La búsqueda de Julio Castro
La búsqueda de la verdad
Ariel Castro, nieto del maestro Julio Castro, secuestrado en 1977 y cuyos restos fueron hallados en el 2011, aseguró que el Ejército le negó información cuando quiso acceder a información que aclarara el crimen de su abuelo. "Esta es la realidad todavía hoy del Estado uruguayo", dijo, tras narrar las peripecias de la investigación.
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El pasado 28 de junio se realizó en la Intendencia de Montevideo una mesa redonda del evento "A 40 años del golpe de Estado y la dictadura ¡Nunca más!", desarrollado del 24 al 28 de junio con la organización de la Universidad de la República (UDELAR), la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay y el PIT-CNT.
En aquel encuentro, los panelistas de la mesa "La búsqueda de los detenidos-desaparecidos. Investigaciones históricas y arqueológicas en Uruguay y la región. Programas de atención a las víctimas" fueron José López Mazz, Álvaro Rico, Ariel Castro, María Celia Robaina y Silvia Dutrenit, con la coordinación de Alicia Lusiardo.
Ariel Castro es el nieto del maestro Julio Castro, secuestrado el 1º de agosto de 1977 durante la dictadura, y cuyos restos fueron encontrados por el equipo liderado por el antropólogo López Mazz en octubre de 2011 en el Batallón 14 de Toledo.
La exposición de Castro fue publicada por el portal de la UDELAR y recogida hoy por la diaria. Castro habló en calidad de "usuario de la información generada por la investigación" del equipo.
El caso de su abuelo había sido archivado durante la primera presidencia de Julio María Sanguinetti al amparo de la Ley de Caducidad. La fiscal Mirtha Guianze logró su reapertura en 2009 a partir de los elementos arrojados en la primera serie de libros publicada por Humanidades y Presidencia.
Otro aporte surgió cuando al solicitarle a Flávio Tavares -periodista brasileño que estuvo secuestrado con Julio Castro- que declarara, éste contestó que lo haría si el Estado uruguayo restauraba su nombre, puesto que había sido catalogado como "espía y persona indeseable". Para que ocurriera esa rectificación tenían que aparecer las resoluciones de aquel momento; fueron conseguidas luego de establecer el contacto con Rico, aseguró Castro, según el reporte de la UDELAR.
A través de Tavares la familia halló una foto de Julio Castro que permitió que otro testigo clave, el ex soldado Julio Barboza (que era quien manejaba la camioneta que trasladó a Castro al lugar de secuestro), uniera aquella cara con el nombre. En 1985 Barboza había declarado sin identificar a Castro, porque las fotos disponibles eran de décadas anteriores. Rico recomendó a la familia que rastreara en el archivo fotográfico Chele, conservado en el semanario Brecha, donde hallaron una foto del maestro que permitió que Barboza estableciera la semejanza con aquel hombre que había llevado.
Castro afirmó que el impacto más fuerte a nivel nacional se dio por la identificación de los restos de su abuelo pero también por "la determinación científica, sólida, de cuáles fueron las causas de muerte". Cuando recibió el expediente judicial, el 1º de diciembre de 2011, al leer el capítulo de información genética, entró "en una zona de confort, de seguridad, se acaba el ‘yo opino', la discusión subjetiva".
Aseguró que "parte del problema de acceder a la información es saber qué preguntar". Afirmó que "el Estado no ha cambiado, el Estado sigue siendo el mismo. La lógica de ‘ante cualquier pedido primero voy a estudiar todas las razones para no darte la información y sólo si no tengo escapatoria te la voy a dar' sigue vigente".
Castro contó que "el comandante en jefe del Ejército después de la aparición de los restos de mi abuelo hizo una declaración muy fuerte acompañada por todos los generales, le tomamos la palabra y pedimos información", pero "no se nos contestó prácticamente nada".
El pedido fue reiterado y solicitaba conocer la lista de oficiales que revistaban en el Batallón 14 en distintos momentos, el armamento que había, el calibre de las municiones. La respuesta del general Pedro Aguerre llegó a través del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), que comunicó: "El comandante del Ejército no les puede dar esta información porque el Servicio de Información y Defensa no depende del Ejército".
Castro reprodujo el diálogo: "¿Y usted quién es? ‘El MDN'. Digo yo, ¿no podés juntar dos piolas, sumar dos más dos y que te dé cuatro?" preguntó y mostró un documento expresando: "Esta es la respuesta del comandante en jefe del Ejército que hizo esa misa en escena diciendo que quedaba a las órdenes para dar la información. Esta es la realidad todavía hoy del Estado uruguayo".