Un perro bomba estalló sin causar víctimas en Irak. Es la primera vez que las fuerzas rebeldes, mucho más afectas a la utilización de burros, echan mano a un can.
Según agencias noticiosas, un perro-bomba con cinturones cargados de explosivos para que detonaran junto a un convoy del ejército iraquí voló ayer por los aires sin provocar víctimas, cerca de Dakuk, una ciudad situada a unos 200 kilómetros al norte de Bagdad.
Guau, guau, ¡cabúm!
El perro, que quedó despedazado ante un lugar santo chiíta, es el primer can utilizado por terroristas en su lucha de resistencia contra la ocupación estadounidense. El único antecedente se registra en 2003, cuando fue realizado un atentado con un asno-bomba contra un hotel del centro de Bagdad.
El uso de animales no es algo nuevo en el arte de la guerra. El 30 de agosto de 2000 la guerrilla colombiana intentó asesinar al presidente norteamericano Clinton mediante un burro-bomba, durante una visita de Bill a Cartagena.
Pero también hay historias sobre burros, caballos, murciélagos, palomas, delfines, incluso pelícanos, que han ocupado momentos especiales en diversos lugares del mundo.
Batibombas
Durante la Segunda Guerra Mundial, miembros del ejército de Estados Unidos hicieron pruebas para soltar murciélagos que portaban pequeñas bombas incendiarias sobre Japón. La bombas murciélagos (llamadas batbombs) estaban programadas para ser activadas con retardador, para esperar que los roedores voladores estuvieran diseminados en los grandes edificios comerciales, causando incendios y caos, sin que se pudieran prevenir por la presencia de aviones.
El proyecto contó con amplio presupuesto y la participación de científicos especialistas. Se hicieron pruebas de capacidad incendiaria y de carga de los mamíferos voladores. Se tiene noticia de un incendio en las instalaciones militares derivado de una fuga de murciélagos ya armados.
Aunque nunca fueron usados de manera oficial, el grupo especial sólo se desintegró al terminar la guerra, y se especula que fueron llevados al frente al menos dos unidades. La bomba atómica resultó un competidor difícil de superar.
Los pajaritos de Pavlov
También el famoso conductista estadunidense B.F. Skinner intentó poner su granito de arena durante la Segunda Guerra Mundial, y desarrolló un proyecto de misiles guiados por palomas.
El sistema de control involucraba un lente en la parte delantera del misil, que proyectaba una imagen de blanco, y una paloma entrenada que reconocía blancos específicos (por reflejo condicionado) volaba delante del misil. El misil podía cambiar de curso tantas veces la paloma lo hiciera.
Por inverosímil que pareciera la idea, el influyente Comité de Investigación de la Defensa de Estados Unidos destinó 25 mil dólares al proyecto. Las pruebas fueron exitosas, pero nunca pasaron a consideración de los altos mandos, a pesar de lo cual cientos de palomas entrenadas cumplieron con exactitud su misión, después de lo cual quedaban pulverizadas por el obediente misil que las seguía a todos lados.
Con el mismo método de reflejo condicionado (volar siempre al lugar donde hubiera bancos de peces), Skinner experimentó con pelícanos, en los que depositaba explosivos. De estas experiencias se sabe sólo por colaboradores aterrorizados que narraron los ensayos, realizados en un lago en Idaho. Este proyecto lo recomendó a amigos de la resistencia francesa, aunque no se sabe si lo usaron alguna vez en la guerra.
El equino como experiencia casi exitosa
Los burros tienen especial experiencia en cuanto a ser bomba. El método del burro-explosivo se utilizó en la Guerra Civil de España (1936-1939). Uno y otro bando enviaban "mensajes" a las trincheras enemigas. A veces, los resultados eran tragicómicos: sucedía que el pobre animal, desconfiado por señales de un mal recibimiento en la trinchera opuesta, retornaba con su mortífera carga al lugar desde donde lo habían mandado.
Hay ejemplos célebres del uso de jumentos en la guerra y en el terrorismo. Está el ya mencionado caso del 30 de agosto de 2000, cuando el entonces presidente Bill Clinton llegó a la ciudad colombiana de Cartagena para entrevistarse con su colega Andrés Pastrana. Ambos iban a presentar el llamado Plan Colombia, una estrategia conjunta para "combatir al narcotráfico". Según la policía local, dos días antes se había desbaratado un operativo guerrillero para asesinar al mandatario estadunidense con un burro-bomba. Este iba a estar colocado en la plaza camuflado como vendedor de frutas. Fue "desactivado".
También en Colombia, el 11 de septiembre de 2004, el general Reinaldo Castellanos, jefe de la Quinta División del ejército colombiano, dijo a la prensa que un caballo-bomba detonó en la plaza principal del municipio de Chita, ubicado en una zona montañosa a 250 kilómetros al noreste de Bogotá. El oficial atribuyó el ataque a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. "Terroristas de las FARC, en un acto de salvajismo y violatorio del derecho internacional humanitario, activaron un caballo-bomba en un ataque que dejó ocho personas muertas y 15 más heridas", dijo Castellanos.
Ya en 2005, en Israel, un asno cargado con explosivos activados por control remoto murió al paso de un autobús de pasajeros en la carretera que va de Jerusalén a los asentamientos israelíes de Gush Etzion, en el distrito de Hebron. El atentado no causó víctimas. Excepto el burro, claro.
Los servicios secretos estadunidenses emitieron hace poco una alerta general sobre la creciente "sofisticación" de los ataques iraquíes: burros-artilleros. Con referencia a los cohetes transportados por cuadrúpedos, el general Dempsey insistió en que quienes lanzan estos arcaicos cohetes katiushka "no tienen ni idea de la dirección que toman". Los objetivos tal vez son "militarmente insignificantes", dijo el portavoz de la coalición. Sin embargo, tienen un gran valor simbólico.
Los periódicos occidentales destacan la insolencia de un borrico atacando las esencias del ejército más poderoso del planeta, titulando literalmente: "Los burros bomba de la resistencia iraquí siembran el terror en Bagdad" o "El impacto moral y propagandístico de la operación asno-artillero es incalculable".
El burro-bomba es una modalidad que se aplica en Irak contra las fuerzas de ocupación extranjeras. El asno como animal de tiro de una pequeña carreta que, llegado el momento, se transforma en plataforma lanzamisil, es una variante.
Cuerpo de delfines y lobos marinos de elite
En el otro lado, el ejército norteamericano también emplea animales, aunque estos son más sofisticados. Los más tipo Hollywood son delfines nariz de botella y leones marinos que hacen de cazaminas y camarógrafos de la marina de guerra.
Aproximadamente 100 de ellos conforman las "fuerzas especiales" que hacer recorridos en el Golfo Pérsico para asegurar que las naves de mediana eslora no tengan un encuentro desagradable con una mina marítima.
Los especialistas ponderan el trabajo con delfines y leones marinos. A diferencia de los robots, no se les acaba la pila, nunca se desorientan y aprenden rápido.
Más conocidos pero no menos espectaculares son los miembros de la compañía K-Dog. Estos perros, de varias razas y con entrenadores de varias naciones, detectan explosivos y algunos de ellos se "sacrifican" haciendo explotar los dispositivos, a costa de sus vidas.