Seré curioso

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Jodal: "Todos nos tenemos que reciclar, no sólo la cajera del supermercado"

A tres días del Encuentro GeneXus, el ingeniero y empresario valora el Plan Ceibal y la apuesta a polos tecnológicos en todo el país.

19.09.2019 10:04

Lectura: 21'

2019-09-19T10:04:00-03:00
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Por César Bianchi
@Chechobianchi

Fotos: Pablo Scutari


Cuando arribamos a la entrevista, Nicolás Jodal (59) estaba ensayando el recorrido de un robot al que manejaba con un joystick. El "bicho", como lo llamaba, era una plataforma de las que pesan verduras con cuatro ruedas, con forma de patineta pero con el plato de acero que, luego nos enteraríamos, servirá para trasladar lechugas. Debía recorrer tres metros, doblar, seguir un camino y no darse contra la pared. Lo logró, con dificultades. Fue bastante más efectivo cuando Jodal y su acompañante dejaron de darle indicaciones con el joystick y "el bicho" siguió su programación. Ahí avanzó, dobló y se estacionó donde debía, sin chocar con la pared ni tirar los conitos que lo delimitaban a los costados. Todo un éxito. Este bicho -robot- será una de las miles de atracciones del próximo Encuentro Genexus que se verán desde el lunes 23 al miércoles 25 en el centro de convenciones del hotel Radisson. El evento contará con el orador estrella, el "builder" Bibop Gresta, un italiano que ha ideado un sistema de transporte subterráneo que puede desplazar -supongamos- una persona o un objeto de Montevideo a Punta del Este en solo 20 minutos.

Serán más de 170 charlas y contará con más de 4.000 participantes, en su mayoría ingenieros y programadores, que concurrirán a este evento de nivel internacional. Aprovechando la oportunidad, Jodal cedió esta entrevista para hablar de cómo empezó a interesarse por la computación, de su revelador encuentro con Clemente Estable, de la importancia del Plan Ceibal y los polos tecnológicos para los éxitos de liceales uruguayos en concursos de robótica en Estados Unidos, y de qué distingue a un verdadero emprendedor de los "emprendedores de boliche". Y apostó que no sólo la cajera del supermercado tiene que prepararse para el reciclaje laboral. "Todos tenemos que hacerlo", dijo.

-Wikipedia lo define como ingeniero, profesor y empresario uruguayo. ¿Y si usted se tuviera que definir?

-Te voy a distinguir lo que soy de lo que me gustaría. Lo que soy es empresario. Pero lo que más me gusta ser es ingeniero. Profesor es algo frustrado, no lo puedo hacer más. No tengo tiempo.

-En entrevista con el semanario Voces dijo que hay cosas que no las emprendió en la universidad, sino vendiendo televisores en París Televisión. ¿Cómo cuáles?

-El trato con la gente, la importancia de las relaciones humanas. Básicamente, el contacto con la gente. La carrera de ingeniería es una carrera muy árida respecto a eso, donde las relaciones humanas no tienen ninguna importancia, y el hecho de estar vendiéndole un televisor a una persona te enseña mucho sobre la naturaleza de las personas.

-¿Cuándo surge su interés por la computación, la informática?

-En la adolescencia. Siempre me gustaron las cosas de física y matemática, pero en esa época la computación no era nada conocida. Un día leyendo una revista me enteré que había una cosa que se llamaba microprocesador, y ahí me empezó a interesar. Y cuando empecé, hice un pequeño curso de Basic, un lenguaje de programación, y a la hora ya sabía que me quería dedicar a eso toda la vida.

-Fundó Artech en 1986, era un emprendedor cuando la palabra todavía no estaba de moda... ¿Qué era Artech? ¿A qué se dedicaba?

-No existía la palabra emprendedor, totalmente. Artech fue una compañía que quisimos hacer porque teníamos una idea. Teníamos la idea de cómo desarrollar software. Con mi socio Breogán Gonda, el otro fundador de Artech (hoy Genexus), hacíamos trabajos de consultoría, sobre todo en Brasil, y queríamos hacer una nueva forma de programación. Entonces, al principio dijimos: "Vamos a hacer un programa y si se lo vendemos a una gran empresa de software del mundo, ya está", pero no se la pudimos vender a nadie, entonces dijimos: "Vamos a crear una empresa, para hacer esto". Así que la empresa fue una consecuencia de lo que queríamos hacer, que era ese producto que hoy se llama Genexus. Nosotros somos una empresa de un solo producto.

-Usted dijo hace unos años:"El software está invadiendo el mundo, no hay actividad humana en este momento que no haya sido profundamente transformada como el software". Y comparó el software con el petróleo en el siglo XX. ¿Tanto? ¿Cómo es esto?

-Si vos vas al principio del siglo XX, la gente andaba a caballo, la gente recorría determinadas distancias y la cosa andaba bien hasta que alguien encuentra petróleo. Con el uso del petróleo, empieza a cambiar todo: empiezan a haber carreteras, ciudades, el mundo cambió totalmente. El petróleo modificó al mundo. Y lo mismo está pasando en el siglo XXI con el software. A veces estamos muy acostumbrados a ver la historia desde el punto de vista de los hechos políticos, entonces vemos a Batlle y Ordóñez, o la revolución en Rusia en 1917, y le damos poca importancia a la historia de la tecnología. Y a veces la historia de la tecnología es una transformación mucho más grande que las historias políticas. El ejemplo es el petróleo.

"A principios del siglo XX, la gente andaba a caballo, hasta que se encuentra petróleo. Con el petróleo empiezan a haber carreteras, ciudades. El petróleo modificó al mundo. Y lo mismo está pasando en el siglo XXI con el software"

Pero te pongo otro ejemplo. En el 2001 pasaron dos cosas. Una terrible que fue el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, y la otra fue el lanzamiento del IPod que después terminó siendo el IPhone. Yo digo que en la vida diaria de nosotros, de cada una de las personas, afectó mucho más lo que pasó en el lanzamiento del IPod (hoy IPhone) que el atentado contra las Torres Gemelas, pero escuchamos mucho más sobre el atentado.

-Cinco liceales de Las Toscas de Caraguatá ganaron un concurso de en California, Estados Unidos, otros liceales de Tala ganaron un premio al mejor equipo de robótica novato en el First Lego League World Festival, y más recientemente el mismo premio fue ganado por estudiantes del Liceo de Atlántida (donde yo estudié, aunque no sabría hacer ni el más básico de ejercicios sobre robótica). ¿Qué nos está indicando todo esto? ¿Cuál es la lectura que hay que hacer?

-Es maravilloso... Yo creo que este mundo digital es a favor de Uruguay. Nos genera oportunidades. Y estas cosas que enumeraste lo tomo como evidencia que esto es así. El software está invadiendo el mundo y ayuda a los países pequeños. Lo que están haciendo los jóvenes es una cosa maravillosa. En mi época estaban los clubes de ciencias, que me ayudó a encontrarme con mi carrera, y esto es hoy eso. Todas las cosas de robótica que están pasando me parecen una maravilla.

-¿Uruguay es pionero en software en la región o eso es un mito?

-No, es así. Nosotros fuimos desde el inicio una industria del software potente. Y ahora la cosa ha avanzado. Es así, no es un mito. Y Genexus es un componente importante de esa revolución.

-¿Todo esto arranca con el Plan Ceibal? ¿Fue el trampolín para todos estos logros de los chiquilines?

-Para estos logros que hablabas de los chiquilines, seguro, seguro. Creo que el Plan Ceibal es una revolución de largo plazo. Es lo mismo que te decía del IPod. Cuando lanzaron el IPod, a nadie le resultó interesante, pensaron que quedaría en los libros de historia, cuando mucho tiempo después el valor del lanzamiento del IPhone fue enorme. Lo mismo pasa con el Plan Ceibal. Cuanto más pase el tiempo, más nos vamos a dar cuenta de lo importante que fue. En el momento en que se lanzó la gente decía "¿y esto de una computadora para un niño?", y ahora vos tenés gente que está ganando concursos... Pero no es sólo para la gente que estudia las carreras científicas, sino para la gente que estudia otras carreras, pero que puede conectarse, que está digitalmente incluido hoy.

-El próximo gobierno -y las autoridades de la educación-, ¿deberían apostar a fomentar estas habilidades?

-Sí. A cada candidato presidencial que me cruzo le digo -y a veces soy un poco pesado-, les hago ver que es súper importante el Plan Ceibal, y que es súper importante el pensamiento computacional, que es de alguna manera enseñar a cómo programar una computadora en la educación secundaria. Eso para mí es fundamental. No para que sean programadores, sino para que aprendan a pensar. La computadora te ayuda a pensar de una forma muy precisa.

"A cada candidato presidencial que me cruzo le digo, les hago ver que es súper importante el Plan Ceibal, y el pensamiento computacional, que es enseñar a cómo programar una computadora en la educación secundaria"

-¿Qué ventajas y desventajas da ser un país chico en la industria del software y el emprendedurismo?

-Te lo digo al revés: en la etapa industrial lo que importaba era la economía de escala. Cuanto más grandes eran los países, mejor. En la etapa en que el software está invadiendo el mundo es cuanto más innovador sos, mejor. Vos siempre tenés que estar innovando. Una de las cosas que te ayuda a innovar es ser un generalista. Si vos sos especialista, cada vez sabés más de menos, en profundidad, pero se te ocurren pocas cosas. En cambio si vos sos generalista, decís: "esto que tengo acá lo puedo aplicar para esto de acá". Y los países pequeños tienden a ser generalistas, simplemente porque no hay cantidad de personas. Naturalmente los países pequeños tienden a ser más innovadores. Otra evidencia de eso es que nosotros no estamos en el G20 (los países más avanzados económicamente), pero estamos en el D9, que son los países de gobiernos digitales más avanzados. y ahí sí estamos. Es una demostración de que esto es viento a favor nuestro, y nos conviene.

-Muchos conservadores temen que la robótica tenga su costado negativo, ya que está haciendo desaparecer decenas de empleos que conocemos hoy en día. ¿Cómo se enfrenta este dilema?

-Me parece que hay una especie de venta de miedo, de que van a venir los robots y nos van a terminar invadiendo...

-Como en el videoclip Ataque de pánico de Snake, que hizo Fede Álvarez...

-Claro. Vos lo acabás de ver... para hacer funcionar un robot son miles y miles de horas que llevan un montón de cuidados. Los robots llevan un montón de trabajo, segundo, a mí no me resulta nada evidente que de un momento a otro van a venir los robots y nos van a invadir y terminarán los puestos de trabajo. Por otro lado, sí creo que hay un montón de puestos de trabajo que en el siglo XXI no tienen sentido. Alguien cobrando un peaje en una carretera ya no tiene ningún sentido, y en mi opinión es inhumano. Muchos de los trabajos que van a ir desapareciendo son los trabajos inhumanos. Cuando digo el ejemplo del peaje, digo que es inhumano no porque tengas que hacer mucha fuerza o te puedas lastimar, es inhumano porque es aburrido... Hacés exactamente lo mismo siempre. Te da la plata, le das un tique y apretás un botón para levantar la barrera, y no hablás nada con el otro. Nadie puede ir motivado a trabajar en eso.

Lo que sí me parece inevitable, nos guste o no, es que nos vamos a estar reciclando constantemente. A veces unos piensan: "Los trabajadores menos capacitados se van a tener que estar reciclando constantemente". No. Absolutamente todos. Yo me tuve que ir reciclando y me voy reciclando constantemente. En la historia de la tecnología, siempre la población creció y siempre introdujimos nuevos trabajadores sin ningún problema. A la salida de la Segunda Guerra Mundial la población mundial era de 3.000 millones de personas, y ahora son 8.000 millones, y no ha habido ningún problema, digamos. Habrá crecido o bajado la tasa de desempleo, pero no hubo una hambruna. En cualquier especie animal que pasó de 3.000 millones de personas a 8.000 millones de personas eso termina en hambruna. Y a nosotros no nos pasó nada.

-¿Ya no existe más el modelo de estar ocho horas en un lugar de trabajo, cual funcionario público, para marcar tarjeta siempre a la misma hora?

-No, no existe. Yo trabajo para que eso no exista más. Ahí hay varias cosas que no me gustan. Lo de marcar tarjeta es un tema de confianza, si yo te hago marcar tarjeta es que yo no confío nada en vos. Para nosotros sería impensable que alguien marcara una tarjeta. Segundo, estar en el lugar de trabajo está asociado a que no podés llevar el trabajo para otro lado. Si mi trabajo es apretar tuercas, tengo que estar donde están las tuercas. Pero si tengo que trabajar con software, el software se puede mover a cualquier lado. No tengo por qué estar ahí. La razón de ser de que el trabajo y el lugar de trabajo tienen que estar juntos va a ir tendiendo a desaparecer.

-¿De cuánto se pierden quienes hoy no tienen un teléfono inteligente (o smartphone) o lo tienen, pero casi no saben aprovechar su potencial?

-Para mí es esencial. Yo lo uso muchísimo, constantemente, y lo recomiendo usar. Pero entiendo que hay gente que no le gusta usarlo. Que no lo usen. Yo lo uso para muchas cosas, también para censar, digamos. Yo censo la cantidad de pasos que camino, cuánto es mi peso, lo utilizo como un censor más también, que va conmigo. Es una tremenda computadora.

"Cuando tenía 13 años tuve una breve conversación con Clemente Estable. Me preguntó: '¿Y vos qué querés ser?'. Yo le dije: 'Quiero ser un gran científico y ganar el Premio Nobel'. El tipo me dijo: 'La investigación comienza cuando termina el conocimiento'. Y me quedó grabado"

-¿Qué distingue a los emprendedores de los "emprendedores de boliche", como usted ha llamado a algunos?

-Yo le llamo "emprendedores de boliche" al tipo que está en un bar y teoriza: "Acá lo que tenemos que hacer es..." y se le ocurrió porque está tomando café en un bar. A mí me gustan los emprendedores que saben mucho de un tema porque lo estudiaron, se empaparon, y quieren innovar en algo porque eso lo estudiaron minuciosamente.

Un encuentro que me cambió la vida fue con un sabio, un científico que teníamos en Uruguay, que se llamó Clemente Estable. Mi madre me consiguió un encuentro con él cuando yo tenía 13 años. Y tuve una conversación durante cinco minutos que me quedó grabada para el resto de mi vida. Me preguntó: "¿Y vos qué querés ser?". Yo, con 13 años, le dije: "Yo quiero ser un gran científico y quiero ganar el Premio Nobel". El tipo me miró y me dijo: "La investigación comienza cuando termina el conocimiento". Y me quedó grabado. Es decir, llegá a la frontera del conocimiento, aprendé, y después se te va a ocurrir investigar. Pero primero tenés que llegar ahí. Ese consejo me ayudó para toda la vida. Entonces, sos emprendedor si llegaste a la frontera del conocimiento.

-¿Qué hace GeneXus, su compañía?

-Es un programa que hace programas. Es una especie de robotito que usa inteligencia artificial para crear automáticamente un programa. Suponete que querés hacer un sistema para llevar el control de alguna cosa, lo que podés hacer es llamar a un programador para que lo haga a mano, o la otra es ayudarte con alguien que usa Genexus, que lo hace mucho más rápido. Lo que hace es un mecanismo para generar programas mucho más rápido. Todos los que están acá al lado son programadores e ingenieros.

-Se viene el Encuentro GeneXus, del 23 al 25 de setiembre, que contará con 4.000 expertos de 25 países, y habrá 170 charlas. El lema del evento es Builders (Constructores) ¿En qué consiste esta consigna y el encuentro en sí?

-Está muy relacionado con lo que hablábamos de los "emprendedores de boliche". Si hay algo que somos nosotros, la comunidad de GeneXus, la gente que usa Genexus, nosotros somos constructores, nosotros hacemos cosas. Y eso nos da una ventaja enorme en un mundo donde es muy fácil distraerte. Hoy pasan liebres constantemente, podés estar persiguiendo liebres todo el tiempo, y nunca hacés nada. El ser un constructor, estar ocupado en construir algo particular te da foco, te mantiene el foco. Ese es un poco el lema general.

-En diálogo con Aldo Silva en Fuentes Confiables de Radio Universal hablaba del viaje al espacio, inteligencia artificial, vehículos autónomos, y decías que ya no vale la pena predecir el futuro. ¿Por qué?

-Nosotros gastamos un tiempo enorme en engañarnos pensando que hay gente que sabe el futuro. Entonces, le preguntamos al economista en cuánto va a estar el dólar, escuchamos antes a los comentaristas de fútbol porque nos va a decir cómo va a salir el partido, estamos ansiosos para saber cómo van las encuestas y saber quién va a ganar. Y yo creo que en este mundo que vivimos, casi nadie sabe nada. No hay que dedicarse a eso, todos los que predicen el futuro no tienen ni idea. Hay que sacarse eso de la cabeza. Te doy un ejemplo clarísimo de esa necesidad que tenemos de predecir el futuro y a veces también de predecir el pasado. Cuando en el noticiero dicen que la Bolsa de Nueva York bajó el 2% porque el Departamento de Trabajo anunció un aumento en la tasa del desempleo del 1,3%, y te dicen que una cosa fue por la otra, es una tremenda payada. Ese tipo no sabe nada. Pero como nosotros tenemos una necesidad de que nos expliquen las cosas y nos digan las causas, escuchamos. Si lo supiera, el tipo no hubiera dicho nada y estaría ganando plata. Si lo supiera de antes. Simplemente junta las dos cosas para explicar un hecho pasado y lo explica así.

-Un experto que vendrá al Encuentro Genexus hablará del hyperloop. ¿Qué es eso?

-Es, por decírtelo así: es una especie de túnel subterráneo que te pone ahí adentro y viajás a una velocidad impresionante, y aparecés del otro lado. Eso es básicamente. Es un túnel donde en vez de haber un tren, hay un dispositivo electromagnético que te permite transportarte a velocidades impresionantes. Ponele que de acá a Punta del Este te va a llevar 20 minutos, claro, antes hay que hacer el túnel. Este builder se llama Bibop Gresta, es un emprendedor. Es una posible revolución en medios de transporte, le puede salir bien o mal.

-Usted decía en esa entrevista que la idea del evento es que cada espectador decida a qué tecnología prestarle atención, cuál seguir. ¿Usted qué cree? ¿Qué tecnologías hay que seguir?


"La tecnología que va a venir ahora es todo el tema relacionado con vehículos autónomos. Para mí es un tema súper interesante. Creo que en el futuro vamos a tener cada vez más cosas autónomas, no sólo vehículos, sino programas que tomen decisiones por nosotros"

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La que yo estoy siguiendo, y la que va a venir ahora es todo el tema relacionado con vehículos autónomos. Para mí es un tema súper interesante. Creo que en el futuro vamos a tener cada vez más cosas autónomas, no sólo vehículos, sino programas que tomen decisiones por nosotros: cuánto comprar o vender acciones, cuándo comprar o vender energía eléctrica cuando la UTE baja el precio o sube el precio...

-Pero si nos descansamos en un programa no pensamos...

-Sí, sí, pensamos, en cómo hacer eso autónomo. Si lo podemos automatizar es porque era fácil, los humanos nos vamos a dedicar a lo que nos podemos automatizar. Por ejemplo, ¿cuál es mi función como presidente de esta compañía? Una de mis funciones es que haya un clima de respeto y confianza. No tengo el ‘confienzómetro' ni el ‘responsómetro', no hay un algoritmo para medirlo, eso no puede ser automatizado.

-¿Cómo funciona un coche autónomo Tesla?

-Lo probé... Funciona bien para lo que dice que hace, para lo que fue hecho: manejar en una autopista. No funciona como un humano, no es lo mismo. Te da alguna sensación que no terminan de convencer, por ejemplo, cuando nosotros tomamos una curva disminuimos la velocidad por más que no haga falta, pero el vehículo autónomo si va a 80 km/h y la curva se puede tomar a 80 km/h, va a doblar a 80 km/h. Y a vos te da una sensación rara... La otra es en los semáforos: acá ves de lejos que está en rojo y vas disminuyendo la velocidad despacito, para esperar a que venga la verde. Él no, va a ir normal y se va a parar enfrente al semáforo.

-¿Qué consejos le daría a jóvenes emprendedores?

-Que lleguen a la frontera del conocimiento. Que agarren un tema que les guste, y lo estudien al dedillo. Primero está saber algo y después viene ser emprendedor. Primero tienen que saber. No estoy muy convencido de la gente que dice: "Yo soy emprendedor, después busco una idea".

-El candidato oficialista Daniel Martínez propone las "estaciones del futuro" en predios como la Estación Central de AFE, y en otros siete sitios en el territorio nacional. Es decir, áreas que fomenten la tecnología, la robótica, el software. ¿Los demás candidatos deberían seguir este camino?

-Lo que pienso es que los centros donde hay muchas empresas tecnológicas juntas, como acá donde estamos, en el LATU, son algo bien interesante. Un polo tecnológico. Es interesante ir al comedor y encontrarte con otra gente, de otras empresas de tecnología. Eso es bueno. Si eso corresponde en AFE o no, no sé... Pero sí estoy seguro: esto es una tremenda oportunidad para la gente del interior. Llevar esta idea al interior del país está muy bien. Nosotros tenemos una empresa asociada que está en Guichón, y son chiquilines que están trabajando desde Guichón al mundo, y con altísima tecnología. Eso hace que no tengan que venirse a la capital.

-El ingeniero Ramón Méndez, coordinador del programa del FA y asesor de Martínez, me decía que un eventual cuarto gobierno del FA se organizarán talleres para transformar habilidades, y recapacitar trabajadores. Por ejemplo, tomar una cajera de supermercado (ahora que la gente paga directamente sus cosas en una máquina) y transformarla en una programadora de software. ¿Está bien esa iniciativa? ¿Va por ahí la cosa?

-Todos nos tenemos que reciclar, todos. No es sólo para la cajera, eh... todos nosotros. Constantemente tenemos que estar cambiando. Vos mismo lo ves en tu actividad. Los primeros que nos tenemos que estar reciclando somos los que armamos el lío, nosotros, los del software. En software lo peor que te puede pasar es quedar obsoleto. Increíblemente los que se quedan obsoletos más rápido, son los mejores estudiantes, porque dominan tanto una tecnología, son tan buenos en una tecnología, que cuando ven la otra tecnología, creen que pueden hacerlo con la anterior. Hasta que la otra madura, es mucho más evolucionada que la anterior, y ellos se quedaron.

"Llevar esta idea al interior del país está muy bien. Nosotros tenemos una empresa asociada que está en Guichón, y son chiquilines que están trabajando desde Guichón al mundo, y con altísima tecnología"

-¿En qué momento apaga su smartphone o lo ignora?

-Yo tiendo a ser más productivo en la mañana, es el horario en el que rindo más, entonces de mañana trato de no darle bolilla al celular. No tengo reuniones, no consulto médico, nada. Entonces de mañana programo, o diseño cosas, o pienso. La mañana es mi momento de desconectado. En la tarde tengo contacto con la gente y tengo reuniones. Y en la cena familiar... antes estaba prohibida la televisión, pero ahora ya no importa, porque nadie mira televisión. Entonces ahora es: ninguno puede tocar el celular, yo incluido. Y es una lucha diaria. Yo lo logro, mis hijos también.

-¿Sus cinco hijos son apasionados por la tecnología y el software?

-Tengo un hijo que es ingeniero de software. Los otros cuatro, algunos les dan pelota a la tecnología, otros no tanto.

-¿Es feliz?

-Es una pregunta genérica, pero creo que sí.


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