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cumbre de lideres polÍTICOS

Estamos invitados a tomar el té

Los tres hombres fuertes de la coalición de gobierno -el presidente Jorge Batlle y los ex mandatarios Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle- se reunirán hoy por primera vez con el objetivo de mostrarse juntos y con ello aumentar la confianza ciudadana en la conducción del país.

En los dos últimos días -durante los cuales no hubo actividad bancaria- circularon temores de un eventual feriado bancario y de una restricción al retiro de depósitos, algo que fue descartado de plano ayer por el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), César Rodríguez Batlle, en declaraciones a El Observador.

También en la víspera el presidente Batlle descartó la posibilidad de efectuar cambios en el equipo económico. El gobierno dejó claro que mantendrá al ministro de Economía, Alberto Bensión, pero los blancos piden al jefe de Estado que remueva al titular del BCU por entender que fallaron los controles a los bancos intervenidos por el Estado.


Señal de estabilidad
Con la idea de emitir una señal tranquilizadora a la ciudadanía, Sanguinetti llamó por teléfono el miércoles a Lacalle para preguntarle si estaba dispuesto a reunirse con Batlle. Las relaciones entre el jefe de Estado y el líder herrerista estaban un poco frías. Ante la respuesta afirmativa del presidente del Directorio del Partido Nacional, el líder del Foro Batllista se comunicó con Batlle y se concertó el encuentro para esta tarde en Suárez a la hora 16.

El principal propósito de la reunión entre los jefes colorados y el líder de la mayoría blanca es que la entrevista se convierta "en un signo de distensión muy importante en momentos de tensión y crispación", dijeron a El Observador allegados a Sanguinetti. Por eso no hay una agenda específica de conversación ni se esperan anuncios acerca de medidas concretas, dijeron los informantes.

Lacalle declaró a El Observador que siempre está dispuesto a mantener reuniones "con el objetivo de ayudar a la estabilidad del país". "Es una reunión cuya agenda no conozco, así que no puedo pronunciarme sobre las expectativas o resultados. El Partido Nacional siempre está dispuesto a actuar en forma positiva y a comprometerse con la estabilidad del país", añadió.

"En el encuentro nosotros vamos a escuchar", aclaró el líder del Herrerismo. La reunión se realiza en momentos en que el Partido Nacional y la oposición de izquierda exigen la renuncia del presidente del Banco Central, César Rodríguez Batlle, a quien le cuestionan una presunta falta de controles de las entidades bancarias intervenidas por el Estado. En el gobierno hay preocupación por la pérdida de activos de reserva -US$ 401 millones en la primera mitad de julio-, aunque se esperan en agosto desembolsos correspondientes a los créditos concedidos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.


Movidas políticas
Batlle estaba molesto con Lacalle como consecuencia de afirmaciones que realizó el domingo en San José, feudo del intendente Juan Chiruchi. "Ya que Batlle es tan amigo del intendente, que venga a San José y que mire, que oiga, pero que no hable, que mire y que aprenda, porque no podemos tener detenida dos años la política de reactivación", dijo el líder herrerista. Batlle hizo llegar su malestar a Lacalle, quien respondió que no se había expresado en la forma más adecuada, según informó ayer el semanario Búsqueda.

Por su parte, Sanguinetti, que no participa directamente en actividades políticas desde que dejó la Presidencia en 2000, salió a defender al gobierno el miércoles en un acto político. Además fue el artífice de la cumbre.


Rodríguez Batlle descartó feriado bancario y corralito
En medio de los fuertes rumores que invadieron la plaza local el miércoles y ayer acerca de inminentes anuncios en relación al sistema bancario, el presidente del Banco Central César Rodríguez Batlle descartó de plano que se vaya a declarar hoy "o en el futuro" un feriado cambiario o que se esté pensando en cualquier limitación al normal funcionamiento del sistema financiero.

Para Rodríguez Batlle, estos rumores, que incluían la instalación de una suerte de "corralito" que restringiera las operaciones bancarias exclusivamente a las transacciones electrónicas, surgió "a partir del jaleo de un presunto cambio en las autoridades del Banco Central" en conjunción con el paro bancario parcial del miércoles y del feriado nacional de ayer.

Rodríguez Batlle, que declinó formular comentarios acerca de su eventual alejamiento del BCU, señaló "que no hay razón ni el menor fundamento" a los rumores. Recordó asimismo que el paro bancario del miércoles se realizó por la oposición de AEBU a la reestructura del Banco Hipotecario impulsada por el gobierno y a varias disposiciones de la Rendición de Cuentas.