La autopsia de Videla
De un infierno a otro
El informe preliminar de la autopsia a Jorge Rafael Videla confirmó que el ex dictador tenía fracturas múltiples y cáncer de próstata en tratamiento. Un interno del penal de Marcos Paz denunció que hubo omisión de asistencia, en un caso que podría dar origen a una causa judicial contra las autoridades de la cárcel.
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El fallecimiento del ex dictador argentino Jorge Rafael Videla, procesado por su participación en el secuestro, tortura y desaparición de miles de personas en Argentina, abrió interrogantes sobre las condiciones en que se encontraba recluido y la atención médica recibida en los últimos días.
Según el certificado de defunción del penal de Marcos Paz, al "interno Jorge Rafael Videla, 87 años de edad, se lo encuentra sentado en el baño de su celda sentado en el inodoro inconsciente, sin pulso ni reacción pupilar". "Se realiza ECG (electrocardiograma) y se constata óbito siendo las 8:25 hs. Paciente que fue evaluado en el día de ayer por presentar un cuadro de diarrea aguda, con deposiciones de baja cuantía. Se realizó laboratorio de guardia", agrega.
Según un informe de Perfil, la autopsia reveló que el cuadro clínico que llevó a la muerte a Videla es tan complejo que podría dar origen a causas penales contra las autoridades del penal de Marcos Paz, responsables por la seguridad y la vida de Videla.
Perfil accedió a la copia de una denuncia que realizó un interno del penal -camarada de Videla- en la que se narran los hechos que llevaron a la muerte del dictador.
Entre las cuatro y las cinco de la tarde del viernes 10 de mayo, cuando Jorge Rafael Videla se estaba dando su habitual ducha, cayó y tuvo problemas para incorporarse, por lo que tuvo que ser levantado por varios internos que lo trasladaron a su celda.
El lunes 13, con fuertes dolores, el ex dictador compareció ante el tribunal por el que está siendo juzgado por su responsabilidad en el Plan Cóndor. Fue sacado de su celda a las cuatro de la mañana, llevado a la Unidad de Traslados de Devoto y desde allí al tribunal correspondiente.
En la sala de audiencias, el ex dictador manifestó que tenía "inestabilidad vertical", según el informe de Perfil.
A partir de ese momento y los días desmejoró su estado. Los días miércoles y jueves por la noche lo sacaron del calabozo y fue llevado al centro médico asistencial del complejo y reintegrado a su celda.
Continúa el relato del denunciante: "El jueves por la noche el Coronel (su nombre está tachado) y yo comentamos el mal estado de salud en que se lo veía a Videla y, además, era un comentario general de los internos. Sé que ese día se lo llevaron nuevamente al centro asistencial, pero yo no lo vi. Esa misma noche lo vi conversando con una médica de la que no recuerdo el nombre (...). Posteriormente, Videla quedó en el pabellón y a la mañana siguiente nos encontramos con el deceso del mismo".
"Siendo las 8.10, tras escuchar unos gritos en el pabellón, sin entender lo que se decía y creyendo que se trataba de una requisa, salí de la celda y otros internos me informaron que había fallecido Videla; textualmente me dijeron ‘se murió el viejo'. El Capitán (nombre tachado), interno alojado allí me dijo que cuando pasó el recuento saliente, siendo las 7.50 horas, estuvo hablando con Videla y él los escuchó. Y al pasar el recuento entrante, lo encontró fallecido, allí se produjeron gritos, por eso sé que falleció entre las 7.50 y las 8.10 horas. A partir de allí, la celda de Videla se mantuvo cerrada y con custodia, sin perjuicio del ingreso de personas del Servicio Penitenciario Federal, alrededor de las 9 horas. Ingresó un médico o enfermero con un aparato para realizar un electrocardiograma y otras personas que también ingresaron a quienes no conozco, pero sí vi ingresar al subdirector del módulo, oficial Tomadin. Durante el resto del día, permaneció en custodia en la puerta de la celda de Videla hasta que se llevaron el cadáver a las 16.00 horas", continúa.
El informe preliminar de la autopsia señala lo siguiente: fracturas múltiples, una de ellas de pelvis y cáncer de próstata en tratamiento. Además, por los datos de la historia clínica se sabe que Videla estaba recibiendo anticoagulantes, reporta Perfil.
Hay constancia de que una médica sugirió un traslado del paciente a su domicilio. De acuerdo a Perfil, lo que debió haberse hecho fue internarlo en el Hospital Militar de Campo de Mayo o en el Hospital Militar Central. "Se imponía que el dictador hubiese estado en un centro médico de alta complejidad para ser evaluado por especialistas que seguramente lo habrían sometido a una serie de exámenes complementarios más profundo y dejado en observación por unos cuantos días. Nada de ello se hizo", agrega el reporte.
El hecho de que Videla haya sido trasladado a declarar el lunes 12, pese a que ya acusaba dolores fuertes en la zona de la fractura, llamó la atención por la falta de consulta médica.
Las evidencias de una mala praxis médica por omisión de cuidados parecen claras, indica Perfil, que agrega que todos los datos están a disposición de la Justicia.
"Su derecho humano a la salud fue ignorado. En las dictaduras, la vida no vale nada; en las democracias, en cambio, es sagrada", concluye el artículo.