Unas dos toneladas de girasol, elegido por su importante rendimiento en aceite,
llegan todos los días al Parque Industrial Número 1 de la Intendencia
Municipal de Paysandú (IMP), un predio donde antes funcionó una
planta de Conaprole, en Parada Esperanza. Allí, tras dos horas de prensado,
calentamiento y reacción logrados con metanol y soda cáustica,
y después de entre ocho y diez horas de decantación, se obtienen
800 litros de biodiesel. A esto se agregan subproductos como glicerol, aceite
y la ''torta'' de girasol, que es empleada como ración.
La IMP utiliza el combustible, en una mezcla de 20% con relación al
gas oil, para los cerca de treinta vehículos de la flota municipal y
también para la maquinaria vial. Esto ha permitido ahorrar a la comuna,
''entre 20 y 30% de costos operativos de su flota'', según
el diputado nacionalista por el departamento, Bertil Santos.
La ''ley biodiesel'' declara de interés nacional la producción
de este combustible natural, comete a los ministerios de Ganadería, Agricultura
y Pesca, Industria, Energía y Minería y Vivienda, Ordenamiento
Territorial y Medio ambiente, conjuntamente con ANCAP, el análisis de
''la viabilidad, los requerimientos, exigencias y el régimen jurídico
para el desarrollo de la producción, distribución y consumo''
del producto, y se faculta al Poder Ejecutivo para exonerar de los impuestos
que gravan a los combustibles al cien por ciento de la producción del
mismo.
Sin embargo, hasta el momento no se han puesto en práctica las disposiciones
de la ley, explicó Bentos a dosmil30. El viernes 8,
al día siguiente de asumir las nuevas autoridades de la IMP, el director
de la Dirección de Promoción y Desarrollo (DPD) y ''padre'' de
la instalación de la planta de biodiesel, Carlos Saravia, fue removido
de su cargo.
La planta de Paysandú ha sido visitada en los últimos meses por
delegaciones de otras intendencias del país, de empresas nacionales y
extranjeras de Brasil, Argentina, Paraguay y Chile interesadas
en la experiencia.
El biodiesel se utiliza en estado puro en Alemania, Australia y otros países
de Europa Central. En Alemania, más de ochocientas estaciones de servicio
lo expenden; en Francia, por mandato legal, se usan mezclas al 5%; en Estados
Unidos también se utilizan mezclas del producto y en Japón hay
interés en su uso y producción. En Argentina existen plantas elaboradoras
en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Jujuy.
SUSTITUTO DEL GAS OIL
El biodiesel es un combustible líquido obtenido a partir de productos
agrícolas de base renovable (como los aceites vegetales) que puede utilizarse
en motores diesel. Estos aceites son extraídos de cultivos oleaginosos como
soja, girasol, maní, lino, arroz, maíz, algodón, etc.
Puede usarse en motores diesel sin que sea necesario ''ningún tipo
de adaptación en los vehículos. Lo único que exige es un
estricto contralor del sistema de filtros'', subrayó Bentos. Su
rendimiento es similar al del gas oil, pero presenta múltiples ventajas:
no produce residuos azufrados, es biodegradable, reduce las emisiones de humo
y olores, no contribuye al efecto invernadero y tiene un punto de inflamación
superior al del gas oil (150 ºC).
Además, ofrece otros beneficios a los vehículos en los que se
usa, según la experiencia desarrollada por la IMP: mejora la lubricación
en el circuito y en la bomba de inyección, mejora las condiciones del
funcionamiento invernal, mejora las condiciones anti explosión e incendio.
La mezcla del producto se puede hacer en el momento de carga o previamente,
y la misma es estable y no se separa en fases.
En el Uruguay existe un mercado de gas oil que ronda los 700 millones de litros
anuales. Para este consumo, una mezcla de biodiesel en una proporción
de 20% (lo que se denomina en otros países B20) produciría un
impacto ''realmente extraordinario'' en la producción agrícola
del país, según un documento elaborado por la DPD de la IMP en
octubre de 2001.
Si bien puede elaborarse biodiesel con cualquier tipo de aceite, para la agricultura
nacional en un principio lo más indicado sería el cultivo de girasol
y la soja, señala el informe. ''Si consideramos solamente producir
biodiesel a partir de aceite de girasol pasaríamos de un área
de siembra actual, entre primera y segunda, de 50 mil hectáreas a 280
mil''.
''En caso de ser realidad una alternativa de producción extensiva
de estas características, con rentabilidad y colocación asegurada
de las cosechas, se lograría en pocos años una verdadera revolución
productiva en todo el litoral del país y también en otras zonas
de hoy se consideran marginales''.
Las plantas productoras de aceite están subutilizadas, según
el documento. Esto determina que los costos de extracción de girasol
oscilen entre 35 y 40 dólares la tonelada, cuando por ejemplo en Argentina
rondan los 12 dólares. ''Para extraer el aceite necesario para fabricar
el biodiesel proyectado tendríamos la necesidad de otras plantas aceiteras
para absorber la totalidad de la producción de oleaginosos provenientes
de las 280 mil hectáreas de cultivos'', añade el informe.
''Se multiplicaría por seis la actual área de cultivos oleaginosos,
lo que movería una importantísima suma de dinero en insumos, mano
de obra, maquinarias, fletes, acopios, secadoras, técnicos, etc., que
en forma directa, según los costos, superarían los 50 millones
de dólares. Además de sustituir parte de las importaciones actuales
de petróleo se aumentarían las exportaciones de sub productos:
harinas de oleaginosos y glicerina''.
''El análisis de todos estos supuestos indican que para llegar
a la sustitución del 20% del gas oil actualmente consumido en el país
se deberán recorrer varios caminos: a) utilizar la capacidad ociosa actual
de las aceiteras; b) fortalecer los agentes financieros agrícolas; c)
localizar una planta piloto con un mínimo de producción que logre
un impacto palpable e importante en una zona agrícola; d) concienciar
y educar a los consumidores; e) que el biodiesel producido pueda tener una fácil
distribución; f) aumentar paulatinamente la producción, ya sea
mediante la extensión de la distribución o aumentando el porcentaje
de la mezcla.
Para ello es imprescindible la voluntad gubernamental a todo nivel: política
impositiva, distribución, financiación de cultivos, utilización
del combustible en flotas oficiales, etc.'', concluye el informe de la
DPD. |