Vida de perros

Vida de perros: por Andrés Peirano

El paseo canino y sus particularidades: algo más que la “vuelta del perro”

Se trata de un momento que debe ser grato tanto para el paseador como para el paseado.

18.02.2021 13:50

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2021-02-18T13:50:00
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En su nueva columna, el entrenador canino Andrés Peirano -cuya cautivante historia podés conocer aquí- ofrece recomendaciones para sacar a caminar a tu perrito, de acuerdo con las características del animal.


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Es fundamental entender que el paseo no es un capricho sino una necesidad, que no realizar paseos rutinarios puede generar una gran variedad de problemáticas. Muchos problemas de comportamiento se desarrollan a raíz de una baja o nula actividad física. Además, la base de todo buen comportamiento es el adecuado ejercicio físico; que debe adaptarse a las necesidades particulares del individuo.

Esto significa que debemos tener en cuenta la etapa del desarrollo en la que se encuentra el can, ya que no es lo mismo hablar del paseo de un cachorro, de un adulto o de un perro que se encuentra en la tercera edad. A su vez, es fundamental entender a nuestro individuo, ya que no todos los perros tienen las mismas necesidades a la hora de gastar energía. Un gran ejemplo de esto son los perros braquicéfalos; como los bulldogs o los pequineses, que por su forma física tienen problemas relacionados con la respiración y se cansan más rápido, además de que debemos cuidarlos especialmente en altas temperaturas.

Para los cachorros es fundamental comenzar con esta rutina luego de finalizado el plan de vacunación, y se recomienda entre tres y cinco paseos diarios: cuantos más, mejor, y de corta duración.

En el caso de los perros adultos, lo ideal es realizar paseos bien espaciados en el tiempo, entre dos y cuatro paseos al día con una duración promedio de entre veinte a sesenta minutos. Esto estará determinado por las necesidades energéticas de nuestro compañero, y por nuestra disponibilidad.

Los perros que se encuentren en la tercera edad o gerontes requieren una especial atención de nuestra parte, ya que si bien intentaremos mantener la rutina del perro adulto, debemos asegurarnos de que no sienta dolor. Las visitas regulares al veterinario serán fundamentales para prevenir lesiones, y si notamos que se cansa con mayor facilidad optaremos por paseos más frecuentes y de menor duración, como en la etapa de cachorro.

Los perros son animales de movimiento pero también de rutina. Un buen paseo comienza dentro de casa con un individuo controlado con el que saldremos a la calle. Lo ideal sería trasladarnos de forma ordenada hasta una zona donde podamos colocar una correa larga, de unos cinco o diez metros, por ejemplo, para darle la libertad de disfrutar, interactuar y explorar. De ser posible le permitiremos estar libre de la correa, pero para ello debemos confiar en el control que tenemos de nuestro compañero. Al finalizar, regresaremos a casa de forma ordenada como al principio y así el paseo terminará como empezó: dentro de casa y de forma controlada.

En caso de problemas con el paseo se recomienda contactar con un adiestrador o modificador de conducta. Y recuerden no olvidar las bolsitas.

Andrés Peirano

apeiranok9h@gmail.com

Instagram: @tig_herodog