Locales
Los adioses

Rosencof sobre Vidart y Marenales; “se van dos referentes”.

El escritor y ex guerrillero recordó anécdotas de ambos personajes, fallecidos el martes.
15.05.2019 09:43
2019-05-15T09:43:00

Como guerrillero y ex rehén de la dictadura, Mauricio "Ruso" Rosencof supo compartir presidio con "El Viejo" Julio Marenales, de cuyo deceso ocurrido anoche se enteró esta mañana, cuando fue consultado por el programa "Para Empezar el Día", que conducen los periodistas Alfonso Lessa y Mauricio Almada en Radio Oriental.

El escritor recordó al aire el tiempo de calabozo compartido con Marenales, cuando sus captores "levantaron la incomunicación total y nos permitieron estar de a dos por celda". En aquellos tiempos, Rosencof sobrellevaba el presidio escribiendo poemas, textos que saldrían de forma clandestina de la cárcel y se convertirían en su libro "La Margarita". Mientras tanto, Marenales se dedicaba al arte escultórica.

Teníamos la misma veta política, el mismo espíritu militante y las mismas venas artísticas", expresó conmovido, y con la sensación de que "estamos todos en lista de espera".

Durante la entrevista, el "Ruso" recordó "el dinamismo y la fuerza voluntad" de su compañero, de quien atribuyó "una vitalidad y lucidez formidables". Y en cuanto a su proceder como guerrillero, "un coraje y agallas a prueba de cualquier presión".

Posteriormente, Rosencof tuvo sentidas palabras para con el antropólogo Daniel Vidart, también fallecido el lunes.

"Era un hombre que cada vez que te lo encontrabas o trabajabas junto a él, los ojos le sonreían siempre. Tenía una locuacidad comparable a Paco Espínola", recordó, subrayando su "profundidad, nobleza y capacidad anecdotaria".

En cuanto a su talento como intelectual, Rosencof recordó los tiempos en que "habíamos creado el Movimiento Independiente 26 de Marzo, donde estaba también Benedetti". En aqueo entonces, Vidart se encontraba al frente de la revista Cuestión, que él mismo había fundado.

En aquel entonces, Vidart señaló a los creadores del 26 de Marzo que el movimiento no tenía un programa político. "Le pedimos que hiciera uno de apuro para el siguiente número de la revista, que era quincenal". El resultado fue un vasto editorial "donde no había nada que corregir", rememoró.

"Se van dos referentes de toda una generación, y que dejaron sus huellas", consideró Rosencof.

"Con el paso de los años uno se va llenando de muertos, como si tuviera un cementerio, pero también se alegra de haber conocido y haber gozado de la amistad y el aprendizaje" junto a estas personas.