VIOLENCIA EN IRAK
Era prever
Sigue la campaña de terror contra chiíes. Atentado de hoy deja catorce muertos en una mezquita.
Al menos catorce iraquíes murieron hoy, viernes, al estallar un coche bomba frente a una mezquita chií, comunidad que a medida que se acerca la fecha de las elecciones generales se ha convertido en objetivo regular de los atentados.
La frecuencia de los atentados contra los chiíes, que se perfilan como los vencedores de los comicios previstos para el 30 de enero, multiplicaron el temor a que estalle una guerra civil de carácter religioso en Irak.
El ataque de este viernes ocurrió sobre las 9.00 hora local frente a una Huseiniya (mezquita chií) ubicada en el empobrecido barrio bagdadí de Umm al-Maarif, al suroeste de la capital.
Un coche bomba, al parecer manejado por un suicida, estalló junto a la puerta del templo, conocido como "Shuhada al-Taf", que sólo tenía unas mínimas medidas de seguridad.
A esa hora, la Huseiniya estaba más concurrida de lo habitual debido a que la comunidad chií celebra hoy la fiesta musulmana del Sacrificio, o Aid al-Adha.
En las últimas semanas, los grupos insurgentes que ensangrentan Irak atentaron en varias ocasiones contra sedes de los principales partidos chiíes y han asesinado a sangre fría a algunos de sus representantes.
En la primera semana del año, cuatro personas murieron en un atentado suicida contra la sede en Bagdad del Partido del Acuerdo Nacional (PAN), que dirige el primer ministro interino, el chií laico Iyad Alaui.
El pasado martes, un coche bomba manejado por un suicida segaba la vida de al menos tres personas cerca de la sede del Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Irak (CSRII), el principal grupo religioso chií.
Además, grupos de pistoleros asesinaron, en sendos atentados similares, al gobernador de Bagdad, el chií Ali al-Haidri, y al hijo de un clérigo próximo al gran ayatolá Ali al-Sitani, máxima autoridad religiosa de los chiíes iraquíes.
De varios de los ataques se ha responsabilizado el grupo que lidera el extremista islámico suní Abu Musab al-Zarqaui.
El propio integrista jordano, considerado el eslabón de Al-Qaeda en Irak, amenazó a los chiíes, a los que acusó de colaborar con las fuerzas de ocupación. En una grabación sonora divulgada a través de internet, en la que también arengaba a sus combatientes, aseveraba que agentes chiíes participaron en la demoledora ofensiva de Estados Unidos contra la ciudad rebelde de mayoría suní de Faluya, y arremetía con furor contra Al-Sistani.
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