La ruta del biodiesel
Con un barril de petróleo en el entorno de los 60 dólares, para Uruguay es vital el desarrollo de estrategias que apunten a fuentes de energía alternativas. En el departamento de Paysandú, desde diciembre de 2003 funciona una planta que elabora biodiesel, un combustible que puede sustituir hasta en un 20% el uso del gas oil, que opera en motores diesel sin ninguna adaptación y que es producido a partir de diversos cultivos oleaginosos.

Unas dos toneladas de girasol, elegido por su importante rendimiento en aceite, llegan todos los días al Parque Industrial Número 1 de la Intendencia Municipal de Paysandú (IMP), un predio donde antes funcionó una planta de Conaprole, en Parada Esperanza. Allí, tras dos horas de prensado, calentamiento y reacción logrados con metanol y soda cáustica, y después de entre ocho y diez horas de decantación, se obtienen 800 litros de biodiesel. A esto se agregan subproductos como glicerol, aceite y la ''torta'' de girasol, que es empleada como ración.

La IMP utiliza el combustible, en una mezcla de 20% con relación al gas oil, para los cerca de treinta vehículos de la flota municipal y también para la maquinaria vial. Esto ha permitido ahorrar a la comuna, ''entre 20 y 30% de costos operativos de su flota'', según el diputado nacionalista por el departamento, Bertil Santos.
La ''ley biodiesel'' declara de interés nacional la producción de este combustible natural, comete a los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca, Industria, Energía y Minería y Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio ambiente, conjuntamente con ANCAP, el análisis de ''la viabilidad, los requerimientos, exigencias y el régimen jurídico para el desarrollo de la producción, distribución y consumo'' del producto, y se faculta al Poder Ejecutivo para exonerar de los impuestos que gravan a los combustibles al cien por ciento de la producción del mismo.

Sin embargo, hasta el momento no se han puesto en práctica las disposiciones de la ley, explicó Bentos a dosmil30. El viernes 8, al día siguiente de asumir las nuevas autoridades de la IMP, el director de la Dirección de Promoción y Desarrollo (DPD) y ''padre'' de la instalación de la planta de biodiesel, Carlos Saravia, fue removido de su cargo.

La planta de Paysandú ha sido visitada en los últimos meses por delegaciones de otras intendencias del país, de empresas nacionales y extranjeras de Brasil, Argentina, Paraguay y Chile interesadas en la experiencia.

El biodiesel se utiliza en estado puro en Alemania, Australia y otros países de Europa Central. En Alemania, más de ochocientas estaciones de servicio lo expenden; en Francia, por mandato legal, se usan mezclas al 5%; en Estados Unidos también se utilizan mezclas del producto y en Japón hay interés en su uso y producción. En Argentina existen plantas elaboradoras en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Jujuy.


SUSTITUTO DEL GAS OIL
El biodiesel es un combustible líquido obtenido a partir de productos agrícolas de base renovable (como los aceites vegetales) que puede utilizarse en motores diesel. Estos aceites son extraídos de cultivos oleaginosos como soja, girasol, maní, lino, arroz, maíz, algodón, etc.
Puede usarse en motores diesel sin que sea necesario ''ningún tipo de adaptación en los vehículos. Lo único que exige es un estricto contralor del sistema de filtros'', subrayó Bentos. Su rendimiento es similar al del gas oil, pero presenta múltiples ventajas: no produce residuos azufrados, es biodegradable, reduce las emisiones de humo y olores, no contribuye al efecto invernadero y tiene un punto de inflamación superior al del gas oil (150 ºC).
Además, ofrece otros beneficios a los vehículos en los que se usa, según la experiencia desarrollada por la IMP: mejora la lubricación en el circuito y en la bomba de inyección, mejora las condiciones del funcionamiento invernal, mejora las condiciones anti explosión e incendio. La mezcla del producto se puede hacer en el momento de carga o previamente, y la misma es estable y no se separa en fases.

En el Uruguay existe un mercado de gas oil que ronda los 700 millones de litros anuales. Para este consumo, una mezcla de biodiesel en una proporción de 20% (lo que se denomina en otros países B20) produciría un impacto ''realmente extraordinario'' en la producción agrícola del país, según un documento elaborado por la DPD de la IMP en octubre de 2001.
Si bien puede elaborarse biodiesel con cualquier tipo de aceite, para la agricultura nacional en un principio lo más indicado sería el cultivo de girasol y la soja, señala el informe. ''Si consideramos solamente producir biodiesel a partir de aceite de girasol pasaríamos de un área de siembra actual, entre primera y segunda, de 50 mil hectáreas a 280 mil''.
''En caso de ser realidad una alternativa de producción extensiva de estas características, con rentabilidad y colocación asegurada de las cosechas, se lograría en pocos años una verdadera revolución productiva en todo el litoral del país y también en otras zonas de hoy se consideran marginales''.

Las plantas productoras de aceite están subutilizadas, según el documento. Esto determina que los costos de extracción de girasol oscilen entre 35 y 40 dólares la tonelada, cuando por ejemplo en Argentina rondan los 12 dólares. ''Para extraer el aceite necesario para fabricar el biodiesel proyectado tendríamos la necesidad de otras plantas aceiteras para absorber la totalidad de la producción de oleaginosos provenientes de las 280 mil hectáreas de cultivos'', añade el informe.
''Se multiplicaría por seis la actual área de cultivos oleaginosos, lo que movería una importantísima suma de dinero en insumos, mano de obra, maquinarias, fletes, acopios, secadoras, técnicos, etc., que en forma directa, según los costos, superarían los 50 millones de dólares. Además de sustituir parte de las importaciones actuales de petróleo se aumentarían las exportaciones de sub productos: harinas de oleaginosos y glicerina''.

''El análisis de todos estos supuestos indican que para llegar a la sustitución del 20% del gas oil actualmente consumido en el país se deberán recorrer varios caminos: a) utilizar la capacidad ociosa actual de las aceiteras; b) fortalecer los agentes financieros agrícolas; c) localizar una planta piloto con un mínimo de producción que logre un impacto palpable e importante en una zona agrícola; d) concienciar y educar a los consumidores; e) que el biodiesel producido pueda tener una fácil distribución; f) aumentar paulatinamente la producción, ya sea mediante la extensión de la distribución o aumentando el porcentaje de la mezcla.

Para ello es imprescindible la voluntad gubernamental a todo nivel: política impositiva, distribución, financiación de cultivos, utilización del combustible en flotas oficiales, etc.'', concluye el informe de la DPD.


Revista Dosmil30.
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