Qué bonita vecindad![]() “Jara ni debe saber quiénes fueron José Piendibene, Pepe Nasazzi, Obdulio Varela, Alcides Ghiggia, Pedro Virgilio Rocha, Ruben Paz o Enzo Francescoli”, escribió el periodista argentino Diego Fuks. “Para Jara, el enemigo no merece ni justicia”, enfatizó. La jugada entre Gonzalo Jara y Edinson Cavani del pasado miércoles sigue teniendo repercusiones. Diego "Chavo" Fucks, periodista argentino, escribió una extensa columna en su blog personal sobre la situación entre ambos jugadores, Sandro Ricci el árbitro brasileño, y el fútbol latinoamericano. En su texto, compara los inicios de ambos jugadores: Cavani nació en Salto "la ciudad que está en frente a Concordia", y Jara que, según el periodista, tuvo una infancia "más acomodada". Después comienza a relatar la jugada entre ambos deportistas y todos los factores que llevaron al "vergonzante" Sandro Ricci, "localista e injusto sin pudores" a "castigar" a Cavani con la segunda amarilla y la expulsión. La columna: Los dos, Cavani y Jara, juegan allá [Europa], pero son de acá. En medio de un partido caliente, con un vergonzante árbitro brasileño llamado Sandro Ricci, localista e injusto sin pudores, a Jara no le pareció demasiado que Uruguay fuera penado una y otra vez por faltas que no existían o que Chile detuviera cada intento de contraataque uruguayo con foul sin que sus jugadores fueran castigados como correspondía. A Jara no le pareció suficiente ser local e integrar un equipo que está en la cresta de la ola y jugar contra otro que está en transición, en medio de un recambio generacional. Jara ni debe saber quiénes fueron José Piendibene, el Negro Andrade, Pepe Nasazzi, Obdulio Varela, Alcides Ghiggia, Pedro Virgilio Rocha, Luis Cubilla, Ruben Paz o Enzo Francescoli. Imagino que conoce a Suárez porque hace un año lo agredió tomándolo de los testículos. Jara debe ser de los que creen que basta con decirse ofensivo y atacar para merecer todo. Para Jara, Chile merecía ganar y Uruguay jugaba mal. Para Jara, el enemigo no merece ni justicia. Ni siquiera si ese enemigo que, inexplicablemente, para Jara representaba Cavani, tuvo el coraje de salir a jugar un partido de futbol con su padre preso. ¿O acaso no saben ustedes que Luis Cavani, el papá del botija Edinson, está en la cárcel porque mató a un motociclista manejando borracho? Si todos ustedes lo saben, Jara también lo sabía. No hay manera de que no lo supiera. Y sabiendo eso, le metió los dos dedos del medio en el orificio anal. Si, Jara le metió dos de los cinco dedos de su mano derecha en el orificio anal a Cavani. Cavani estaba amonestado porque reaccionó ante uno de los tantos fallos sospechosos de Ricci y le protestó a un secuaz de Ricci llamado Fabio Pereira. Entonces, como toda respuesta a la vejación de Jara, Cavani osó tocarle la cara apenas. Jara, ya metido de lleno en su juego de deslealtades y abusos, se tiró al suelo y fingió un golpe. Ricci completó la faena mostrando amarilla a ambos, consciente de que Cavani se iría expulsado. Y con la expulsión de Cavani, el local quedó con el partido a su merced. Uruguay no está bien y seguramente, le costará la clasificación para el próximo mundial. Pero el cuadro celeste tiene una historia que Jara no logra siquiera imaginar. Jara juega en Alemania y cree que acá vale lo que no vale allá. Veja a un rival, saca provecho vilmente de una situación personal y lo festeja. Porque, nos dicen en esta parte del mundo, que algunos llaman "el culo del mundo", que el fútbol es para los vivos. Y nos dicen que el vivo es Gonzalo Jara y que a Uruguay hay que castigarlo porque juega mal y no merece ni siquiera un empate. Ahí fue y lo castigó Sandro Ricci, un árbitro que, curiosamente, dirigió a los celestes en dos de los cuatro partidos que jugó en esta Copa América. Dicen que Ricci no dirigirá más en lo que queda del torneo. Dicen que lo que no vio de Jara no invalida lo bochornoso y localista de su tarea. Jara y Ricci tuvieron conductas que los menoscaban como personas. Jara no debería jugar mas en lo que resta del torneo, pero con tanto ambiente localista es difícil que esto ocurra. Cavani hace lo que puede y la pelea. Cavani la pelea con su equipo, que tiene un camino difícil de recambio y la pelea con su padre, irresponsable que lo perjudicó en una medida que todavía no alcanzamos a mensurar. Y estas cosas que pasan en el futbol de estas tierras, nos hacen pensar que, efectivamente, estamos en el culo del mundo, ese lugar en el que, penosamente, entran muchos dedos porque hay muchos Jara y muchos Ricci. |
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