Fantasía

La pluma y la pantalla

Con Sandra Bentancor, autora de La desaparición de Sofi: "Los niños no leen menos"

"A medida que el niño crece lamentablemente el hábito saludable de la lectura disminuye", dijo la escritora tras la edición de su cuarto libro.

12.08.2019 12:45

Lectura: 7'

2019-08-12T12:45:00
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La escritora juvenil Sandra Bentancor, conocida por su saga Vacaciones peligrosas, estrenó hace pocos meses un nuevo libro, otro paso en una carrera muy prolífica desde que se inició en el 2016.

En La desaparición de Sofi se mete en terrenos más oscuros, pero impulsada como siempre por el suspenso y la aventura.

Sofi es una chica esforzada en el estudio y en el deporte, tiene sueños, miedos y se enfrenta a la adolescencia. Siempre ha logrado navegar los problemas y las exigencias. Al menos hasta ahora: casi no come, no puede estudiar, se queda dormida. Sofi desaparece una noche.

Esta es "una novela acerca de una enemistad, una fiesta, una broma pesada que creció hasta lo terrible, y un montón de chicos y chicas en la comisaría".

"Un delincuente dispuesto a todo se enfrenta a dos amigos de infancia de Sofía que se atreven a buscarla solos. ¿Dónde está Sofi? Alguien está mintiendo", indica la sinopsis.

Sandra, que trabaja como maestra y continúa escribiendo historias para que los niños "disfruten, sueñen y naveguen por los hondos mares de la imaginación", se animó a participar de nuestra sección Fantasía, donde sometemos a autores juveniles a las mismas diez preguntas.

¿Qué debe tener sí o sí un libro para niños o jóvenes?

Considero que un libro para jóvenes debe tener una trama fluida con un tema que resulte de interés según la edad a la que va dirigido. Si los acontecimientos que se narran son de actualidad, mucho mejor. El suspenso y el misterio no deben faltar y el uso del lenguaje debe ser apropiado a la edad para la que está dirigido. Y si logra dejarles pensando y reflexionando, mejor aún.

¿La literatura infantil o juvenil tiene el mismo valor que la literatura de adultos?

Todo libro es valioso para quien lo escribe sin importar la edad a la que va dirigido, pero lo más importante es siempre el lector. Quien le da el valor es el lector. En general parecería haber una desvalorización del escritor que escribe para niños. Tiene más peso en la sociedad un escritor para adultos, pero estando en contacto con los niños mi opinión cambia totalmente.

Los niños se sienten fascinados por conocer a un escritor mientras que los adultos generalmente no conocemos a los autores de los libros que leemos.

Los adultos lectores estimulan a los niños a leer. Pero a medida que el niño crece lamentablemente el hábito saludable de la lectura disminuye y solo persiste en aquellos que son lectores de verdad.

¿Creés que está subestimada?

Depende. Muchos adultos creen que escribir para niños es muy fácil porque los libros tienen menor contenido. Obviamente no tienen idea de lo difícil que resulta adecuar el vocabulario para que sea comprensible por los niños, ajustar la descripción para que no resulte excesiva o aburrida, pensar el título del libro y la portada, elegir qué partes del libro serán ilustradas. Y ni hablar del libro álbum, donde el número de palabras debe ser muy reducido.

Los niños sin embargo son quienes estiman mucho lo que escribiste.

De todos modos creo que actualmente se está valorando mucho más con las diferentes ferias de libros, donde los docentes realizan un importante aporte acercando a los niños a las ferias a conocer a los escritores y acercándolos de hecho a los libros.

¿Por qué decidiste escribir para niños?

No fue difícil tomar esa decisión. Soy maestra y trabajo con niños. Realizo un taller también de literatura y biblioteca donde trabajo, y busco acercar a los niños a los libros. En el taller pude observar que los niños se fascinan con las historias inventadas. También en el aula tuve que desarrollar mi creatividad inventando historias para trabajar las reglas ortográficas y otros contenidos programáticos. Fue así que me fui dando cuenta de lo mucho que me gusta crear lo que no existe. Si bien escribo desde que tengo 20 años, habiendo debutado con una canción que tuve que enseñar en mi primera clase en Magisterio, escribí también poemas, canciones, guiones teatrales, cuentos cortos. Pero a escribir una novela me animé hace pocos años.

¿Por qué es importante que los niños y adolescentes lean?

Porque desarrollan la imaginación, el sentido crítico, disfrutan de algo único que te sucede cuando leés, porque lo que se describe en tu cerebro es único, y aunque varias personas lean el mismo libro, las imágenes mentales y lo que sucede en las emociones es diferente en cada lector.

El acto más complicado que realiza el cerebro humano es el de la lectura, ya que pone en funcionamiento gran parte de su estructura para decodificar, leer, comprender y realizar la imagen mental de lo que allí dice, todo en centésimas de segundo.

Y sin duda que además perfeccionan el uso del lenguaje, las formas de expresión y la ortografía, enriquecen el vocabulario y logran una mayor reflexión analítica del texto que leen.

¿Cuál es el primer libro que recordás haber leído?

El primer libro que leí fue a los siete años. Fue Mary Poppins, esos de cartón con la silueta en las hojas y en la tapa. Me fascinaba la institutriz que volaba con paraguas. Al mismo tiempo fue una colección de hoja dura de los clásicos de princesas que me regaló mi abuela materna en un cumpleaños y fue lo mejor que me regalaron en mis años de infancia. Aún conservo todos esos libros, aunque el de Mary Poppins ahora tiene las hojas amarillas.

¿Seguís leyendo literatura infantil o juvenil?

¡¡¡Claro!!! Les leí a mis hijos cuando eran niños fomentando en ellos el gusto por la lectura. Actualmente lo hago con mis alumnos. Los escritores de literatura infantil han sido mis maestros. En el taller, en cada clase leo para los niños y ellos también leen. Me encantan y me divierto mucho con las historias, y me refuerzan cada vez más que los libros no tienen edad si los disfrutas.

¿Te parece que los niños leen cada vez menos, como se dice?

Es verdad que hoy tienen en frente una enorme diversidad de distractores que antes nosotros no teníamos, y que eso puede alejarlos de los libros. Pero al mismo tiempo acceden a los libros mucho más que antes.

Como maestra trabajo la lectura diariamente, mis alumnos leen todos los días al comienzo de la clase durante quince minutos un libro que van siguiendo día a día, y lo hacen con entusiasmo. Depende de nosotros los adultos el lugar que le demos a los libros en casa y en las instituciones educativas.

Hoy los niños compran libros. Cuando yo era niña tener un libro era todo un acontecimiento. Actualmente tienen posibilidades mucho mayores, y para quienes no puedan comprar, no solo hay bibliotecas infantiles sino también tienen la Biblioteca Ceibal.

No comparto que los niños leen cada vez menos. Creo que la adolescencia es el momento donde puede perderse más el hábito de la lectura.

¿Tenés referentes a la hora de escribir?

Sin duda. Los escritores uruguayos para niños marcaron mi camino. Leyendo sus obras a los niños pude interiorizarme de los intereses de los niños por las diferentes temáticas, y tomar ideas de sus obras para saber por dónde ir.

¿Escribís pensando en alguien en particular, en cómo lo tomará un lector determinado?

Siempre me coloco en el lugar del niño o del joven que lee. Niños y jóvenes de esta época.
Un libro como Mary Poppins no sería el adecuado ahora para un niño de siete años que viva en nuestro país.
No represento a ningún personaje de los que describo en mis libros, sino que soy el lector que al leer debe disfrutar, emocionarse, enojarse, reírse, e imaginar. Si no logro eso al escribirlo y luego al leer lo que escribí, lo corrijo y lo cambio.

La finalidad siempre es y será conmover de algún modo al lector al que está dirigido. Aunque muchas veces me sorprendo dándome cuenta de que algunos personajes tienen algunas características muy similares a personas muy cercanas a mí.

 

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