"/>
Las 40
La vida en rojo

El ex dirigente de la CNT Wladimir Turiansky, canta Las 40

"Los comunistas no estudiamos a Marx lo suficiente, como tampoco estudiamos reflexivamente a Lenin"

24.09.2012
2012-09-24T16:28:00

Por GERARDO TAGLIAFERRO

El 15 de febrero de 1985 se instaló el Parlamento, casi doce años después que fuera cerrado por los militares el 27 de junio de 1973. Ese día de hace ya casi tres décadas varios discursos pidieron la libertad del único legislador que permanecía cautivo en las cárceles de la dictadura: el ingeniero Wladimir Turiansky, dirigente comunista y de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y diputado por la 1001 desde marzo de 1972.

Otros parlamentarios de izquierda habían sido encarcelados, algunos durante muchos años también y otros, como Zelmar Michelini o el blanco Héctor Gutiérrez Ruiz, directamente asesinados. Pero el único que todavía, reinaugurada la democracia, permanecía encerrado era Turiansky. Parecía una broma cruel: alguien que no había cometido delito alguno y cuya actividad política había sido siempre legal, esperaba en una celda su libertad cuando la fiesta se desataba en las calles porque la legalidad se reinstalaba.

Dos semanas después, mientras Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo saludaban desde un auto descapotable a la multitud que vitoreaba su paso como el fin de la oscuridad, Turiansky abandonaba en silencio el Penal de Libertad, con unos pocos bártulos, una década de encierro y muchas batallas perdidas a cuestas. Sin embargo, con una estruendosa victoria en la principal: como en muchos otros casos, el esfuerzo de los carceleros por doblegarlo quedó ridículamente inutilizado cuando al otro día de volver a las calles retomó su lugar, como si aquellos diez años de castigo hubiesen sido simplemente diez minutos de paréntesis.

La UTE, su sindicato, el Partido, Cuba, el regreso, forman parte de una historia que se construyó a partir de entonces y que estuvo marcada por mucho de lo que sucedió en esos diez años de dolor, pero también de reflexión y aprendizaje. Con 85 años, Turiansky se ve a sí mismo hoy como un militante del Frente Amplio -"ese gran paraguas"- que sigue aportando a la causa a la que dedicó su vida, desde un comité, desde sus libros o desde sus columnas en "Voces".

Algo de desencanto sin embargo, o tal vez de cansancio se le nota en el semblante y en la voz. En 1970, en pleno proceso de construcción del Frente Amplio, pronunció un discurso en el que dijo: "estamos arañando el poder". Cuarenta años más tarde, con la izquierda en el gobierno, sabe hacer notar que esto no es aquello y que la sociedad "del pan y de las rosas" está aún a una distancia importante.

No obstante, no vacila en tomar partido como siempre, aunque quizás con menos entusiasmo y seguramente mucha más paciencia.

1) Para los jóvenes o quienes tienen poca memoria, ¿quién es Wladimir Turiansky?
Esa pregunta puede responderse de muchas formas. En lo personal, nací en 1927 en Montevideo. Mis padres deambulaban entre ambas orillas del Plata y yo hice la escuela primaria años en Montevideo y años en Buenos Aires. O sea que no se puede decir que soy del barrio tal.

2) Tenés un nombre bien ruso.
Mis padres son rusos. Mi madre discutía que era de Ucrania, pero qué sé yo... después de la formación de la Unión Soviética las fronteras se diluyeron bastante y no está muy claro cuál era el origen. Ellos vinieron de chicos a la Argentina, ambos hicieron escuela primaria en Buenos Aires. Y los juntó la revolución rusa, vinieron en 1912, antes de la guerra y cuando la revolución eran ya jóvenes y vivían el bullicio de lo que era la emigración rusa, polaca y el entusiasmo por la revolución. Se conocieron y se casaron en Buenos Aires. Mi hermana mayor nació en Buenos Aires y yo nací acá por razones políticas básicamente: ambos eran comunistas y en Argentina, después del golpe militar de Uriburu en 1930 que derroca a Yrigoyen, la dictadura se instaló en nombre de la lucha contra el comunismo. En consecuencia la persecución a los comunistas fue dura en esos años y eso provocó el deambular de mis padres. Mi padre estuvo preso en algún momento también allá.

3) ¿Te hiciste comunista por tu padre?
Y naturalmente, creo que sí. Mi casa era una casa comunista, la vida era la de unos militantes comunistas. Hablo por la vieja también. La literatura que llegaba era ideológica, aunque no solamente. Mi viejo era un gran lector, leía de todo, la novelística de la época, sobre todo Balzac... qué se yo. Victor Hugo con Los Miserables.

4) ¿Un hogar de intelectuales?
Eran obreros. Esa es la característica: eran obreros a los que de alguna manera la lucha política los llevaba a elevar su nivel cultural. El viejo además trabajaba en la fresa, era mecánico fresador. Y la fresa, en aquel tiempo donde no existía la computadora y había que calcular todo, lo llevó a estudiar un poco de matemática, llegando incluso al álgebra, logaritmos, a ese nivel. Le gustaba mucho la música, siendo joven se incorporó a las comparsas del Teatro Colón, esa masa de gente que acompañaba una ópera. Tenía esa particularidad, no era solamente el afán político, revolucionario.

5) ¿A qué edad te afiliaste al Partido?
Me afilié primero a la Juventud Comunista, siendo casi un chiquilín, a los 14 o 15 años, iba a la escuela industrial. Estamos hablando en plena guerra (mundial). Terminé sexto grado en Buenos Aires y nos vinimos para acá y empecé la escuela industrial y terminé como Técnico Electricista en el año 44. En ese período me afilié a la Juventud. En el 45 me fui para Buenos Aires. Estaba trabajando como electricista de obra en la construcción y se desató una huelga muy grande, en la que los gremios aledaños a la construcción se incorporaron pero la desarrollaron según su leal saber y entender. Y la huelga a cierta altura terminó, pero los gremios nuestros eran todos anarquistas, originariamente "sociedades de resistencia" y funcionábamos en un local sindical en la calle Durazno. Entre ellos estaba el Centro Obrero de la Industria Eléctrica, que yo integraba. El hecho es que muchos salimos hacia la Argentina; Buenos Aires vivía el boom de la industrialización y había cantidad de uruguayos que se iban a trabajar allá. Salías con el diario bajo el brazo de mañana y de tarde tenías trabajo. Estuve en Buenos Aires desde el 45 al 47, ahí conocí a mi esposa, nos enamoramos y nos casamos.

6) Me imagino que ser comunista, en esa época, debía ser algo casi exótico.
Era, sí. Aunque sin embargo en el ambiente montevideano no lo era tanto. Yo conviví poco en Buenos Aires con los comunistas, ahí sí tal vez porque se movían casi en un plano de ilegalidad, eso los llevaba a ser casi una secta muy cerrada. En Uruguay no, siempre el Partido Comunista fue un partido legalmente constituido que tenía representación parlamentaria, prensa, locales abiertos, no era tan exótico.

"Escuchabas el discurso de cualquier líder comunista y te sonaba conocido. Arismendi siempre te sorprendía con cosas interesantes"

7) ¿Seguís siendo comunista, aun sin integrar el Partido?
Bueno, sí. Lo que pasa es que hay que sacarse de arriba un bagaje sobre el cual, personalmente, hice mi crítica correspondiente. Pero aquella cosa del idealismo, de la lucha por un mundo mejor, eso está muy arraigado y lo aprendí de los comunistas. El sentimiento de la igualdad, la solidaridad, el internacionalismo.

8) ¿Cuánto de aquello queda hoy en pie?
Acá por suerte tenemos el gran paraguas del Frente Amplio, entonces uno se identifica más con el Frente. Si me pongo a pensar, hoy ser comunista es una segunda opción. Conste que soy comunista sin carné (se ríe). Pero primero soy frenteamplista. De alguna manera el Partido, en el período de auge con Arismendi tuvo esa definición: uruguayo, frenteamplista y comunista. La condición de comunista hoy la veo desde el ángulo del aporte al Frente Amplio.

9) ¿Pero sigue existiendo la utopía de la sociedad sin explotados ni explotadores?
Sí, claro. Yo sigo siendo marxista.

10) A pesar de que Marx analizó una sociedad muy distinta a la actual.
Y muy distinta a la que tuvimos como modelo socialista. Pero en cuanto al capitalismo, en esencia no cambió. Y alguna de las cosas que uno lee cuando empieza a conocer a Carlos Marx, no digo "El manifiesto comunista" o el primer tomo de "El capital", sino algunas reflexiones más que nada que él hace sobre el desarrollo del capitalismo y la apropiación que ya se percibía no ya sobre la fuerza de trabajo del obrero sino del intelectual, del desarrollo de la ciencia... eso estaba ya en su análisis. Hay un libro que conocí tardíamente, en Cuba, que en español se llama algo así como "Reflexiones", y son anotaciones que él hizo sobre economía. Ahí hay una cantidad de cosas que creo no han sido suficientemente estudiadas. A Marx no lo estudiamos nosotros los comunistas lo suficiente, como tampoco estudiamos reflexivamente a Lenin. Pero tienen vigencia, cómo no.

11) Marx analizó un capitalismo cuya característica era la acumulación. Hoy es el consumo.
Es verdad sí, pero en última instancia si algo define al capitalismo hoy es el proceso de acumulación dirigido por el sistema financiero, que subordina incluso al capitalismo industrial. Pero en última instancia, la riqueza del mundo está generada en el ámbito del trabajo. ¿De dónde si no? En consecuencia sigue siendo vigente el fenómeno de apropiación de la plusvalía. Está mucho más diseminado, es menos visible porque no se trata de fábricas con 20 mil obreros, pero es la misma acumulación de capital proveniente de la explotación del trabajo ajeno. El fenómeno moderno, que no sé si lo podrá haber intuido Marx, es el de la burbuja financiera, ese acumular, acumular, acumular sin saber de dónde viene y que termina explotando y provoca crisis cada vez más grandes.

12) ¿Estuviste muy cerca de Rodney Arismendi?
Y... yo integré el Comité Ejecutivo del Partido. Pero personalmente lo traté pocas veces.

13) Muchos consideran que Arismendi fue el dirigente comunista más importante de América Latina.
No sé, no conozco toda la realidad, pero sé que en Uruguay Arismendi era una personalidad brillante. Una cabeza brillante, y no dudo que haya estado entre los principales cuadros del movimiento comunista por aquellos años. Vos escuchabas el discurso de cualquier líder comunista y de alguna manera te sonaba conocido, ya lo habías escuchado antes. Arismendi siempre te sorprendía con cosas interesantes. Yo estaba en el Ejecutivo y él trabajaba en "Lenin, la revolución y América Latina", uno de los últimos libros que hizo. Y de pronto venía a la reunión del Comité Ejecutivo, traía los borradores y empezaba a comentar eso, trataba de colectivizar esas ideas y escuchar lo que nosotros pudiéramos aportar. Tenía ese carácter, a pesar de que era un tipo bastante seco. No sé si habrá hecho grandes amistades, pero era difícil tener amistad con él, entre otras cosas porque uno lo veía como una cosa inmensa, que tenía que tratar de usted.

14) ¿Es mérito de él la transformación del Partido Comunista en la década del 80 en la principal fuerza de la izquierda uruguaya, en términos electorales?
En buena medida sí. Pero tuvo un colectivo que fue muy afín a su pensamiento, que arranca en la crisis del 55. Con figuras muy fuertes, porque (José Luis) Massera era un cuadro muy importante. Él se apoyaba mucho en Massera.

"A la hora de la verdad, entre los 200 millones de habitantes de la Unión Soviética no surgieron ni veinte personas capaces de defender el régimen socialista"

15) Antes de la dictadura, ¿los comunistas uruguayos no le daban a la democracia la importancia que le dieron después?
No, no se la dábamos. Se la miraba más bien como un medio para el desarrollo de la acción política. Lo que pasa es que éramos revolucionarios, queríamos la revolución, transformar a la sociedad. Ir a un sistema que considerábamos mucho más democrático. Aquella frase de Lenin: que la dictadura del proletariado era más democrática que la más democrática de las democracias burguesas. La vida demostró que no era tan así. Pero no se menospreciaba a la democracia.

16) Sobre todo después de la dictadura.
Y antes tampoco, porque la democracia permitía el ejercicio de la actividad política. El Partido no hubiera tenido la dimensión que alcanzó y la influencia que tuvo si hubiera tenido que operar en el marco de restricciones, por no decir clandestinidad. Hubo un discurso de Arismendi en la Asamblea General, creo que cuando se discutió el estado de guerra interno, que se malinterpretó. Él planteó que el camino por el que se iba conducía a transformar a la democracia en una cáscara vacía. Y se tomó como que para los comunistas la democracia era una cáscara vacía, cuando él señalaba lo contrario: que se estaba vaciando de contenido. Y te voy a decir otra cosa: estoy convencido, y lo he escrito, que la democracia es una creación auténtica del pueblo, porque para la burguesía sí que la democracia era un instrumento útil en tanto le sirviera. Y cuando no le sirvió la pateó.

17) ¿El Partido Comunista de Uruguay fue demasiado acrítico con lo que sucedía en el mundo socialista?
Sí, lo fue sí.

18) Arismendi habló de "servilismo ideológico". ¿Compartís esa caracterización?
Sí, sí.

19) ¿Y por qué sucedió eso?
Bueno... la sensación que yo siempre tuve era aquello de no darle pasto a las fieras, de defender la cuna de la revolución socialista. Nos parecía que quienes criticaban tanto el autoritarismo como la falta de eficiencia en el desarrollo de la economía exageraban y eran los enemigos o gente que nos miraba de reojo y en el fondo era anticomunista. Ese pecado lo cometimos. Y pesa, porque a la hora de la verdad nos encontramos con que entre los 200 millones de habitantes que tenía la Unión Soviética no surgieron ni veinte personas capaces de defender el régimen socialista que existía. O sea que fue una clara demostración de que era un sistema en el que se había enajenado la voluntad popular y se había transformado en un aparato de gobierno.

20) ¿En una dictadura?
En una dictadura, claro. Una dictadura. Podía ser la dictadura del proletariado o como se definía a lo último: la dictadura del pueblo. Pero las restricciones a las libertades eran reales. En los comienzos concebimos esas restricciones como consecuencia de que en la etapa revolucionaria la contra revolución se exacerba. Y eso es verdad. No hay que olvidarse que se vivió durante cuatro años la intervención de catorce potencias coaligadas contra el régimen soviético. Y un país que ya venía hambreado por la guerra y la corrupción del régimen zarista se encontró devastado. Entonces solamente podía sobrevivir apelando a lo fundamental y postergando reivindicaciones democráticas del pueblo. Eso era comprensible y yo todavía hoy lo admito como necesario. Lo que no se entiende mucho y puede tener muchas explicaciones fue que pasada la guerra se vivió un período de cielo despejado digamos pero luego se volvió a actuar como si todavía el régimen tuviese que defenderse, cuando era una gran potencia.

21) ¿Stalin fue un líder o un tirano?
Las dos cosas. Fue un líder, en todo el período posterior a la muerte de Lenin y durante la guerra fue un líder indiscutible del pueblo ruso. Si hubiera sido un déspota, la guerra era el terreno más propicio para sacárselo de arriba. Se transformó después en un déspota, pero no solo, porque se creó en torno a él una casta de gobierno que cometió las atrocidades que luego comprobaron que se cometieron. Hay unos viejos rusos que los 1° de Mayo salen con el retrato de Stalin, digo yo que recuerdan a aquel Stalin. En la guerra él representó la resistencia heroica del pueblo ruso y eso hay que rescatarlo, no es basura.

"No tiene explicación que el Parlamento se disolviera tan así como así, con discursos y más nada"

22) Fuiste protagonista, como dirigente de la CNT y también como diputado, del período previo al golpe de Estado. Mirado en perspectiva, ¿había algo que pudo haber evitado el golpe?
No sé si evitado, pero algo tendríamos que haber hecho. En el período que va desde abril a junio (de 1973) se debió haber producido en el país un viraje político. ¿Qué pasó? Que todo el período anterior fue de confrontación entre lo que se venía configurando como bloque social de la izquierda con la derecha oligárquica y también con los sectores que hoy llamaríamos progresistas del Partido Nacional. Con Wilson Ferreira disputábamos el espacio de oposición. La campaña electoral del 71 fue tan dura con Pacheco como con Wilson. Y eso siguió y se agravó con la declaratoria del estado de guerra interno y la ley de seguridad del Estado. Wilson la vota asustado y ahí se genera la contradicción. Nosotros le reprochábamos haberse entregado al futuro aparato dictatorial y él nos reprochaba a nosotros haber intentado un atajo a través de un eventual acuerdo con los militares. La escalada golpista se hace visible entre abril o mayo y junio del 73 y no supimos construir un frente democrático. Seguimos peleándonos. El momento de haber dado ese viraje es cuando se pide el desafuero de Erro, que ya era apuntar las baterías al Parlamento. En ese momento habría que haber intentado la conformación de un bloque democrático. No tiene explicación que el Parlamento se disolviera tan así como así, con discursos y más nada.

23) En febrero del 73 el Partido Comunista y otros sectores de la izquierda vieron con expectativa los pronunciamientos militares. ¿Persistía esa expectativa cuando se produce el golpe, en junio?
Es que yo creo que ese fue nuestro error. Se podría decir que hasta abril todavía podía haber una expectativa de poder realizar una diferenciación en el seno de las Fuerzas Armadas, pero desde el momento en que se orientan las baterías al Parlamento al pedir el desafuero de Erro, ese camino estaba cerrado.

24) ¿Pero esto que decís hoy el Partido lo veía claramente en ese momento?
Lo veía sí. Hay un discurso de Arismendi en el propio mes de junio o un poquito antes donde anuncia de alguna manera lo que estaba pasando. Descansa en la clase obrera y el pueblo organizado la resistencia, seguíamos sin plantearnos el frente democrático. Yo eso lo estuve pensando en la cárcel, incluso lo conversé con los tupas, con los que estuve un par de años en el segundo piso (del penal de Libertad). En el proceso de la revolución rusa hay un momento en el que Lenin plantea un viraje táctico, y muchas veces en el Partido se mencionaba que había que tener claro que a veces el desarrollo de los acontecimientos nos pone ante un viraje que hay que saber percibir y aprovechar. No lo percibimos, pero ese era el momento de un viraje.

25) El hoy diputado y ex dirigente de la CNT Víctor Semproni dijo en un reportaje que le hice el año pasado que al comenzar la huelga general contra el golpe hubo una reunión de la cúpula sindical, mayoritariamente comunista, con el entonces ministro de Trabajo, el coronel Néstor Bolentini, en el que los dirigentes sindicales se comprometieron a que el paro se levantaba en 72 horas. Según él, todavía tenían expectativas en que fuera un golpe "progresista".
Sí, me enteré. No sé si Semproni le tiene mucha bronca a los comunistas y dice cualquier cosa para desacreditarlos. Por ahí anda un documento que escribimos de puño y letra (Ignacio) Huguet y yo, que es el de los cinco puntos. (Se refiere a cinco puntos que la CNT exigía para levantar la huelga).

26) ¿Participaste activamente en las negociaciones de aquel momento?
No, no. Hubo una sola negociación, que fue por una llamada de Bolentini a la que concurrieron (José) D'Elía, (Gerardo) Cuesta y Huguet con ese material. Lo que planteó Bolentini fue que se levantara la huelga y que estaban dispuestos a negociar una fórmula salarial. Y la respuesta del propio D'Elía fue que la huelga tenía otro contenido, que queríamos el restablecimiento de las libertades públicas. Esa reunión tuvo un cuarto intermedio y al día siguiente volvieron al Ministerio y el tipo no se aparecía. Se sentaron a esperar y olieron que algo malo pasaba, algún rumor nos había llegado y era que iban a ilegalizar a la CNT. Se levantaron y se fueron. Eso fue todo, vino después el decreto de ilegalización y el requerimiento de sus dirigentes y no hubo más negociación.

27) Parecería bastante lógico que si el PCU y sus militantes sindicales abrieron una carta de crédito en febrero a los militares, siguieran con cierto nivel de expectativas con respecto a ellos en junio.
No. Cuando me reintegré a UTE en 1985, en un congreso de delegados me preguntaron si era cierto que (el dirigente de la CNT) Félix Díaz había propuesto darle un carácter festivo a la celebración del 1° de Mayo de ese año, y yo dije que efectivamente fue así y que había sido un error. Eso tiene que ver con esa no visión del viraje. En mayo del 73 seguir pensando que todavía existía la posibilidad de diferenciación dentro del ejército... esa expectativa seguía en algunos sectores, a tal punto que llegaba a figuras de la dimensión de Félix o a algún editorial de El Popular. Pero el 27 de junio, para ninguno de nosotros había duda del carácter del golpe de Estado. El día previo al golpe, antes de ir a la reunión del comando de la CNT que decreta la huelga, pasé por la casa del Partido y todo el mundo estaba claro que venía el golpe y que se respondía con la huelga general. Yo siempre fui consciente de que cometimos errores, pero decir que la CNT no decretó la huelga ya es sucio.

28) ¿La huelga fue realmente un fenómeno de masas o se sostuvo por el esfuerzo militante de unos pocos? Había una parte de la población que veía con expectativa que "alguien pusiera orden" y terminara con "los políticos corruptos".
Sí, fue una expresión de masas, cómo no. Hay fotos de Aurelio González que se han expuesto y demuestran que había muchos trabajadores ocupando, varios miles. Uno caminaba por las calles de La Teja como si estuviese en el mejor mundo, rodeado por una población que era solidaria con tu accionar. Puede ser que en otras zonas no tanto, tampoco idealicemos el fenómeno, existía un sector que no apoyaba y también otro indiferente. Pero para algo existe la categoría de vanguardia que los pueblos siempre tienen y que son las que en última instancia hacen la historia.

29) ¿Estuvieron planteadas en la huelga medidas más radicales como "bajar la palanca" en UTE, por ejemplo?
Bueno sí, estuvo planteado como posibilidad. Nos habíamos preparado para una etapa en la que efectivamente hubiera corte de luz. Es más, lo discutimos relacionado con un partido de fútbol en el Estadio (se refiere al partido Uruguay - Colombia por las eliminatorias del mundial de 1974). Nos planteamos cortar la luz del Estadio. Mi posición era que en tanto nosotros no viéramos que a la lucha de los trabajadores se sumara algo más en el plano político, no me parecía correcto jugar la suerte de las medidas en operaciones de ese tipo. Partía de la base de que la huelga posibilitaba pasar a etapas superiores, pero dependía de la correlación de fuerzas. No se creó ese frente democrático. Y yo pienso a veces que si lo hubiéramos hecho... quién sabe. Quién sabe.

"Durante la huelga general contra el golpe nos planteamos cortar la luz en un partido de Uruguay en el Estadio"


30) Cuando empezaste a militar en el PCU, un partido legal, ¿la cárcel era una posibilidad a la vista?

Vos sabés que yo creo que pensábamos que acá era un mundo aparte. Un país donde la dictadura que había tenido era la de Terra, que yo recuerdo que el viejo, en joda, decía aquello de que era una "dictablanda". Y antes y después largos períodos de institucionalidad. Es más, aun en la dictadura teníamos la sensación del corto plazo. Me acuerdo que estando en cana en el cuartel de La Paloma, en el año 76, había compañeros que manejaban la idea de que ese año tenía que haber elecciones porque así estaba dispuesto y en consecuencia se terminaba la dictadura.

31) Estuviste en la clandestinidad después del golpe y hasta octubre del 75, cuando caíste detenido. ¿Cómo es la vida de un clandestino?
Y, es jodida, porque no estábamos preparados para la clandestinidad. Yo me regalé unas cuantas veces, porque el vínculo con muchos compañeros era a través del local sindical que todavía estaba abierto. Era difícil disfrazarse, una vez me quisieron poner no sé qué cosas y yo me miré al espejo y dije: "así no salgo" (se ríe). A mí me conocía mucha gente, una vez me había puesto un sombrero, bigotes que no tenía, lentes que no usaba, y voy por la calle y me gritan: "¡Turianskyyyy!" (se ríe). Saltar de una casa a otra... no era fácil.

32) ¿Cuál es tu versión sobre la liberación de Arismendi por parte de la dictadura?
No sé... no sé. Se habló en su momento que lo cambiaron por carne...

33) Por lana. Hay inclusive libros que argumentan la teoría de que hubo un canje por una compra de lana, que una vez liberado Arismendi los soviéticos no cumplieron.
No sé. Fijate que también liberaron en Chile a (Luis) Corvalán, secretario del Partido Comunista chileno. No sé qué tipo de relación podía tener el gobierno soviético con los militares, algún vínculo de tipo arma con arma. No creo que haya habido intercambio de nada. Pero esas cosas... mirá, en Argentina, según la información militar, Videla formaba parte de la corriente aperturista del ejército. Nosotros imaginamos que somos pillos y que adivinamos todo, pero ellos nos están haciendo inteligencia.

34) Esta misma pregunta sobre la liberación de Arismendi se la he hecho a varios viejos dirigentes comunistas, y todos dicen lo mismo: "no sé". Con todo respeto, me cuesta creer que altos dirigentes del Partido no lo sepan.
No, en mi caso podés creerlo. No hablo por los demás pero las cosas más restringidas del Partido las manejaba el círculo cerrado del Secretariado, del que yo no formé parte nunca. Mi esfera de actividad fue siempre el movimiento sindical. De manera que hay cosas que no sé. Yo lo adjudico al mismo factor que jugó en Chile con Corvalán y además al hecho de que todavía la represión al Partido no se había desencadenado. Arismendi cayó antes, y el operativo contra el Partido arrancó en el 75. Ahí sí, no se salvó nadie.

"Prácticamente no ejercí la profesión de ingeniero en la UTE. Eso me duele, siento no haber cumplido ese sueño"

35) ¿Qué fue lo que más te sorprendió cuando saliste de la cárcel?
Me sorprendió ver en la calle muchos jóvenes y muchas banderas. Me parecía que la gente, para ir al puesto de la esquina, salía con la bandera. Y otra cosa fue lo cotidiano del termo y el mate, que no era tan común en mi tiempo.

36) ¿Cómo fue reconstruir los lazos afectivos con tu señora después de diez años?
Trabajoso, necesita mucha compresión. Ella tuvo el mérito de estar siempre a mi lado. Como es argentina la echaron del país y cuando vino el golpe en Argentina le plantearon que se fuera para Cuba, donde se fue mi hija, y no quiso porque yo estaba preso. Y mientras pudo peleó para que la dejaran venir a visitarme. La primera visita que tuve de ella fue al cabo de cuatro años de estar preso. A la salida ella venía de diez años de hacer su vida en Argentina, con toda la cuestión de la sobrevivencia, trabajo, esas cosas y yo diez años en cana. No fue como empezar de nuevo porque ya llevábamos muchos años de casados cuando yo caí preso. No era la situación de otros compañeros que entraron jóvenes y cuando salieron la relación que tenían se rompió. En mi caso no. Hubo una cierta adaptación pero las cosas se fueron superando.

37) ¿Cuba sigue siendo lo que era en los 60, sigue convocando?
Bueno, convoca menos. Pero convoca menos porque se derrumbó todo aquello y Cuba, no sé si por contagio o por necesidad, aplicó mucho de la metodología del sistema soviético. En algunas cosas tuvieron el criterio de encontrar formas más cercanas a la idiosincrasia de su pueblo, en otras no. De alguna manera, aun resistiendo, pagaron tributo a los errores que llevaron al descalabro del campo socialista. Ellos quisieron corregir los errores sin desbaratar el socialismo, es decir: tirar el agua sucia pero dejar el niño. Están tratando de pasar a un modo de producción cercano a una economía mixta pero en condiciones de una gran pobreza. Ellos se proponen una economía mixta con un sector capitalista no dominante y una estructura de poder en manos del Partido y sectores afines. Darle un alivio a la penuria económica de muchos años.

38) ¿En algún momento, quizás cuando estabas preso, pensaste que todo había sido en vano?
No, no. No lo pienso ahora tampoco. Además me parece en vano pensar eso, la vida transcurre y se vive, es aquello de que el hombre es él y sus circunstancias. Las circunstancias me fueron llevando a un tipo de vida y dentro de eso siento que no hice nada horroroso (se ríe). Tal vez a veces descuidé otros aspectos, siento que perdí una familia. O la carrera de ingeniero, mi sueño era la ingeniería y cuando empecé a trabajar en la UTE me las ingenié para seguir la carrera, con ayuda de los compañeros. Quería ser ingeniero y ejercer la ingeniería, y cuando me recibo y después de un año y medio logré que me reconocieran el cargo, viene Pereyra Reverbel y empiezan los líos, la militarización, me echan a la mierda. Prácticamente no ejercí la profesión de ingeniero en la UTE. Eso me duele sabés, siento no haber cumplido ese sueño.

39) Imagino que cuando tenías 20 años pensabas que a esta altura el mundo iba a ser otra cosa.
Sí claro. Recuerdo un discurso mío en diciembre de 1970, en el 20 Congreso del Partido, en que dije: "estamos arañando el poder con la punta de los dedos".

40) "La crisis final del capitalismo".
No sé si del capitalismo, pero en el Uruguay íbamos al socialismo. Ese fue un buen tiempo...

Montevideo Portal / Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López