El presidente, Néstor Kirchner, dejaría el centro de salud el martes o el miércoles, donde se encuentra internado a causa de una afección gástrica severa.
Un funcionario que visitó ayer a la mañana a Néstor Kirchner contó que lo encontró de "muy mal humor". La explicación llegó con el parte médico de la tarde: pese a su ansiedad por abandonar el Hospital de Río Gallegos el Presidente seguirá internado.
El director médico del Hospital Regional de Río Gallegos, Fernando Peliche, indicó que el Presidente está recuperando el nivel de glóbulos rojos, uno de los indicadores que se siguió en el marco del cuadro que presentó.
Si bien durante el fin de semana Kirchner estuvo en permanente conexión con las grandes decisiones al frente del Ejecutivo, según destacó el mismo Buonomo, la afección obligó a una reprogramación de la agenda del Gobierno, que hasta ayer mantenía en el terreno de lo incierto a varias de las actividades programadas para esta semana.
El Presidente pasó el fin de semana en cama, con visitas restringidas sólo a su secretario, Carlos Zannini, el vicegobernador de Santa Cruz, Carlos Sancho, y la primera dama, Cristina Fernández.
La recuperación total demandará entre 4 y 6 semanas, durante las que el Presidente deberá continuar con la medicación y la dieta indicadas. Poco a poco, podrá reanudar la actividad física a la que está acostumbrado.
Como los 7 días se cumplen mañana y el Presidente ya dio sobradas muestras de su desesperación por irse, es difícil suponer que alguien lo convenza de que siga internado hasta el miércoles.