Sin casete

"Yo soy candombe"

Sin casete: Ruben Rada

"Yo arriesgo cincuenta mil dólares para hacer un show y de repente gano diez. Son cosas que la gente no sabe...": Ruben Rada es el invitado de una nueva entrega de "Sin Casete", en la que habla de las críticas, sus épocas con Mateo y las veces que decidió decirle no a la fama. Por Andrés Torrón.

12.12.2013 10:15

Lectura: 10'

2013-12-12T10:15:00
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Veo a Ruben Rada venir caminando por la calle Maldonado. En el transcurso de media cuadra lo paran varias personas para saludarlo y varios autos tocan bocina. Rada siempre se detiene, saluda, conversa unos segundos.

Todos en Uruguay conocen a Rada, pero a veces pienso que como siempre estuvo ahí no terminamos de darnos cuenta de su importancia.

Es el autor de varias canciones que son parte de la banda sonora de nuestro país como "Muy lejos te vas", "Las Manzanas", "Dedos", "Chinga Chilinga", "Montevideo", "Candombe para Gardel", entre muchísimas otras. Pero además es el artista que junto a Eduardo Mateo creó en la década de 1960 una manera de ver desde este lado del mundo la música pop con El Kinto; el que desarrolló en los primeros 70's un rock uruguayo con raíces negras con Totem y el que en la segunda mitad de esa década, junto a Opa, inventó en Estados Unidos un lenguaje jazzero y cosmopolita que es a la vez totalmente uruguayo.

Agarro a Rada cansado. Hace días que está haciendo notas de prensa promocionando su próximo concierto con Tabaré Cardozo el 19 de diciembre en el Teatro de Verano y la salida del libro "Rada", editado por Santillana, una serie de conversaciones con Fernando Peláez, donde habla de todas las etapas de su carrera musical y homenajea a la enormidad de artistas con los que trabajó.

"Me gustaría hacer una conferencia de prensa, que vinieran todos y ya está. Pero sigo yendo a cada radio, programa de televisión y medio de prensa a hacer notas" -me dice. "Lo hago con respeto y alegría porque la prensa me da vida, pero no me da el físico. Es raro, uno lucha para conseguir notas cuando no lo conoce nadie y después de trabajar muchos años y ser conocido, luchás para no tener notas".

Ese cansancio no es obstáculo para que mantenga su humor de siempre y para que en cada respuesta haya una canción. Rada es incapaz de completar una frase sin poner algún ejemplo musical, que tararea o canta a viva voz. Todas las canciones mencionadas en la entrevista tuvieron su versión a capela.

-La edición del libro, ¿fue una idea tuya?

No, yo nunca quise hacer un libro. Cuando volví a Uruguay en el año 1995 me ofrecieron hacer un libro. Pero yo volvía de México, muy triste, sin trabajo y sabía que si hacía un libro iba a pasar como cuando a un jugador de futbol le hacen preguntas después de perder en la hora o de haber errado un penal. "Y, ¿cómo te sentís después de este partido?". ¿Qué te puede contestar el tipo?: "tengo ganas de asesinar a tu madre", lo menos. Entonces en ese momento no quise, porque también sabía que me había ido bien en la vida, que el público me apreciaba, que habían comprado mis discos y que era un tipo muy querido en Uruguay. Mejor esperar a que esa tristeza se decantara.

Cuando me lo ofrecieron ahora, me pareció que era un buen momento. Después supe que el libro lo iba a hacer Fernando Peláez, el autor de los libros "De las cuevas al Solís", sobre el rock uruguayo de los 60's y 70's. Es un tipo que maneja una información increíble sobre la música uruguaya y eso me convenció más. Hicimos varias charlas juntos, pero, quiero decir que el responsable del libro es él. Yo salgo en la tapa porque soy el tipo famoso, pero es un libro que escribió Peláez sobre una parte de la historia de Rada y de la música uruguaya.

-Repasando todos estos años de música para el libro, ¿hubo alguna etapa de tu carrera que vieras como la más creativa?

El mejor momento creativo de mi vida fue la época de El Kinto con Mateo. Nos juntábamos con Mateo a componer y hacíamos cuatro o cinco temas por día. Se conocen diez o doce temas de cientos que habremos hecho. Nosotros no usábamos grabador. Nos sentábamos a componer y al otro día nos olvidábamos, empezábamos con otra canción y así. De repente pasaban meses y me volvía una melodía a la cabeza que había sido creada en aquellas juntadas. No sé cuantos temas hice en aquel momento.

-Eran tus primeras composiciones...

Sí. El primer tema lo compuse con Ringo Thielmann, que era pianista de los Hot Blowers y después fue el bajista de Opa. Una novia me dejó, yo había estado escuchando a los Beatles y arranqué por la calle a cantar como loco. Llegué a la casa de Ringo cantando y el me ayudó a armonizar la canción. Esa fue mi primera composición. De yapa ese mismo día Thielmann me hizo escuchar "Georgia On My Mind" cantada por Ray Charles y me liquidó. Ahí me di cuenta lo que era un verdadero cantante y empecé a robarle todo. Las baladas mías no son baladas italianas, son negras, vienen del blues.

-Vos decís en el libro y lo has dicho muchas veces, que empezaste a componer gracias a los Beatles, pero lo que hicieron con el Kinto trasciende eso. No es para nada una copia.

No, los Beatles mostraron un camino. Ahí había ritmos que eran distintos, diferentes del rhythm and blues y el rock negro. Y la manera de armonizar era otra. Eso nos mostró otra manera de ver la música...

-¿Y fue algo consciente mezclar eso con el candombe y cantar en español?

Yo soy candombe. Nací en el candombe. El tambor siempre estuvo en mi casa, es algo natural en mí. El candombe es un ritmo y nosotros le pusimos ese ritmo a la música que nos gustaba y nos salía. Y por cantar en español éramos considerados mersas. Tocar rock en español y encima mezclarlo con el candombe era muy mal visto. En la época de El Kinto especialmente, pero también con Totem. Ruben Melogno, el cantante de Psiglo, una vez me dijo: "Negro, yo te empecé a entender cuando estuve afuera del país".

-En el libro mencionás varias anécdotas donde, según vos, te "escapaste de la gloria"...

Siempre. Cuando estaba tocando en el hotel Sheraton de Buenos Aires con el grupo S.O.S (Sonido Original del Sur), cantando todo tipo de canciones desde "Only You" a "Kung Fu Fighting", me vio el director de los coros de Tom Jones. Enseguida fue a buscar a Tom Jones que estaba en el hotel y él me ofreció unirme a su grupo y que me fuera a Londres con ellos. Le dije que no. Estaba grabando un disco con esa banda y no los quería dejar tirados a los muchachos.

Después otra vez estaba en México tocando con Tania Libertad, que me había conseguido trabajo, porque en Argentina estaba muy mal la cosa y no conseguía tocar. Eran épocas donde estaba de moda Pocho La Pantera, La Bomba Tucumana, todas esas cosas. A mí me habían ofrecido grabar un disco en esa onda y dije que no, preferí irme a México a acompañar a Tania Libertad. Allá en México aparece Joan Manuel Serrat y me ofrece irme con él a Barcelona. Y no quise dejar a Tania.

En Estados Unidos con Opa estábamos en un mal momento. Los hermanos Fattoruso se peleaban todo el tiempo, Airto Moreira se había quedado con gran parte de la plata de nuestro disco y me decidí a volver a Uruguay. Cuando me vio mi madre me dice: "pero mijo, ¿que hace usted acá, extraña el hambre? Divina la vieja. Nunca me llamó para ver como estaba, nunca me acompañó al aeropuerto, nada. Una gran enseñanza.

Yo soy igual ahora. De repente alguno de mis hijos se va: "me voy a México, papá, vengo la semana que viene". Y yo, "todo bien, vamo arriba". Me quedo pensando, claro, los llamo. Pero no los atosigo, no les digo "te vas y dejás a tu papá solo, que horrible". Eso es algo bien de Uruguay. Conozco a una cantidad de artistas y músicos que se han venido porque sus padres los extrañaban y por eso dejaron grandes carreras.

Este país es una gran universidad donde la gente estudia para irse. Porque realmente somos muy pocos. Si vos queres vender cuadros te tenés que ir a Argentina, a Venezuela. Lo mismo pasa con la música. No alcanza el medio para tantos artistas. Acá todos somos artistas o jugadores de fútbol. Menos mal que Argentina nos ayuda y descargamos allá una cantidad de cosas.

-¿Pero no te parece que esa lucha que ustedes dieron por tantos años para que la música uruguaya se conociera afuera está finalmente dando sus frutos?

Totalmente. Fuimos muchos los que luchamos. Fueron Julio Sosa, Los Iracundos, Los Shakers , Kano y los Bulldogs, Jaime Roos. Lo que cambió no fue por Argentina o porque nos escuchan en otros países. La cosa cambió cuando los uruguayos empezaron a consumir y difundir música uruguaya. Cuando vos te vas de vacaciones a Brasil, te volvés con discos brasileros. Los extranjeros venían a Uruguay y escuchaban música brasileña, argentina, norteamericana, pero no uruguaya. Ahora eso cambió. Ahora los turistas van a las llamadas, escuchan la música de La Vela Puerca o No Te Va Gustar en la radio. Es distinto.

-Hace un tiempo amenazaste con el retiro, al menos de los escenarios. ¿En que quedó eso?

Lo dije por el cansancio de los viajes. Fui a cantar a Qatar y a Corea hace poco y no sé como sobreviví. Para dar un show de una hora estuve dos días viajando entre los vuelos y las esperas en los aeropuertos.

Si yo tuviera que tocar solo en Montevideo, en un pub, tres veces por semana, disfrutando con distintos músicos, haciendo cosas nuevas, todos los días sería re feliz. Pero de eso no vivís. La plata no da. Yo soy un artista uruguayo. El libro que sacamos debería costar 800 pesos, pero yo pedí por favor que fuera barato y el libro cuesta la mitad de eso. Cuando hago "Rada para niños", no cobro lo que cobra Holiday on Ice. Una madre con dos hijos no puede pagar tres mil pesos para verme. Yo arriesgo cincuenta mil dólares para hacer un show y de repente gano diez. Son cosas que la gente no sabe...

-¿Te duele cuando recibís criticas?

No. Antes sí me dolía mucho. Pero ahora no, porque ya sé quién soy. Ya soy Rada y no importa lo que digan, están en su derecho. Yo voy a seguir haciendo mis cosas. Es como ser hincha de un cuadro de futbol. Por más que pierdas todos los días, seguís siendo hincha. Con la música es igual.