¿Qué proyectos tiene el Frente Amplio al respecto? ¿Han cambiado desde su fundación a la actualidad? ¿Cuáles son los márgenes de acción existentes?
El escenario regional actual se presenta como de cooperación política,
al menos en relación a ciertos temas básicos. Tanto Lula, como
Vázquez y Kirchner, presentan concepciones que pueden ser catalogadas
como ''de izquierda'' (aunque más claramente en el caso de
los dos primeros). Particularmente, esto es evidente en cuestiones como derechos
humanos (la temática de los desaparecidos aparece como un punto en común
con el gobierno argentino), la problemática social, la postura ''anti-norteamericana''
(anti-Alca por ejemplo). A este clima regional se suma el proyecto político
del presidente Chávez de integración latinoamericana.
Sin embargo, al ahondar un poco en las realidades particulares observamos que
cada uno de los países del Mercosur se inserta en el bloque de un modo
diferente. Brasil y Argentina se presentan como los actores de peso, disputándose
entre sí el rol hegemónico en la región. Brasil es histórica
y culturalmente un país con tintes imperiales, de país líder.
Argentina compite contra ese poderío, caracterizándose por presentar
posturas políticas de tipo nacionalista, por lo que se torna frecuentemente
dificultoso conciliar los intereses de estos dos gigantes regionales.
En este contexto se enmarca un Uruguay que, desde sus orígenes como
nación independiente, es cuestionado en cuanto a su viabilidad. Cuando
comienzan los acercamientos entre Argentina y Brasil, previo a la firma del
Tratado de Asunción, Uruguay se mantuvo prudentemente alejado. Fue posteriormente
que comienza a integrar las negociaciones. Esta ''incomodidad'' se
ve reflejada en la actitud de los sucesivos gobiernos democráticos en
nuestro país, los cuales han colocado el foco de atención en lo
estrictamente económico y comercial del acuerdo, y, en algunos casos,
aludiendo explícitamente a la inconveniencia de profundizar el llamado
Mercosur Político.
Por esto es que, como señalan Caetano y Pérez Antón, cuando
una nación decide integrarse: '' (...)la nueva ciudadanía
requiere (...) contenidos tan relacionales como los símbolos (...), las
memorias sociales (...), las efemérides (...), los lugares de solidaridad
emocional (....). Ninguno de estos contenidos se afirma fuera de las transferencias
múltiples entre Estados y Sociedades civiles, entre individuos y corrientes
de opinión, entre intelectuales y portadores de cultura popular...''
(Caetano, G. y Pérez Antón, R. (2001): ''La consolidación
institucional del Mercosur: el rol de los parlamentos'', pág. 139,
Clacso, Bs. As).
En este sentido, es importante tomar nota de los problemas que ha tenido la
aprobación plebiscitaria de la Constitución Europea. Debería
estar claro que una identidad común no se construye desde las cúpulas
políticas de gobierno, sino que se debe ''convencer'' a la
ciudadanía.
¿TRES IZQUIERDAS?
Llegamos a una instancia en que valdría preguntarse: ¿qué
izquierda presidirá el Mercosur durante los próximos seis meses?.
¿Es la izquierda de los tiempos fundacionales o es una izquierda más
templada, moderada? La respuesta a esta pregunta se puede encontrar siguiendo
el análisis de Garcé y Yaffé (''La era progresista'', Ed.
Fin de siglo. Montevideo), que divide programática e ideológicamente
a nuestra izquierda en tres etapas principales: la de la ''izquierda frenteamplista''
(fundacional), la de la ''izquierda en transición'' (posdictatorial),
y la de la ''izquierda progresista'' (que tiene como mojón clave la creación
del Encuentro Progresista en 1994).
Ya intuitivamente podríamos decir que el proyecto de inserción
regional de la izquierda actual es completamente distinto al de aquella izquierda
fundacional, fuertemente ideologizada, más ligada a lo revolucionario,
socialista; una izquierda internacionalista, fuertemente antiimperialista, y
alineada con las teorías dependentistas en boga. Aquella fue una izquierda
que no se planteó la cuestión de la integración regional
en el sentido dado actualmente. Sus bases programáticas plantean contenidos
que parecen bastante incompatibles con la intención de embarcarse en
un proceso de integración (como las estatizaciones y nacionalizaciones
y el control del comercio exterior, para citar algunos postulados básicos
de esta izquierda).
Sin embargo, la postura de la izquierda uruguaya fue cambiando, al tiempo que
el mundo también iba mudándose. Caía el Muro de Berlín,
el Estado de Bienestar mostraba síntomas de crisis, la globalización
se hacía cada vez más evidente. Esta izquierda transicional comienza
moderar sus postulados. Sin embargo, todavía en el año 1991, en
el II Congreso Ordinario del Frente Amplio hacen referencia a su ''apoyo
crítico al Mercosur'' (op. cit.), planteándolo como parte
de un proyecto de tipo liberal que nucleaba a los gobiernos de la región.
¿Y AHORA?
Llegamos al año 2005, el Encuentro Progresista - Frente Amplio
Nueva Mayoría accede al gobierno nacional, y actualmente a la
presidencia del bloque. Esta izquierda progresista, siguiendo la referencia
de nuestros autores, que sigue su proceso de actualización ideológica
y programática con la creación del Encuentro Progresista en el
año 1994, se torna más compatible con un proceso de integración
regional. Acepta las reglas del mercado, por más que intente corregirlas
a través de las herramientas política económica y social.
Es una izquierda más socialdemócrata en un sentido europeo. Hay
un claro replanteamiento de la temática mercosuriana entre sus postulados.
Postula un Mercosur distinto al que defendieron los gobiernos anteriores, con
un tinte más político, vocación latinoamericanista y anti
hegemónica, principalmente en relación a EEUU. El ''otro''
Mercosur es presentado como una alternativa meramente económica, como
un proyecto más global de tipo neoliberal.
En el IV Congreso Ordinario ''Tota Quinteros'' del año 2001
señalaban que: ''(...)Es necesario replantear el Mercosur desde
una perspectiva de izquierda. Impulsamos un proyecto de integración regional
económica, pero también social, política y cultural, para
lo cual resulta necesario desplegar nuevos esfuerzos para establecer entendimientos
y plataformas comunes con los movimientos progresistas de la región,
propiciar la institucionalización, la democratización del proceso,
y la mayor participación de la sociedad en él''.
Asimismo, analizando los discursos y documentos de la izquierda actual, notamos
que se encuentra recurrente la idea de que el modo de inserción más
beneficioso para nuestro país es aquel en el que aparecemos junto a los
otros países de la región, como ''voz única'',
frente a los organismos internacionales de crédito, la Organización
Mundial de Comercio, y otros bloques o potencias (como EEUU y la Unión
Europea). Aparecen nociones como la del ideario artiguista de un ''sistema
americano''. Se expresan a favor de la conformación de la Comunidad
Sudamericana de Naciones, compuesta básicamente por los Estados partes
del Mercosur, los países de la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia,
Colombia, Ecuador, Perú, y Venezuela) y Chile.
En cuanto a propuestas concretas, se postula la necesidad de continuar la institucionalización
de ámbitos como el Foro de San Pablo. El objetivo es ir ampliando las
áreas de cooperación entre los países miembros, trascendiendo
lo estrictamente comercial y económico. Las eventuales áreas de
integración van desde derechos humanos, laborales, y sociales, hasta
cuestiones relacionadas con ciudadanía, medio ambiente, equidad de género,
negociación de la deuda externa y lucha contra la pobreza.
Complementariamente, en el ciclo ''La transición responsable''
de octubre de 2003, al referirse al llamado ''Uruguay Integrado'',
se marca la importancia de la creación de instancias supranacionales,
de fortalecimiento de instituciones ya existentes como el Foro Consultivo Económico
y Social, la Secretaría Técnica, y la red de Mercociudades (proponiendo
la creación del ''Foro Ciudades del Mercosur'', en el que se
profundizaría la complementación en lo local y cultural). Igualmente,
y estableciéndose como ''la'' institución principal
del proyecto de Mercosur político, se postula la necesidad de avanzar
en cuanto a la conformación de un Parlamento regional.
LA REALIDAD MERCOSURIANA
Finalmente, parecería relevante realizar un breve resumen del camino
recorrido hacia el Mercosur Político en los últimos años.
Podríamos marcar algunas instancias fundamentales como las declaraciones
de 1996 y 1997 en San Luis y Asunción respectivamente, referentes al
Diálogo Político. En 1998 acontece la creación del Mecanismo
de Consulta y Concertación Política, para la ''cooperación
referida a todos los campos que no formen parte de la agenda económica
y comercial de la integración''.
Asimismo, en Ouro Preto (2004) se da cabida a la Comisión Parlamentaria
Conjunta como órgano representativo de los parlamentos de los Estados
parte, el cual tiene como uno de sus cometidos elevar recomendaciones al Consejo
del Mercado Común. En este sentido, también es creado el Coreper
(Comité de Representantes Permanentes), presidido actualmente por el
ex presidente argentino Duhalde, con el fin de fortalecer la institucionalidad
del bloque.
Finalmente, en la última reunión del Consejo del Mercado Común
en Asunción (junio de 2005), en la que Paraguay le dio paso a Uruguay
en la presidencia pro- témpore del bloque, manifestaron ''(...) la indeclinable
voluntad de avanzar hacia la conformación de un parlamento Mercosur electo
por sufragio universal directo y secreto de la ciudadanía (...).''
Al parecer, la viabilidad o no de este proyecto de integración de largo
alcance dependerá de la capacidad de los gobernantes de coordinar y cooperar
aprovechando la sintonía política reinante, y de su habilidad
para integrar a la sociedad en este proceso.
Daniela Vairo es estudiante de Ciencia Política, FCS, Udelar
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