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No me rompas el protocolo

Operativo en el Ceprili no cumplió protocolo, según sector de Suinau

La agrupación 1886 del Sindicato del INAU condenó la acción de funcionarios del Ceprili registrada por las cámaras de seguridad y aseguró que el operativo vulneró las “reglamentaciones internas del INAU”.

07.08.2015 14:25

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2015-08-07T14:25:00
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La agrupación 1886 del Sindicato del INAU (Suinau) emitió este viernes un comunicado para “condenar enfáticamente” el operativo aplicado por funcionarios del hogar Ceprili contra dos adolescentes, difundido a través de la filmación que trascendió en los últimos días.

El sector del sindicato considera que “ni los motivos que hayan conducido a los jóvenes a encontrarse privados de libertad ni la violencia ejercida por ellos mismos antes de la respuesta registrada por las cámaras de seguridad pueden utilizarse como justificativos de una reacción que no se enmarca en los protocolos de acción vigentes”.

En efecto, los funcionarios de la Agrupación 1886 consideran que las acciones “vulneran los derechos consagrados en la Convención sobre Derechos del Niño, el Código de la Niñez y la Adolescente y en reglamentaciones internas del INAU que explicitan las definiciones de violencia física y psicológica contra los internos”.

“Si como plantea la corriente mayoritaria de Suinau, ‘normalmente se actúa así’, no podemos esperar a que las condiciones de trabajo cambien para condenarlo sino que nuestro sindicato debe asumir paralelamente el compromiso de desterrar definitivamente estas prácticas”.

Los trabajadores aclaran que “la responsabilidad del Estado en la reeducación de los jóvenes privados de libertad para tal fin determinar que el lugar del educador debe necesariamente ser distinto al del adolescente internado”. Por ese motivo, la agrupación considera que “una agresión no justifica otra agresión” y que “quien debe cumplir la misión de producir cambios en el comportamiento del adolescente no puede actuar de acuerdo a los mismos códigos que se buscan modificar”.

“En una situación de por sí violenta, la función del educador a cargo de la tarea no puede nunca sumar a esta más violencia”, complementan.

La agrupación reconoce que “los educadores que trabajan con jóvenes privados de libertad se enfrentan todos los días a la carencia de recursos para realizar mejor su función y en condiciones que garanticen su seguridad” pero remarca: “este hecho, que puede utilizarse para justificar la frecuencia de respuestas de este tipo hacia los adolescentes debe por el contrario redoblar nuestro compromiso en la lucha por mejores condiciones de trabajo y de internación para los gurises así como de formación para los trabajadores que apunte a la profesionalización de la tarea”.

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