La primera premisa la tomé del Ing. Grompone, de su libro La
Danza de Shiva , que es extremadamente interesante. Hay una idea que en
informática tenemos bastante clara -quizá el común de la
gente no la tiene tanto- que es que la historia acelera . Lo que
quiere decir es que las cosas pasan mucho más rápido que antes.
Mi hijo va a vivir muchos más avances, muchas más revoluciones
que nosotros.
Creo que tenemos todos los aparatitos que necesitamos, no necesitamos más.
Tenemos el celular, tenemos la conexión en el messenger con la computadora,
tenemos el correo electrónico. Básicamente, estamos satisfechos
con lo que tenemos; no decimos que nos falta un aparatito nuevo más.
No se nos ocurre qué va a pasar en el futuro. Pero lo que les digo es
que es una ilusión óptica. Que no se nos ocurra no significa que
no va pasar. Seguramente va a pasar, hay razones de fondo que dicen que esa
tendencia va a continuar.
Así que en el 2030 nos vamos a llenar de aparatitos, aparatitos que
ni se nos ocurre que tenemos. Y quizás sean todo virtuales.
El segundo punto es que la historia es no lineal. Nosotros, por una cuestión
quizás de la revolución industrial -en realidad no sé porqué,
quizás porque sea fácil nomás- estamos acostumbrados a
las cosas lineales. Al crecimiento de la economía al 3% anual y todo
ese tipo de cosas que son lineales. El asunto es que hay muchos fenómenos
que no son lineales, y por no lineales me refiero a que pueden ser cosas muy
complejas. Pero en realidad lo que me interesa resaltar ahora es -y si quieren
piénsenlo en su propia vida personal- que la historia son largos períodos
de estabilidad donde no pasa nada, y pequeños períodos de tremendas
crisis donde la verdad que nadie tiene idea de cómo ella termina. La
historia del Uruguay del 2001, 2002 y 2003 hasta ahora, es un ejemplo de eso.
Son básicamente períodos de muy difícil predicción
y de resultados que nadie conoce. Los sistemas que tienen ese comportamiento
hacen que en ese momento sea extremadamente difícil predecirlos, al revés
del clima que cada vez se predice mejor. No se ha avanzado un milímetro
en la predicción de terremotos y justamente es porque tiene ese tipo
de cosas.
En la parte tecnológica, vivimos en esos sistemas que se llaman críticamente
auto organizados, lo que quiere decir grandes períodos de estabilidad,
pero en determinados momentos crisis brutales que modifican totalmente el sistema,
e incluso lo cambian de naturaleza.
De acá al 2030 vamos a pasar muchos de esos períodos. Si la historia
acelera, entonces lo que vamos a tener son períodos en los que más
o menos podemos predecir lo que va a pasar con nosotros y períodos en
donde van a haber unas crisis que... vaya a saber cómo se resuelven.
MÁS COMUNICADOS
La tercera cosa la tomo de un zoólogo que se llama Desmond Morris, que
lo que dice es que como personas tenemos más cosas innatas de lo que
nos parece. Somos más parecidos al mono de lo que creemos. Tenemos casi
tantos genes como una planta, y nos pensábamos seres tan superiores.
El asunto es que tenemos un conjunto de cosas innatas muy fuertes en nosotros.
Una de esas cosas es la necesidad de comunicarnos. Somos un animal gregario
desde que cazábamos el mamut y teníamos que juntarnos unos cuantos
para pegarle. Estamos acostumbrados a comunicarnos. Eso influye directamente
en nuestra tecnología.
No sé realmente a dónde va nuestra tecnología. Lo que
sé es que en 2030 vamos a estar mucho más comunicados que ahora,
con comunicaciones mucho más sofisticadas. Es decir, lo que va a pasar
es que nos vamos a comunicar mucho más, y el comunicarnos tiene un efecto
secundario muy importante. Hay dos cosas de ese animal gregario: necesitamos
comunicarnos y necesitamos separar: éste es el grupo al que pertenecemos
y éste es el grupo al que no pertenecemos. De alguna manera y de forma
innata vamos a tener grupos, como siempre los tuvimos. Lo que pasa es que normalmente
los grupos eran geográficos, la distancia era la que nos hacía
dividir los grupos, en particular en la tribu cazadora-recolectora. El grupo
era los que habían nacido en esa aldea, en ese lugar. Al romper ese tema
de la distancia, lo que vamos a tener es grupos no geográficos.
El movimiento de Internet es un ejemplo que va en esa tendencia, a grupos no
geográficos asociados alrededor de intereses particulares. Si teníamos
algunos grupos de ese tipo, vamos a tener muchísimos más, lo cual
de alguna manera va a tener el otro efecto: que vamos a tener canales de comunicaciones
brutales y mecanismos de falta de comunicación terribles. Porque dentro
del grupo nos vamos a comunicar extraordinariamente bien, entre los distintos
grupos probablemente no. Vamos a tener, casi, maneras de entendernos unos con
otros.
LO IMPREDECIBLE DE LAS CRISIS
Vamos al tema de las crisis que no se pueden predecir. Si le toca a uno, es
muy malo, si le toca al resto del mundo, es muy bueno. Porque esas son las oportunidades
donde se barajan otra vez las reglas de juego.
Es muy difícil competir en un mundo o en un mercado donde hay grandes
competidores oligopólicos. Es muy difícil atacar ese mercado.
Por ejemplo, es muy difícil atacar el mercado de automóviles.
Nosotros nos podemos juntar, ahorrar algún dinerito y ponernos a fabricar
autos para competir con Toyota. Lo que pasa es que eso es extremadamente difícil,
no se puede en este mercado.
Pero supongamos que el mundo de los automóviles está sujeto a
estos cambios tecnológicos no predecibles. Supónganse que el motor
de combustión tiene muy poco futuro. Hay una discusión entre híbridos
y celdas de hidrógenos o cosas por el estilo. ¿Qué pasa
en esas situaciones? La gente de la bolsa más o menos lo sabe, porque
ha sufrido esas crisis y más o menos las ha estudiado. Y son los jugadores
que jugaban antes de la crisis. Normalmente los grandes jugadores son más
o menos estables, pero aparecen nuevos. De la misma manera que en la crisis
del 29 la acción más importante fue la General Motors y después
del 29 pasó a ser AT&T en los Estados Unidos, de la misma manera
esas cosas nos ayudan.
Yo espero que haya una serie de crisis importantes en la industria del software,
que sean capaces de derribar gigantes. Nadie tiene el cielo comprado en la industria
del software y eso es una tremenda oportunidad. Ahora, claro, sería bueno
que no se nos caiga el obelisco arriba. También tenemos que tener cuidado
que no nos pase lo mismo. De alguna manera esas crisis nos van a favorecer,
en la medida que estemos suficientemente informados de cuáles van a ser
las nuevas reglas de juego.
Y lo tercero más importante -vean si el futuro es difícil de
predecir-, si no es razonable, en software por lo menos, que haya un conjunto
de sabios que nos digan con precisión hacia dónde va el mundo.
Entonces, lo mejor es, que de alguna manera tengamos un mecanismo para barrer
la cancha, que tengamos alguna posibilidad de ver todas las oportunidades. ¿Qué
quiero decir con esto? Yo esperaría que hubiera un conjunto de empresas
independientes, separadas, que cada una tenga su propia idea de hacia donde
va el futuro y alguna de ellas le va a pegar.
Lo que quiero decir es que tenemos que cazar con perdigones, y no podemos cazar
con mira telescópica. No podemos apuntar demasiado bien al blanco porque
no sabemos donde está, así que mejor tiremos con una escopeta
que disperse los perdigones y esperemos que le peguemos a alguno. ¿Eso
qué significa? Significa que la industria del software tiene que tener
algo parecido a la biología, un ecosistema. De alguna manera no tiene
que haber una o dos empresas monopólicas que dirijan lo que van a hacer.
No tiene que haber un conjunto de sabios que nos expliquen hacia donde va el
mundo, sino lo que tenemos que tener es un conjunto de empresas, de la misma
manera que hay un conjunto de especies en un ecosistema que interactúan
de una forma más o menos ad-hoc. De alguna forma y siguiendo con la analogía
de cooperación y competencia, uno podría ver la cebra y el león.
Es claro que compiten pero en algunas situaciones también cooperan. Lo
que necesitamos es ese esquema de cooperación y competencia. Es lo que
nos puede hacer fuertes.
Pienso que nosotros en Uruguay, relacionado con nuestra escala de valores,
naturalmente hemos formado ese ecosistema de empresas de software. Creo que
de alguna manera lo hemos hecho y tenemos que seguir profundizando en ese esquema.
* Síntesis de su exposición en el seminario de Cofac
Nicolás Jodal es ingeniero de Sistemas
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