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LA ESCRITORA SILVIA SOLER

Una mujer que sobrevive

Desde Blanquillo, Milka relata su historia a través de Silvia Soler, quien refleja la vida de una prostituta rural itinerante, de una carpera que sobrevive. A pesar de su oficio nunca estuvo dispuesta a aceptar ciertas prácticas sexuales, tuvo hijos pero no los crió y anduvo con su carpa y su cuerpo a cuestas por pueblos donde dejó huellas.

Entrevista a Silvia Soler

|| LA FICHA

Libro: La carpera
Autora: Silvia Soler
Fotografías: Carlos Contrera
 Editorial: Banda Oriental
 

¿Cómo conociste a Milka, personaje de tu último libro?
Yo trabajaba en El Observador y fuimos a hacerle una nota a las alfareras de Blanquillo que son famosas. Las alfareras se ubican en un galpón de una estación de AFE, dividido en tres. En uno están las alfareras, en otro Milka hilando rueca y en otro más alfareras. Mientras yo le hacía la nota, un compañero del diario se fue a pasear por ahí y encontró a Milka hilando la rueca. Empezó a preguntar y descubrió que había una historia. En un momento me dice: Pa mirá que la señora que está hilando la rueca... no sabés la historia que tiene . Pero nosotros habíamos ido por la alfarera. Después me puse a hablar con ella, pero tampoco surgió mucho e incluimos la historia en un recuadro de la nota principal. Pero siempre me quedé con eso de que era una historia que podía rendir; como tenía forma de contactarla, varios meses después llamé y fui a Blanquillo y ahí sí arreglamos para hacer la nota. Luego nos reunimos en otras oportunidades en Montevideo y en Blanquillo.



¿La historia la reconstruiste sólo a partir del relato de ella?
Sí, solo a partir de eso. Para algunos detalles muy puntuales consulté a una maestra de allí que conoce mucho el pueblo. Es la versión de ella sobre la historia y no de alguna de las otras de las personas que aparecen nombradas.


El relato de ella, ¿era verosímil o tenía algo de fantasía?
No, ella es muy transparente. Se sabe la poseedora de una historia singular y como poseedora de eso siempre tuvo la fantasía de contarla, entonces había empezado a escribirlo pero no había podido ser. Es exactamente así y luego cuando hablás con la gente del pueblo de alguna manera se corrobora. Milka es conocida en el pueblo porque tenía allí el prostíbulo y es medio personaje. Así que la historia podrá tener -como cuando uno reconstruye su propia historia- algún adorno o maquillaje, pero es su historia.


Contás en el libro que ella tiene un cuaderno con algunos apuntes sobre su vida, ¿qué dicen?
Ella me dio esos apuntes. Los que yo tomé se referían a su nacimiento, que ella lo vive como muy traumático. Llegó a contar desde el nacimiento hasta los 15 años, de una manera muy distinta como yo lo hice, con mucho más elementos morales.


Milka dice que si escribiera su historia haría hincapié en lo moral, ¿a qué se refiere?
Sí, ella en algún momento me dijo que le gustaría que su vida quedara como ejemplo. Yo la verdad que no la veía por ahí porque la historia de la prostituta ejemplarizante realmente me resulta un tanto vulgar, además de conocida: hice esto por necesidad, que nadie lo tenga que hacer . Lo que más me gustaba de Milka es su capacidad de sobrevivir y lo que valorás de ella hoy es eso: que es una mujer que sobrevive. Siempre encuentra la forma de sobrevivir y no es una persona amargada, que sufra un estigma. Ya ves en el pueblo tiene una tarea, yo la llamo a la casa de una vecina, le abren sus puertas y es conocida como una vecina más, por más que tiene su historia. Es que nadie está pensando en Milka la prostituta sino en Milka la vecina de Blanquillo, mirá la historia que tiene!.


¿Milka se siente reflejada en la historia que contaste?
Hablé por teléfono con ella y le pregunté si le había gustado y me dijo que sí, que estaba encantada. No le pregunté mucho porque el temor siempre que haces una entrevista es que después cuando el entrevistado lo lea diga "yo esto no lo hice", o "no era así". Todos los nombres están cambiados. Quizá le parece que había ficcionado pero en realidad no hay nada ficcionado, nada que no me haya contado ella. Incluso cuando hay datos de los personajes, en cuanto a su estatura o detalles no es inventado, me lo contó ella. Creo que le gustó después le voy a preguntar qué hubiera contado pero sólo por curiosidad, supongo que sería muy diferente.


¿Cómo construiste la relación para ganarte su confianza?
Ella no tiene mucho problema para contar su historia.


Pero, ¿tenía idea de que era para un libro?
Siempre me queda la duda, creo que no lo va a saber hasta ahora. Ella ahora está muy contenta pero si surge algún inconveniente a través del libro va a ser ahora. Ahora lo que siente es que su historia trascendió. Cuando le dije ahora que va a ser entrevistada en televisión, eso le da mucha magnitud. No sé cuan consciente es porque no sé cuán consciente era de que el libro se iba a escribir. Ella hace tiempo que viene tratando de que la historia se materialice de alguna manera por eso no hay problema de intimar con ella porque está como sedienta de contar. Ella lo cuenta, no es que tenés que llegar a una confianza. Tal vez lo que si necesitas intimar es para lograr algún detalle que tiene que ver con la sexualidad. Ahí sí ella está dispuesta a contar el relato en términos generales y no como eran su vivencias sexuales, cosa que me parece bastante lógico.


Aunque ella cobró por tener relaciones con hombres, tuvo varias historias de amor...
Historias de amor... amor quizá es una palabra muy grande. Son historias de compañerismo, de hombres que van pasando por su vida y que dejan una marca, porque muchos de ellos dejan un hijo y otros golpes. Lo que ella tiene más cuidado es si se van a saber los nombres porque algunos de ellos están vivos y alguno vive en el pueblo, pero el sentido de la intimidad que tiene Milka es diferente al que podemos tener en la ciudad; en un pueblo chico tu intimidad es compartida, quieras o no quieras. En la ciudad tenemos mucho más reserva, me parece que es un sentimiento diferente que va de lo urbano a lo rural.


Milka fue madre pero dejó sus hijos a otras personas, hoy adoptó una niña adolescente...
Es raro eso, cuando hablás con ella la sensación que te da es que hay amor por los hijos, aunque no los crió, es bastante más complejo de lo que uno podría decir a simple vista. Hay amor y preocupación pero que es con quien los deje, los cuide. El sentimiento de que la vida que llevaba era incompatible con la crianza de los niños y bueno no podía hacer las dos cosas, como que tenía que delegar la maternidad. Es todo lo que te cuenta Milka que uno lo puede mirar de un punto de vista muy dramático. Sin embargo, las cosas que le pasan a ella son muy dramáticas porque dejar a sus hijos con otra persona, no volverlos a ver, ejercer la prostitución, que un hombre te rompa las costillas... pero ella no lo cuenta con dramatismo, te lo cuenta como cosas que le pasaron en la vida y que fue salvando de una manera u otra.


De prostituta se transforma en tarotista, ¿Hay un proceso interior en ella en ese pasaje de alquilar su cuerpo a vender espiritualidad?
Yo no lo veo tan así, capaz que ella te diría que sí. Veo como que ella adapta las formas de sobreviviencia a las cualidades que va teniendo a lo largo de su vida. Su cuerpo era lo que tenía hasta determinada edad, hoy con eso ya no cuenta. ¿Con qué puede contar un veterano?, con su experiencia, su espiritualidad, su sabiduría y astucia. La sabiduría de Milka es esa, cuando pudo vender con su cuerpo fue con su cuerpo -cuando por distintas razones no contó con eso- se sigue revolviendo y aprendiendo. Más que por espiritualidad, la propia vejez o transcurso de la vida la lleva a ir cambiando las estrategias de sobrevivencia. La veo casi con la misma filosofía que hacía lo otro, haciendo esto.


¿Sentís que tenés una responsabilidad extra por contar la historia de otra persona?.
Siempre que sacás una historia y lo llevás de lo privado a lo público, significa un riesgo; también como todos los riesgos son interesantes de correr. Para eso tomé algunas prevenciones explicándole muy bien de qué se trata. Contarle que voy a escribir un libro, que puede que nunca se llegue a editar porque a nadie le interese; puede que se llegue a editar y no lo lea nadie; o que se edite y lo lea bastante personas. Entonces ahí la historia de privada pasa a pública. Yo se lo dije muchas veces y el deseo mayor de ella era que fuera público; tampoco puedo asumir la paternidad. Ella es una persona que tiene muy claro lo que ha hecho en su vida, tampoco me puedo poner de protectora y decir: esta mujer quiere contar su historia pero yo pienso que le va a ser mal, aunque hay varias prevenciones para no dañarla, como cambiar que es una de las cosas que le puede hacer más daño.


Milka vive en una situación muy precaria, ¿ella pidió dinero por contar su historia?
No. Ella lo que necesita es que si le pedís que se traslade a Montevideo, tenés que ayudarla pagándole el pasaje. Jamás pidió dinero por adelantado. Ahora que está el libro editado se le dará lo que corresponda porque en definitiva yo lo escribí, pero la historia es de ella. Es compartida.


Tu libro anterior también refiere a la historia de una mujer, ¿es una opción?
Son dos historias nada más. Lo que sí seguramente como mujer estás mucho más dispuesta a ver las vicisitudes femeninas que un hombre. Uno tiene la impresión que cuando una mujer te cuenta que tuvo un hijo que lo abandonó, que tuvo un embarazo, que ejerció la prostitución, hay algo de sensibilidad que te permite una comprensión diferente. Los hombres siempre escriben historias de hombres y nadie les dice: otra vez estás escribiendo historias de hombres , está tan incorporado que a nadie se le ocurre.