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Salud

Por The New York Times

Cómo interpretar el aumento de casos de COVID-19

Una variante de propagación más veloz, pero menos grave se extiende por Estados Unidos. A continuación, te decimos cómo interpretar los datos en los próximos días y semanas.

13.01.2022 07:42

Lectura: 7'

2022-01-13T07:42:00
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Por The New York Times | Lazaro Gamio, Lisa Waananen Jones and Amy Schoenfeld Walker

Los recuentos de casos de coronavirus han alcanzado máximos históricos en Estados Unidos y siguen aumentando. Las hospitalizaciones han superado la ola del invierno pasado. Los fallecimientos también se están empezando a incrementar. El patrón general es conocido, pero puede ser necesaria una nueva perspectiva sobre cómo interpretar estas métricas, ya que una variante de propagación más veloz, pero menos grave se extiende por Estados Unidos. A continuación, te decimos cómo interpretar los datos en los próximos días y semanas.

Ómicron aún puede crecer más

En cuestión de días, el recuento de casos de coronavirus ha batido los récords en Estados Unidos, ya que la variante ómicron se propaga con rapidez en casi todas partes, incluso en comunidades con altos índices de vacunación. En todos los estados, excepto en ocho, se registró una cifra récord de casos.

Aunque estos recuentos de casos son impactantes, los expertos afirman que no son tan alarmantes como podrían haber sido hace unos meses o un año. Por el contrario, deberían servir como advertencia para que el país ajuste sus comportamientos y políticas para reducir los contagios y proteger a los más vulnerables.

“Las circunstancias han cambiado y debemos adaptarnos”, señaló Shama Cash-Goldwasser, asesora técnica principal de Resolve to Save Lives, una organización médica mundial. “Tenemos una variante menos grave, además de que muchos están vacunados, pero las pruebas sugieren que las vacunas no son tan eficaces para prevenir la infección con ómicron como lo eran contra delta”.

Por muy elevados que sean los recuentos de casos en muchos lugares, lo más seguro es que la cifra esté por debajo de la realidad en este momento, ya que muchos contagios por ómicron son asintomáticos o leves y las personas podrían no saber que deben hacerse la prueba. La escasez de pruebas también está limitando el acceso y los expertos aseguran que la mayoría de los resultados de las populares pruebas caseras no se comunican a los departamentos de salud pública.

El marcado aumento de los casos en muchos estados podría ir seguido de descensos pronunciados, como se ha observado en Sudáfrica, pero los expertos advierten que el gran volumen de casos podría dar lugar a un número significativo de personas extremadamente enfermas, incluso a partir de una variante que, en general, provoca una enfermedad menos grave.

“Vamos a tener mucha gente enferma, e incluso si una proporción menor de esas personas padece enfermedades terribles de verdad y resultados adversos, sigue siendo mucha gente”, comentó Janet Hamilton, directora ejecutiva del Consejo de Epidemiólogos Estatales y Territoriales. Los hospitales podrían estar bajo presión adicional

Dado que la variante ómicron parece causar una enfermedad menos grave, las cifras de hospitalización pueden darnos menos datos sobre la enfermedad y más sobre la presión en el sistema sanitario, lo que tiene consecuencias para todos.

Las hospitalizaciones aún no han presentado el mismo crecimiento explosivo que los casos, pero esta métrica suele estar por debajo del recuento de casos y puede que sea demasiado pronto para calibrar el efecto general de ómicron.

Lo que está claro es que el número de personas hospitalizadas con COVID-19 en todo Estados Unidos ya alcanzó un récord de casos en un día y sigue aumentando de manera pronunciada.

Los hospitales, las salas de urgencias, los centros de atención urgente y los consultorios médicos están sobrecargados y presentan escasez de personal en todo el país. Los hospitales de algunas zonas ya están cancelando las cirugías optativas e incluso deben tratar a los pacientes de cuidados críticos en las salas de urgencias.

En algunas partes del país, como el Medio Oeste, los hospitales pueden estar en una situación más precaria: ya estaban sometidos a una gran presión, pues aún no se habían recuperado de la ola ocasionada por la variante delta antes de que empezaran a aumentar las enfermedades provocadas por ómicron.

Las cifras de hospitalización no están exentas de errores. “Los datos nacionales no nos permiten distinguir entre las personas hospitalizadas a causa del COVID-19 y las que dieron positivo mientras estaban internadas por otra causa”, afirmó Jason L. Salemi, investigador de salud pública de la Universidad del Sur de Florida, quien hace un seguimiento de los datos del COVID-19.

Estos “pacientes tangenciales” pueden ser más frecuentes ahora porque la variante ómicron es muy transmisible. Algunos hospitales informan que estos pacientes pueden constituir hasta la mitad de sus hospitalizaciones.

Salemi señaló que una infección por coronavirus puede agravar la enfermedad primaria de los pacientes tangenciales, suponer un riesgo de infección para los miembros del personal y otros pacientes, y contribuir a la presión general de los centros médicos.

Los datos nacionales de hospitalización no incluyen mediciones actualizadas de la enfermedad grave, como la cantidad de personas con respiradores o la duración de su estancia. (La información federal hace un seguimiento de algunos de estos datos, pero llevan un retraso de unos dos meses).

“La ausencia de estos detalles sobre las hospitalizaciones en los datos disponibles no hace más que nublar el panorama cuando intentamos comprender el impacto de la variante ómicron”, aseveró Salemi.

Los expertos en salud pública sugieren vigilar a los pacientes de COVID-19 en cuidados intensivos, así como la capacidad de dichas unidades, para calibrar mejor el efecto del COVID-19 en las enfermedades graves. Aproximadamente uno de cada cuatro hospitales en Estados Unidos con unidades de cuidados intensivos reportó hace poco que al menos un 95 por ciento de sus camas en esa área estaban ocupadas.

La cifra de fallecimientos podría aumentar, pero no súbitamente

Existe la esperanza de que la cobertura de la vacunación, la mejora del tratamiento médico y las características más leves de la variante ómicron signifiquen que menos contagios acabarán en fallecimientos, pero el número sin precedentes de casos puede seguir provocando niveles elevados de letalidad.

“¿Veremos un aumento en las muertes? Sí, así será”, dijo Hamilton, del Consejo de Epidemiólogos Estatales y Territoriales. “Y van a aumentar si los casos siguen creciendo de esta manera”.

La experiencia a lo largo de la pandemia muestra que se necesitan al menos tres semanas después de un aumento de los casos para ver un aumento resultante de los fallecimientos, lo que puede explicar por qué el recuento de muertes ha aumentado solo un poco.

Las tendencias de las muertes tienen un atraso de semanas respecto a los casos y las hospitalizaciones debido al tiempo que tardan las personas en enfermar de manera grave y al tiempo necesario para llenar y archivar los registros de defunción. Este retraso varía según el estado y con frecuencia se alarga en épocas en las que hay más fallecimientos o cuando una ola de casos desborda el sistema de salud pública, como ocurre ahora.

Ya hay algunos indicios preocupantes de que el número de muertes está aumentando en algunos de los primeros estados del noreste afectados por la variante ómicron, como Nueva York, Connecticut, Nueva Jersey y Massachusetts.

Por lo general, las muertes pueden predecirse observando las hospitalizaciones y contando hacia atrás tres semanas, lo que sugiere que las muertes casi se duplicarán en las tres semanas siguientes, señaló David Dowdy, investigador de salud pública de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins; sin embargo, aún es posible que los fallecimientos no aumenten tan bruscamente como los casos y las hospitalizaciones, concluyó.