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La actriz argentina Calu Rivero habló con Montevideo Portal sobre su trabajo, la moda, su alejamiento de "Dulce Amor" y su personalidad reservada, durante su visita a Montevideo en el marco de la MoWeek.

Calu Rivero estuvo en Montevideo en una "visita relámpago" para asistir a la Itaú MoWeek, donde ofreció una charla junto al estilista exclusivo de Sedal, Sergio Lamensa, quien la lookeó especialmente para esta jornada.

En la previa de su participación en el evento, Calu habló con Montevideo Portal sobre su vínculo con la moda y el estilo, pero también sobre su trabajo en televisión, su alejamiento de Dulce Amor y su personalidad reservada en lo que refiere a su vida íntima, sobre todo luego del revuelo mediático que ocasionaron sus encuentros con el actor Sean Penn.

También hablamos sobre su debut en el cine, que llegó de la mano de la película "Tesis sobre un homicidio", y que le permitió trabajar junto a Ricardo Darín que, curiosamente, se convertiría en su suegro poco tiempo después.

¿Le pediste algo a Sergio Lamensa sobre el estilo que querías? ¿Sos de sugerir o exigir algunas cosas sobre tu look?

A mí me encanta sugerir, pero también confiar un poco en el criterio de Sergio o en qué conviene. Por suerte estamos muy conectados, digo "me gustaría hacerme esto" y él me dice "está perfecto". Él es muy simple y nos conectamos muy bien.

¿Te animás a cambiar?


Me animo. A veces pasa que pruebo algo que me proponen y no me gusta. El pelo es el marco de la cara entonces estás más acostumbrado a verte de una forma, pero me gusta muchísimo probar aunque después vea las fotos y piense "y... no estaba tan bueno".

¿Alguna vez adoptaste un look que no te gustaba o no te hacía sentir cómoda?

No sé si sería tan tajante en decir que no me gustó o que no me sentía cómoda, creo que es importante la adaptación. En "El Elegido" mi personaje ingresaba a la trata de personas para ver si podía desenmascarar a los que la estaban prostituyendo. Y si bien eran cuatro capítulos, fue una tira donde todo era muy real, me parecía muy poco ponerme una peluca, ni yo me lo iba a creer, entonces propuse teñirme de platinado.

Estuve ocho horas en la peluquería, no me lo olvido más. Al otro día me levanté platinada y dije "¿qué hice? Estoy re loca". Si bien fue decisión mía y yo lo propuse, fue todo un tema. Ser platinada, rubia, llama muchísimo la atención, y es muy fuerte lo que genera: cómo te vestís, cómo te maquillás.

Tu madre trabaja vinculada al tema vestimenta desde que sos muy chica. ¿Cómo es tu vínculo con la moda?

Lo vivo súper natural. Cuando tengo la posibilidad de viajar, incluso en el interior de Argentina, siempre busco algo característico. Me divierte eso de tener algo, llevarme cosas de distintos lugares. Me divierte la vuelta de rosca.

¿Cómo definirías tu estilo? ¿Cuáles son las cosas que no te pueden faltar?

Soy más de los accesorios que de otra cosa. Me gustan mucho los anillos, sombreros, unas buenas botas. Y los jeans son básicos, en cuanto al resto de la ropa es más mezcla.

¿Te sentís como un referente de la moda en tu país?

Con eso me pasa algo muy particular: no me voy a hacer cargo de eso porque siento que si me hago cargo pierde lo lúdico y lo inocente que tiene querer vestirme de tal forma, para mí, porque a mí me divierte. Si tengo que hacerlo para los demás creo que voy a empezar a ponerme paredes a mí misma y no voy a ser lo que soy, sino algo en servicio de lo que la gente quiere.

¿Alguna vez pensaste en dedicarte profesionalmente a la moda?

Sí, me encanta el diseño de indumentaria. De hecho apenas terminé el colegio quería estudiar eso y en Córdoba no había carrera aún entonces me inscribí en diseño industrial. Y justo vino un amigo de mi madre y me preguntó si estaba segura, si estaba preparada para diseñar una licuadora, por ejemplo, y la verdad es que no, lo único que me gusta es la ropa. Ahí empecé a hacer otras cosas y empecé con teatro, viajé a Buenos Aires con Norman Briski y fui por ese lado.

Me pasaba que mis primeros representantes decían que la moda no tenía nada que ver con la actuación. Para ellos era como el agua y el aceite. Si ibas a un evento de moda no te iban a querer. Para mí no es así, una cosa es la vida personal y otra lo que puedo generar en los personajes que me toca interpretar. Esa era de las primeras cosas que me chocaban.

Yo tengo muy claro con qué marcas relacionarme, las elijo muchísimo, me tengo que sentir identificada. Hacer por hacer, por plata, jamás. Con todo esto de Sedal, me parece genial ser parte de un concepto con el que me siento identificada. Soy de inventarme peinados, a veces no tengo tiempo de ir a la peluquería o me aburre, entonces invento, pruebo y eso me divierte.

Hablando de tu trabajo como actriz, trabajaste en varias tiras de televisión y acabás de hacer una película. ¿En qué te sentís más cómoda?

Mi mayor experiencia es en TV y mi primera vez en cine fue el año pasado. Son totalmente opuestos. Lo que hace la televisión es generar microclimas muy rápido, entonces tenés como un extra, pero lo que te da el cine es los tiempos y la credibilidad para todo. Disfruté todo porque lo viví con muchísima intensidad, en el momento que tenía que ganar experiencia, o conocer gente. Quizás hacer una tira diaria es lo más cansador porque es todos los días, feriados también, vivís para eso y te cuesta despegarte además, porque tenés que ir a eventos, cumplir con la gente que ve la novela.

Tu alejamiento de "Dulce amor" generó cierto revuelo. ¿Qué te estaba pasando cuando tomaste la decisión?

Primero que nada, Quique Estevanez sabía de la película [Calu filmó "Tesis sobre un homicidio" coincidiendo con su trabajo en la tira] y aparte yo tenía 120 capítulos asignados. Pensábamos que hasta ahí estaba bien, que iba a terminar la tira, pero sucedió que no terminó porque le fue muy bien. También estaba mi deseo, mi objetivo personal, de ir a estudiar inglés, que lo tenía arregladísimo, estudiado, averiguado, todo. Entonces a veces uno tiene que elegir entre seguir en algo que estaba bueno pero que se había alargado, o elegir algo que en cierto punto tenía más fuerza para mí, que era estudiar inglés.

¿Pero estabas cómoda con tu personaje o sentías que, como dijiste, todo se había alargado demasiado?

Estaba cómoda. Lo que sí pasaba un poco es que la complejidad de Natasha con los ataques de pánico había disminuido, porque hay cosas que se alargan. Pero no es que estaba en queja y me fui porque no me gustaba, sino que estaba esto del inglés y que también tengo como cierta inconsciencia, porque me puedo haber equivocado...

¿Tuviste miedo de que esa decisión te perjudicara profesionalmente?

Sí, tenía temor pero en el sentido de que - por suerte con el psicólogo lo pude ver bien- tenía miedo de que la gente no entendiera. La gente no sabía que yo tenía acordados 120 capítulos, la gente se enteró en el momento. También se habló de más... por eso me tranquilicé cuando mi psicólogo me dijo: "la imagen nunca se va a controlar", vos podes hacer que la gente vea lo que sos, pero ellos van a ver lo que quieren ver. Entonces me dio tranquilidad, porque a fin de cuentas si no hay nada oscuro y nada raro, va a salir.

En cine debutaste con "Tesis sobre un homicidio", ¿cómo fue trabajar con Ricardo Darín?

Muy lindo. Toda la experiencia de hacer una película por primera vez fue increíble, la disfruté. También fui como muy esponja con Ricardo, atendiendo todo lo que el me decía, aprovechándolo, observando. 

¿Ya era tu suegro?

No (se ríe). Hubiera sido rarísimo. Es muy gracioso porque nos conocíamos de estar todos los días rodando...

... y un día fuiste a cenar

Y un día fui a cenar, sí.

Sos muy reservada con tu vida privada, sobre todo desde lo que pasó con Sean Penn... ¿cómo haces para vivir con ese nivel de reserva en un país tan atento a la farándula?

Es muy difícil, es una de las cosas que más me han enojado pero también a veces me he puesto en una postura inconsciente. A veces uno se tiene que plantar y tratar de educar a los medios, desde cómo se habla de más, o cómo uno no tiene que verse obligado a hacer cosas porque estás en la tele, y si no las hacés te destrozan.

Es terrible cómo usan a la mujer, la palabra "gato" todo el tiempo, cómo se deforman las cosas. Te pone mal porque dicen que declarás cosas que no decís. A mí me pasó, cuando llegué a Buenos Aires sentía y entendía que la prensa era algo que puede ser un aliado hermoso y con lo que podés construir un vínculo hermoso; pero me pasó que tres veces dijeron cosas que yo no dije, o contaron cosas que no debían contar. No les importa, no les interesa generar un vínculo y después tener más notas, les importa vender ese momento y ya.

Pasé por todas las etapas, me acuerdo de estar muy enojada y de irme a mi pueblo, a Catamarca, y encontrar una carpeta de mi abuelo que decía "Con la información no se juega". Y es así. Está bien generar algo, pero no juegues con cosas que involucran a otras personas.

¿Te sentiste chantajeada en algún momento?

Sí, es lo que tiene la exposición, lo que tiene ser pendeja. La gente se cree que porque sos chica sos tonta, que no te podés defender, que no tenés claro que si no querés hablar no vas a hablar. Yo tengo clarísimo con quién quiero vincularme, a quién le creo y a quién no. Está ese prejuicio a los más jóvenes. No hablo porque soy una dama y no quiero estar hablando de mi intimidad, no quiero estar contándole eso al mundo. Si tenés una foto, que la foto hable, no yo.

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