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LA CELULOSA EN ENTRE RÍOS

Mi pasado me condena

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22.05.2006

Un periodista argentino analiza cronológicamente los intentos que el gobernador Jorge Busti realizó para que se construyeran plantas de celulosa en Entre Ríos, aportando documentos periodísticos que lo prueban.
El periodista Luis María Lencinas escribió en la publicación argentina "Edición i" un análisis sobre el tema de las plantas de celulosa, en el que denuncia la hipocresía del gobernador Jorge Busti con respecto a dichos proyectos empresariales.

Se trata de un tema recurrente, que fue mencionado con frecuencia por políticos uruguayos y rebatido otras tantas por Busti. En este artículo, sin embargo, el periodista se propone dar datos precisos sobre las iniciativas propuestas por el gobernador, rastrea cronológicamente sus contactos con las empresas y adjunta algunos artículos de prensa en los que se habla explícitamente de estos temas.

Cuando Jorge Busti fue gobernador de Entre Ríos, en 1987, explica la crónica, Busti viajó a Finlandia para conocer el desarrollo de la industria de la celulosa y el papel, pidiendo a sus colaboradores que estrecharan contactos con empresas españolas, consultoras suecas y el propio Gobierno de Finlandia.

Busti participó, de acuerdo a la narración de Lencinas, del Proyecto de Cooperación Científica, Técnica y Económica para el Desarrollo Foresto-Industrial, firmado entre Finlandia y las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, diseñado por la consultora Jaakko Poyry, de Helsinki, en 1988. El objetivo de este proyecto era lograr el interés de futuros inversionistas en la industria de la celulosa.

El gobernador habrá promovido entonces las exportaciones forestales de Entre Ríos, entre ellas los rollizos para uso en la industria de la celulosa.

En 1988 se produjo el primer intento de Busti por instalar una fábrica de pasta celulósica, proyecto de US$ 600 millones, con las empresas Arcor y Nobleza Piccardo (British Tobacco). El gobernador promocionó esta iniciativa (tal cual puede verse en el adjunto del diario El Heraldo, fechado el 16 de noviembre de 1988), ya que le daría trabajo a 1000 personas.

Por entonces, Jorge Busti debió negociar con el presidente de Arcor, Fulvio Pagani, ofreciéndole la forestación necesaria para la elaboración de pasta de celulosa. De esta época, no hay registros de los estudios de impacto ambiental o las normas que planeaba la empresa, aunque sí quedaron los estudios de factibilidad hechos por Citibank.

Las reuniones se prolongaron por dos años, hasta que el director de Arcor falleció en un accidente de transito. El mandato de Busti terminaría en 1991, siendo sustituido por Mario Armando Moine, quien continuó la política de forestación de su predecesor.

Para el '94, sin embargo, como resultado de la crisis económica mexicana y el "efecto tequila", las inversiones extranjeras se retiraron del mercado argentino. Busti volvió al poder un año después e intentó, de todos modos, dialogar con el consorcio canadiense Miller Western Pulp.

Por aquella época, Busti viajó también a España y dialogó con la empresa Iberpapel, que había realizado inversiones forestales en Entre Ríos (Villa Elisa). El objetivo era la industrialización de madera en la provincia.

Busti intentó convencer a los directivos de la empresa (en reuniones realizadas en Casa de Gobierno de Entre Ríos) de la necesidad de inversión en la industria celulósica.

Botnia, asegura la crónica, también se interesó en un proyecto en Entre Ríos, pero en ese caso no se supo qué sucedió ni hay constancia de que Busti se haya reunido con los directivos.

Lencinas asegura que cuando la empresa finlandesa, junto con Ence, desembarca en Fray Bentos, Busti comienza su discurso contra la contaminación. La crónica aclara, a su vez, que hasta entonces ni siquiera los vecinos de Gualeguaychú habían predicado el discurso de la defensa ambiental.

Aunque el análisis enumera todo lo positivo que hay en este despertar de la conciencia ecológica en Entre Ríos, se señala la hipocresía de funcionarios y políticos que se encuentran interesados en la protección de Gualeguaychú pero no en los territorios que están bajo su influencia.

"En la Argentina no hay preocupación ambiental. En la Argentina hay desprotección ambiental. El ambientalismo solamente sirve para una coyuntura política, lamentablemente", concluye el artículo. El recorte de periódico, por su parte, es bastante explícito sobre el trasfondo de esta polémica.

Montevideo Portal

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