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El sobreviviente de los Andes recordó al responsable del hallazgo de sus amigos y familiares.
Dejó de existir en las últimas horas Sergio Catalán, un arriero chileno con el que se toparon Roberto Canessa y Fernando Parrado cuando, sabedores de que ya no los buscaban, decidieron abandonar los restos de la aeronave siniestrada y buscar ayuda por su propia cuenta.
A raíz de este hecho, Gustavo Zerbino, un sobreviviente del milagro de los Andes dialogó con Montevideo Portal sobre su deceso. Zerbino contó que cuando recibió la noticia estaba programando reuniones con distintos organismo, cuando recibió un mensaje en el teléfono de la hija de Sergio Catalán. "Nuestro padre se ha muerto" decía el mensaje según dijo.
"Inmediatamente todo lo que tenía en mi mente se esfumó. Llamé a mi hijo Martín y le dije que saque el primer vuelo a Santiago, llamé a mi secretaria para que suspenda todas las reuniones, le mandé un Whatsapp a los sobrevivientes diciéndole que el que quería venir conmigo a las siete de la tarde me iba", narró.
A partir de ese momento, el teléfono no le dejó de sonar. Televisión, canales holandeses, prensa de todo el mundo, lo llamó mientras almorzaba, se vestía y preparaba el bolso para irse hacia Chile. Sobre su viaje al país andino dijo: "Yo lo único que estoy haciendo es ir a despedirme Sergio Catalán, de la muerte de nuestro padre. Sergio Catalán fue un padre de todos nosotros", aseveró.
Zerbino recordó a Catalán como "un tipo solidario" que gracias a él pudieron volver. "No solo nos encontró, sino que al día siguiente realizó 120 kilómetros para avisar que había encontrado a dos personas que nunca había visto en su vida. Un gran amigo", agregó.
Consultado sobre qué representa Catalán para él, Zerbino dijo que es una persona que cumplió con una "voz interior" de ir a avisar cuando nadie se hubiera enterado, hizo ese esfuerzo extraordinario.
"Para nosotros es un padre, un gran amigo. Tenía un humildad superior. Él decía que no había nada que agradecerle porque había cumplido con su función de padre, su misión de cristiano y su misión de ser humano", acotó el sobreviviente.
Por último, dijo que Catalán tenía una "picardía superior", de un humor extraordinario, un tipo cálido, tierno. Trataba a sus hijos como si fuera sus nietos y que "tenía naturalidad en cada gesto".
"Lo trajimos a Uruguay cuando Chile tuvo el terremoto y decidimos hacer un evento con él para apoyar a Chile. Es un símbolo de unión entre Chile y Uruguay porque la Cordillera no nos separa, sino que nos une", contó finalmente Gustavo Zerbino.


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