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La novela que vino del frío



“Es la inspiradora historia de un fracaso”, resumió Alejandro Rodríguez Juele en el lanzamiento de su novela gráfica “La Isla Elefante”, realizado en el Museo Naval. La obra narra la historia verídica de un navío uruguayo que en 1916 rumbeó hacia la Antártida en una inédita misión de rescate.

"La isla Elefante", proyecto ganador de los Fondos Concursables, recrea la gesta de los primeros uruguayos en la Antártida, quienes en 1916 zarparon a bordo del "Instituto de Pesca Nº 1", bajo las órdenes del Teniente de Navío Ruperto Elichiribehety.

Tenían como misión rescatar a los tripulantes del barco inglés "Endurance", quienes un año y medio antes habían quedado atrapados por los hielos, y lograron llegar hasta la isla que da título a la obra.

En las páginas de la historieta se reconstruye la travesía de Elichiribehety y su relación con Ernest Shackleton, el expedicionario del "Endurance" que llegó hasta las Georgias del Sur para poder enviar el pedido de ayuda.

La obra fue presentada el jueves en el Museo Naval, con presencia de autoridades de la Armada Uruguaya, representantes diplomáticos del Reino Unido, así como descendientes del Teniente Elichiribehety. Durante la misma, se escucharon diversas ponencias, tanto acerca de la obra como del hecho que la inspiró.

La oratoria fue abierta por Cristina Montalbán, Sub Directora Técnica Centro de Estudios Históricos Navales, quien valoró "la rápida y generosa respuesta al pedido de auxilio" emitido por los exploradores británicos varados en la Antártida. Destacó el valor de la obra de Rodríguez Juele, que rescata "un hecho poco conocido hoy, pero que en su tiempo concitó atención mundial". La funcionaria recordó que los avatares de la expedición de Shackleton y la intentona de rescate uruguaya "fueron siempre noticia de portada en todos los diarios, y noticia destacada en todas las radios", a pesar de que en aquellos momentos el mundo se encontraba sumido en la Gran Guerra.

Aseguró también que en ocasiones el "estrés generacional", impide que nos detengamos en este tipo de historias. Por ello, su relato en forma de historieta "con fuentes documentadas que certifican su rigor", puede ser un abordaje "informal pero pertinente" para que historias como estas perduren.

Posteriormente el Contralmirante Manuel Burgos, presidente del Instituto Antártico Uruguayo, coincidió en que el formato cómic podía resultar ideal "para introducir esta historia en la sociedad uruguaya". Valoró asimismo la audacia de los expedicionarios que emprendieron un viaje de altísimo riesgo, así como el coraje de los marinos uruguayos que asumieron idénticos o mayores riesgos para intentar rescatarlos. "La gesta fue más que heroica", sentenció.

En similares términos se expresó el C/N. Héctor Yori, Jefe de la Reserva Naval y Director del Museo Naval. El militar recordó que el Teniente Ruperto Elichiribehety pertenecía a la primera generación de oficiales de la Armada Uruguaya "que en aquel momento era muy pequeña y tenía pocos navíos". Explicó el modo en que el marino reclutó rápidamente una tripulación de voluntarios, y detalló que "en sólo tres días" se puso a son de mar un barco para emprender el viaje. "Fue el primer barco de hierro en navegar en aguas antárticas", señaló.

Una vez en Malvinas, el propio Shackleton advirtió a los marinos uruguayos que los riesgos que los aguardaban eran enormes. Agradecido con sus socorristas, les informó que en la misión que afrontarían tenían un 90 por ciento de probabilidades de sucumbir, y ofreció la posibilidad de quedarse en tierra a quienes no quisieran exponerse al peligro. "Nadie se quedó en Malvinas", dijo. Para Yori, hechos como este "deben guiarnos a los uruguayos todos", y recordó el lema pronunciado por Elichiribehety: "Imponer a la dura impenetrabilidad de los témpanos, la tenacidad perseverante de nuestra sangre".

A su turno, el autor de la obra agradeció el apoyo del Instituto Antártico Uruguayo, y calificó a la odisea del pequeño vapor uruguayo y sus tripulantes como "la inspiradora historia de un fracaso. Recordó lo inédito de la aventura, y el generoso modo en que los marinos se enfrentaron a riesgos desconocidos y terribles sin titubear. Relató el modo en que Elichiribehety y sus hombres hicieron hasta lo imposible para lograr su misión.

El navío uruguayo llegó hasta las cercanías de la Isla Elefante, donde se encontraba confinada la tripulación de Shackleton, sobreviviendo a pesar del rigor climático. Desafortunadamente, el vapor uruguayo no era un rompehielos, y pese a que sus máquinas se esforzaron casi hasta la avería, no fue posible continuar la marcha, debido no sólo a los grandes bloques de hielo, sino al pésimo estado climático. La crónica agrega que el propio Shackleton consideró que la misión debía cesar, y dejó constancia por escrito de que la expedición se había concretado, no pudiéndose arribar a la costa a causa del pésimo estado del tiempo.

"La expedición de Elichiribehety fracasó en su cometido, como había fracasado antes la de Shackleton en el suyo". Sin embargo, en opinión de Rodríguez Juele se lograron "cosas importantes" en esa misión. En ese sentido, ponderó la valentía pero también la buena industria del teniente uruguayo y su gente, que en un plazo mínimo consiguió un barco, provisiones e insumos para la riesgosa aventura, y recordó la decisión del marino de "Avanzar siempre. Para narrador, en Elichiribehety habitaba el inmortal espíritu de quien "decide hacer lo que es necesario hacer, aunque las posibilidades de éxito sean insignificantes".


Montevideo COMM / www.montevideo.com.uy

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