Ya son cinco los programas emitidos y el próximo domingo el tema será
''modelos de desarrollo''. Sobre el particular ya han escrito en estas
páginas Alberto Couriel, Luis Porto, Juan Grompone e incluso en este
número Héctor Tajam y María Dolores Benavente están
aportando sus opiniones.
Con la participación en estudios de Miguel Brechner, presidente del
Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu), Alberto Nieto, director del
Polo Tecnológico de Pando y Juan Grompone, director de dosmil30, el domingo
13 el tema abordado fue ''Entre la vaca y el byte'': un ejercicio
de debate acerca de un modelo productivo basado en la tecnología, ponderando
ventajas y desventajas del país frente a un escenario de una economía
con ese sustento.
A falta de ingenieros Brechner y Grompone lo son- también opinaron
la presidenta de Antel, María Simón y Nicolás Loeff, quien
realiza actualmente un PhD en ingeniería eléctrica en la Universidad
de Illinois.
La necesidad de forzar la incorporación a la cultura empresarial uruguaya
de la tecnología -que no se da espontáneamente más que
en casos aislados- a través de políticas públicas si
uno es muy ambicioso- o de emprendimientos como los del Latu o el Polo Tecnológico,
fue la principal conclusión a la que arribaron los panelistas.
BIO Y NANOTECNOLOGÍA
Para Grompone no hay dudas que el futuro está asociado a la biotecnología,
fusión de la industria del software y las ciencias biológicas.
''El genoma humano es software'', recordó el especialista, y Uruguay
en su opinión- debe mirar al 2030 a través del cristal
de este tipo de tecnología.
El primer paso para esto, advirtió, es ''no demonizar'' a
la biotecnología, porque cada vez que alguien habla de ella en Uruguay
inmediatamente surge el fantasma del ''Uruguay natural'', como una
especie de prohibición de tocar los productos naturales, ironizó.
Como ejemplo de lo que puede aportar la ciencia a la naturaleza y citando un
artículo de la ''Business Week'' (www.businessweek.com), Grompone
resaltó que una de las grandes novedades científicas es una chiva
que, al ser ordeñada, produce una de las hormonas humanas más
complejas.
Nieto fue incluso más contundente y dijo que debemos estar preparados
para enfrentar un fututo de nanotecnología. La nanotecnología
es el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación
y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través
del control de la materia a nano escala, y la explotación de fenómenos
y propiedades de la materia.
Según su opinión, la primera ola de desarrollo del conocimiento
fue la tecnología de la información, ola que el Uruguay ''perdió
hace mucho rato''. La segunda es la biotecnología, que ''habría
que correrla de atrás porque estamos realmente muy atrasados''.
La apuesta entonces, explicó Nieto, debería ser hacia la nanotecnología,
de forma que la gente, y no solamente los científicos, pueda aprovechar
las ventajas que nos puede dar esta nueva ola.
Para ello, fundamentó, debemos diseñar un plan estratégico
que nos muestre donde estamos parados, aprovechando nuestros recursos humanos
y nuestro capital intelectual y conociendo las limitaciones que tenemos en materia
presupuestal frente a otros agentes.
A su turno, Brechner sostuvo que hay que aprovechar los avances en materia
de bioinformática, área en la cual el país cuenta con gente
ya capacitada, una industria informática estable y en crecimiento y una
formación científica que podría mejorar.
La clave para el desarrollo tecnológico debe ser la especialización:
en el mundo que nos movemos ya no sirve saber de todo y hacer de todo; necesitamos
unificar esfuerzos en áreas específicas, definidas como parte
de un plan estratégico, enfatizó.
Hoy deberíamos pensar en aplicar la bioinformática para desarrollar
la industria de la madera, ya que tenemos un importante inversor extranjero
en ese rubro, añadió Brechner. Y si mañana viene otra multinacional
a invertir también debemos aplicar nuestro esfuerzo en esta materia para
aprovechar el empuje que nos pueden dar estas inversiones, insistió.
LA CARRETERA DE LAS COMUNICACIONES
Las telecomunicaciones juegan un papel fundamental en el progreso tecnológico
de los países, opinó por su parte Simón. Éstas son
comparables a las redes viales: ninguna industria puede prosperar si no tiene
carreteras por donde sacar sus productos. De igual manera, apuntó, las
telecomunicaciones son una infraestructura habilitante y necesaria.
Un componente que se debe considerar como una apuesta a futuro en el país
productivo es la inversión en educación, en tecnologías
relacionadas con la información, su trasmisión y su manejo en
general, expresó la presidenta de Antel. En este sentido, la empresa
estatal de telecomunicaciones está haciendo su aporte a través
de convenios con Anep: el 50% de los centros de enseñanza públicos
está conectado a Internet a costo de Antel, como una acción de
''responsabilidad social''.
Para Loeff, en tanto, el Uruguay debe trabajar sobre dos aspectos: el primero
es el impulso del espíritu emprendedor; la avidez por probar cosas nuevas,
arriesgarse. Sobre este aspecto, apuntó, la Universidad debería
cumplir un papel fundamental.
También se necesita una infraestructura de capital de riesgo. Según
Loeff, ninguna empresa tecnológica basó sus primeras investigaciones
en financiamiento con fondos propios, ni con préstamos bancarios. Todas
empezaron con un inversor de riesgo que puso el dinero sabiendo que nueve de
cada diez proyectos fracasan; pero ése que resulta exitoso marca la diferencia,
opinó.
El segundo aspecto está relacionado también con el capital humano
y con los muy buenos profesionales que hay en nuestro país. Al igual
que Brechner, Loeff sostuvo que el éxito está basado en la especialización.
Para ello deben desarrollarse cada vez más los doctorados y el aprendizaje
continuo, precisó.
Hay quienes entienden que en un país históricamente ganadero
la batalla del desarrollo apuntando hacia el progreso tecnológico está
ganada, pero ni siquiera los más optimistas a este respecto tienen claro
cómo implantaremos dicho modelo de aquí al 2030.
Parecería que el Polo Tecnológico, el Latu y Antel sí
tienen en mente un plan estratégico para contribuir en ese camino. Seguramente
otras empresas y organismos públicos también. El objetivo es extender
hacia todo el mercado esta idea. |