A 48 horas del partido clásico se viven momentos de tensión entre las barras bravas de Peñarol y Nacional. El punto de discordia son siete banderas aurinegras que se encuentran en poder de la barra brava de Nacional, las cuales fueron sustraídas a uno de los líderes de Peñarol. Mil policías estarán asignados a la seguridad el próximo domingo en previsión de incidentes, ya que en el ambiente existen firmes versiones de que los estandartes serían exhibidos como un trofeo de guerra en el transcurso del encuent
El robo a la barra brava de Peñarol de las siete más emblemáticas banderas de su parcialidad, algunas de las cuales están en manos de la barra brava de Nacional, introduce a poco más de 48 horas del encuentro clásico, inquietantes pronósticos sobre posibles enfrentamientos. Voceros de la barra brava del club aurinegro dijeron a LA REPUBLICA que "no van a admitir de modo alguno" que esas banderas sean desplegadas en la tribuna de Nacional y que si ello ocurriera "van a reaccionar", aunque no quisieron abundar de qué manera o a través de qué medios.
Mientras los integrantes de ambas barras bravas admiten a regañadientes que "algo de esto puede ocurrir", fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA dijeron desconocer esta trama. En esa misma dirección se pronunciaron los integrantes de la Comisión de Seguridad de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), quienes vienen reuniéndose y ya tomaron conocimiento del plan de seguridad establecido por la Jefatura de Policía, que incluye la movilización de mil efectivos (ver nota aparte), a pesar de reconocer que esta clase de encuentros son de alto riesgo en materia de seguridad.
¿Quién robó la banderas?
La historia se inició un mes y medio atrás. En una noche de octubre uno de los más notorios líderes de la barra brava de Peñarol fue "visitado" por un grupo de individuos que le intimó el pago de una vieja y abultada deuda. La negativa del líder barra brava de hacer frente a los compromisos asumidos determinó que el grupo se apropiara de siete emblemáticas banderas que estaban bajo la custodia del fanático aurinegro.
Se trata de la gigantesca bandera que lleva en su centro la marca de una conocida marca de cerveza, que fuera donada a la barra brava por la empresa Tenfield, y de otras seis banderas que llamaban la atención en el Estadio por ser exhibidas en forma vertical.
Fue notoria la ausencia de estas tradicionales banderas en la Tribuna Amsterdam en los últimos partidos de Peñarol. Todas o algunos de los "trapos" están en poder de la "pesada" de Nacional.
Según las fuentes, las banderas fueron vendidas o negociadas, pero es un hecho que están en poder de la barra brava bolsilluda.
Fuentes de la hinchada del club del Parque Central afirmaron que hay opiniones encontradas sobre qué hacer el domingo. Hay quienes estarían dispuestos a llevarlas al Estadio y, según versiones circulantes, desplegarlas durante el desarrollo del espectáculo deportivo. Otro sector quiere ir más lejos y estarían dispuestos a quemar al menos tres de los estandartes aurinegros.
Este extremo, se teme, podría ser la chispa que desate los enfrentamientos.
Durante este mes y medio, según las fuentes consultadas, hubo varios "aprietes" de los líderes de la barra brava aurinegra a reconocidos referentes de la hinchada de Nacional para tratar de recuperar las banderas. No tuvieron resultados.
La preocupación que off de record reconocen policías y dirigentes del fútbol se completa por el complejo cuadro de situación en el que se disputará este clásico.
Por un lado está la frustración de ambas hinchadas basada en que sus dos equipos están prácticamente fuera de la discusión en el campeonato, lo que facilita la búsqueda de la "satisfacción" de infligirle una derrota al adversario en otros ámbitos.
Por otro, está la tensión social por la situación económica que agrega otro elemento de contexto explosivo.
Y en último lugar, pero como aspecto central, según las fuentes está el hecho de que en estos enfrentamientos de barras bravas se juegan cuotas de poder que exceden el mundo del fútbol. Se maneja que incluso se han establecido alianzas con barras de otros equipos para reforzar "las fuerzas" propias, tanto en Nacional como en Peñarol.
Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que el operativo de seguridad será muy grande y se controlará al máximo el ingreso de banderas, fuegos artificiales y --por supuesto-- armas. No obstante, las fuentes reconocieron que existen mecanismos que utilizan los barras bravas para ingresar estos elementos eludiendo los controles.
La labor de prevención policial también se centrará en controlar el consumo de alcohol y estupefacientes, pero en este caso particular el procedimiento sólo cubrirá el Estadio y los alrededores inmediatos.
Las fuentes reconocieron que el gran riesgo se plantea al terminar el partido y no dentro del Estadio. Las barras suelen enfrentarse en Centenario o en la zona cercana a 8 de Octubre. La Policía, que montará un gigantesco operativo, no tiene posibilidades de garantizar la cobertura en toda esa zona.
Los informantes remarcaron que de concretarse el despliegue y quema de banderas por la hinchada de Nacional, este clásico --considerado de por sí de alto riesgo-- podría transformarse en inmanejable.La preocupación no es antojadiza. En la historia del fútbol uruguayo los incidentes entre las hinchadas provocaron siete muertes, cuatro de ellas entre 1992 y 1996.
Riesgos a varias bandas
La tradición de la ocurrencia de hechos de violencia en partidos entre Nacional y Peñarol siempre sitúan la zona adyacente a la sede tricolor, en la avenida 8 de Octubre al este de Garibaldi, como la más propicia para que ocurran desmanes o enfrentamientos entre fanáticos.
La situación en esta ocasión se complica por otros hechos adicionales.
Por un lado, a la misma hora que se jugará el partido clásico, en la populosa zona de Jardines del Hipódromo se dirimirá otro decisivo encuentro entre los equipos de Danubio y Fénix, ambos con chance de clasificar campeones. La eventualidad de un triunfo de Danubio y la obtención anticipada del cetro puede generar festejos que se extiendan hacia el centro de la ciudad, lo que hace temer a las autoridades que se desaten choques entre parcialidades en otras zonas alejadas de los escenarios donde se dilucidarán las contiendas deportivas.
Por otro, existe preocupación por lo que pueda suceder hoy en los partidos clásicos de cuarta y quinta divisional, que se jugarán en horas de la tarde en el Parque Central. Se considera que será una prueba de fuego para detectar el clima que reina entre los sectores más fanáticos de ambas parcialidades.
LA REPUBLICA pudo averiguar que se teme que en los partidos de esta tarde entre juveniles de los tradicionales rivales clásicos ya se produzcan incidentes, dado los antecedentes de los últimos encuentros en todas las divisionales formativas. Las fuentes dijeron que el clima es tan pesado que incluso se habría solicitado apoyo de otras barras bravas alineadas junto a las de los clubes grandes.
El pasado fin de semana ocurrieron hechos de violencia en fútbol infantil y fútbol femenino, que llevaron a la jueza penal Fanny Canessa a actuar de oficio para indagar acerca de las responsabilidades en los desmanes.
El operativo
En este marco, el Estado Mayor de la Jefatura de Policía de Montevideo tiene previsto un importante operativo de seguridad para el próximo domingo, al tiempo que fuentes policiales dijeron que habrá un estricto control. No se permitirán termos ni mates, tampoco radios, astas de banderas y otros objetos contundentes.
Aseguraron en este sentido que se concretará la revisión de las banderas para que las parcialidades sólo ingresen las que les pertenecen.
Los dispositivos previstos incluyen mil policías y 65 vehículos que serán distribuidos teniendo en cuenta que en Jardines del Hipódromo se juega el otro partido clave entre Danubio y Fénix que podría consagrar campeones a los de la Curva en caso de obtener el triunfo.
Esto determina un ingrediente extra de provocación, ya que si los franjeados son campeones, sus festejos podrían mezclarse con el eventual ganador del clásico, o en su defecto con los disturbios que puedan sobrevenir por el robo de las banderas peñarolenses.
En el Estadio y adyacencias habrá 650 policías fijos de la Guardia Republicana, Dirección de Seguridad, Dirección de Investigaciones y Policía de Tránsito. A su vez, 45 vehículos participarán del plan de seguridad delineado por el Estado Mayor de Jefatura. Otros 150 efectivos y diez vehículos serán destinados a Jardines del Hipódromo. Habrá otros 200 uniformados y diez móviles de retén apostados en puntos estratégicos para aguardar posibles enfrentamientos. Ayer hubo reuniones de los encargados de la seguridad con dirigentes de los cuatros clubes, a los efectos de colaborar en la estrategia de seguridad y ajustar detalles.
Barras bravas y elecciones
Las fuentes policiales señalaron que también hubo reuniones con representantes de las hinchadas de Nacional y Peñarol, en las que el tema de las banderas no estuvo presente.
También habrá un dispositivo especial en la zona de palcos y Platea América, ya que el sábado se realizan las elecciones en Peñarol y en virtud de lo dura que viene siendo la campaña podrían generarse encontronazos al día siguiente de la votación.
La hinchada de Nacional irá el domingo a la Amsterdam, mientras que la de Peñarol se ubicará en la Colombes. Los precios populares que se anunciaron también representan un elemento de consideración para la Policía, ya que se prevé una concurrencia masiva.
En el transcurso de las próximas horas se ajustarán otros detalles, como la salida escalonada de las hinchadas, al tiempo que se aguarda lo que pueda pasar hoy de tarde entre las inferiores. La Policía quedará en "posesión" del Estadio el domingo de mañana, tras realizar una inspección en procura de que no hayan ingresado previamente elementos prohibidos que atenten contra el clásico, uno de los más calientes de los últimos años.