro y afuera. Lo inflo todo.

25) ¿Personalmente sufriste discriminación?

¿Querés salir a tomar un taxi conmigo? Vos te escondés atrás de un árbol y yo paro un taxi, y vemos qué pasa. Después del quinto capaz que me para uno. ¿Te animás? ¿Querés subir a un ómnibus conmigo y ves cuál es el último asiento en ocuparse? Y cuántas veces voy caminando por la calle, viene una señora y cuando me ve, se agarra la cartera. ¿Cómo le llamás a eso?

26) Están fuertes esas imágenes.

La gente dice "trabajé como un negro chico"... Yo de chico no trabajaba. Hay términos que todavía se siguen usando, ¿por qué? Porque hay gente que estuvo acostumbrada a eso. Ningún político de hoy, cuyas familias todas tuvieron esclavos, viene y dice "perdón porque mi abuelo le daba latigazos a tus antepasados". Todavía se sacan boleto. Nosotros dejamos sangre, vidas, más que otras colectividades para que este país sea un país. Peleamos con los colorados y peleamos con los blancos y peleamos con Artigas también, y nunca se nos reconocerá nada. Al pobre Ansina lo tienen en un rinconcito... señor, si Artigas fue el 1, ese era el 2. Era el guardaespaldas, no era como aparece en los dibujos del señor Blanes, que ese sí era racista.

27) ¿Por qué lo decís?

¿Vos viste algún negro en su cuadro célebre de la batalla de Las Piedras? Ninguno. Y en los batallones, el 75% era negro o descendiente de negro, y sin embargo no estamos en la foto. ¿Qué te pensás, que cuando Artigas salía de patrulla, Ansina se quedaba barriendo la carpa? Y fue el que se quedó hasta el último segundo con él, no estaba ni Lavalleja, ni Rivera ni ninguno de esos. Y hay monumentos para todos ¿y para Ansina qué hay? Una calle de una cuadra había.

28) ¿Estás de acuerdo con la discriminación positiva, con las cuotas de afrodescendientes en los concursos públicos y ese tipo de cosas?

No, estoy de acuerdo con que nosotros nos tenemos que dar el lugar que nos corresponde. Tiene que haber profesionales, todo, pero por la propia voluntad de uno. Yo no quiero que me regalen nada, quiero que sean honestos, eso sí, y que reconozcan porque sigue pasando el tiempo y ninguno se hace cargo. ¿Quién nos trajo acá? ¿Y quién nos tuvo cautivos acá y nos hizo laburar de garrón? Bueno, que me paguen eso aunque sea. Que me lo devuelvan, no económicamente, pero ¿por qué tengo que seguir mendigando un lugar cuando me lo gané hace rato? Acá hay casa de esto, de lo otro, y la casa de nosotros ¿cuál es?

“Ningún político de hoy, cuyas familias todas tuvieron esclavos, viene y dice ‘perdón porque mi abuelo le daba latigazos a tus antepasados’”

29) Vos tenés tu lugar en la sociedad, sos un músico reconocido.

Sí, pero la remé con un escarbadiente. Tengo un trabajo que lo tuve que inventar yo. Para que hubiera tambores en el Palacio de la Música tuvo que pasar mucho tiempo, porque no estaba considerado ni siquiera un instrumento, y nosotros no éramos músicos. En carnaval, el que toca el tambor -que es el diamante en bruto del conjunto- gana menos que el que toca el trombón. ¿Cómo se llama eso? ¿Estatus? Te puedo asegurar que al mejor trombonista de acá le doy un chico, un repique y un piano y no sabe para dónde agarrar.

30) ¿No es un tema de mercado? Tamborileros hay muchos más que trombonistas.

Sí, pero para que esté ese trombonista tienen que estar los tambores primero. Además cuando acompañas una música no son 30 tambores, es una cuerda que acompaña. Y esa cuerda ¿no debería cotizarse igual?

31) Has dicho que el candombe debería enseñarse en las escuelas.

Sí, yo soy responsable de un programa que hubo en la Escuela Universitaria de Música y también de estar llevando una cuerda de tambores a las escuelas del barrio. Lo empezamos con el Mides y lo vamos a seguir con quien lo quiera apoyar, y si no, lo sigo solo. Hoy en día hay una cuerda de tambores en la escuela Chile, hay otra pronta para llevar a la escuela Haití, otra para la escuela Argentina y sucesivamente para las escuelas del barrio Palermo, porque tiene que haber enseñanza del instrumento autóctono, porque chico, repique y piano es autóctono del Uruguay, por más que su origen es africano. Y el formato también. Y así como en la escuela Chile yo aprendí a bailar la cueca chilena y el pericón, en los programas oficiales de enseñanza debería estar el candombe. En la Escuela de Música tengo otra anécdota que contesta a tu pregunta sobre el racismo.

32) Podés contarla.

Yo empecé a dar clases por iniciativa de los alumnos, para enseñarle sobre los tres tambores y las diferencias entre los toques de Sur y Palermo. Ahí empecé a dar clase y empezaron a bajar de los talleres de guitarra y de otros talleres, al mío. Y eso llevó a que se hiciera una propuesta formal y pasé a ser docente por un período de seis meses, con un número de cobro como cualquier docente en la Universidad de la República. Cuando fui a cobrar mi primer sueldo, la muchacha que daba la tarjeta de cobro me buscó y no me encontraba. "No está tu ficha". "Pero mirá que me dijeron en el segundo piso que estaba acá". "Andá y preguntá de nuevo". Subí y me dijeron: "La llevó un funcionario de mano, así que tiene que estar". Bajé, volvió a buscar y me dice: "Perdón ¿tú eres docente?" "Sí". Y yo pensé: me estaba buscando con un lampazo ella. No pudo creer que mi tarea era dar clase. "Mantenimiento" encajó ella dentro de su cabeza.

33) ¿Cuál ha sido el lugar más extraño desde el que te han pedido un tambor?

Bueno, hoy en día ninguna parte del mundo es extraña. Mis tambores andan en todas partes del mundo porque hay uruguayos en todas partes, y donde hay un uruguayo hay nostalgia de nuestra cultura. He tenido pedidos de Japón, de Alemania, de todas partes.

34) ¿Se puede decir que hay japoneses tocando el tambor hecho en Uruguay?

Y mirá, los japoneses son los más grandes imitadores en la Tierra. Vos les das algo y en un segundo te lo hacen igual. Así que hay japoneses tocando el tambor. Tomohiro (Yahiro), que es un amigo de Hugo (Fattoruso) es japonés y toca con él. Ese ya toca candombe, toca los tres tambores. Nosotros acá, como músicos, somos lo más ladrones del mundo, tocamos zamba, rock, plena, empezamos a darle bola a otras cosas antes que a lo nuestro. El candombe tiene raíz africana pero se ha radicado acá y se toca con un instrumento que es autóctono, que tiene que ser declarado como tal por el Estado. Porque ya hay gente fabricando en Argentina, y ya sabemos cómo son los argentinos que ya están diciendo que el candombe es rioplatense. Te van a encontrar a uno que hizo tambores en 1800 no sé cuánto y ya está. Y ya estamos peleándonos con ellos por el chico, el repique y el piano. Hoy no pueden decir eso, ¿sabés por qué? Porque todavía no tienen comparsas de niños, quiere decir que para ellos el tambor es de esta última época.

35) La ministra de Educación y Cultura toca en las Llamadas. ¿Qué opinás de eso?

Sí, bueno... hace playback. A mí me hace gracia, pero reconozco valentía de parte de ella. Igual, un consejo sano: que practique un poco más, porque estaría bueno que si sale tocando el tambor le aporte a la cuerda en sonido, no en imagen.

“Los componentes de las comparsas no ganan nada. Amor, cariño del público, satisfacciones. Pero las penas con pan rallado no son milanesas”

36) Imagino que conociste a Carlos Páez Vilaró.

Sí, excelente persona, un amigo. Amigo del candombe y difusor como muy pocos, fue de los primeros en darse cuenta. Y eso de que venía a robarle a los negros es mentira, él era muy amigo de mi abuelo, muy amigo de los hermanos Silva y tenía amigos en el conventillo. Y para los que no saben, su primer taller estaba dentro del conventillo Mediomundo, donde él pintaba los tambores de la comparsa. Nunca dejó de venir, estuviera por donde estuviera, se tomaba su tiempo y venía a tocar. Si tocaba mal o bien... y cuántos hay. No todo el que toca una guitarra tiene que ser Paco de Lucía.

37) El año pasado se negoció por los derechos de imagen de las comparsas en el desfile de Llamadas. ¿Cómo lo ves?

Me parece bien. El derecho de imagen no es lo que más me preocupa, me preocupan las sillas y todo lo que se expende alrededor. Eso es fuga, nadie pone un mango. Yo apuntaría más a eso que a la imagen, porque la imagen lo que hace es difundir. No tiraría tanto de la piola a quien te da por lo menos algo. ¿La silla qué te da? ¿Los que curran con las azoteas que te dan? ¿Los que venden chorizos y refrescos que te dan? Yo apuntaría a eso.

38) ¿Estás planteando imponer un tributo a la venta de servicios y productos en torno a las Llamadas?

¿Y por qué no? Si lo hacen los jugadores de fútbol ¿por qué no lo puedo hacer yo? A lo largo de las Llamadas pasa mucho, gente que gana dinero sin darle a nadie nada. Y yo sí, para participar tengo que hacerlo con todas las del reglamento, que me exige tener determinada cantidad de tambores, vestuario, determinado nivel. Y el público me lo exige. Y yo mismo me lo exijo porque me gusta dar una buena imagen.

39) Vos no salís en las Llamadas.

No, porque quiero ser un espectador más. Y porque entiendo que es un negocio del cual no estoy participando en la medida que quiero y creo que es justo lo que digo, no para el Lobo Núñez, para todos los que participan porque hay mucho sacrificio. Entonces, no me parece justo que una persona que no tiene nada que ver y no pone un mango, gane mucho más que el director de una comparsa, un bailarín o un tocador.

40) ¿Cuánto saca el director de una comparsa por las Llamadas?

Nada. El placer... y por ahí si gana el premio recupera las alpargatas. Y si el director no gana nada, los componentes menos. Amor, cariño del público, satisfacciones. Pero las penas con pan rallado no son milanesas, como decía la Escuelita del Crimen. A la gente hay que vestirla y la ropa sale plata. Debería haber un cash fijo por presencia y que todo el mundo aporte, entonces cada uno no tendría estar pensando en el premio. 

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Martín de Benedetti