La doctrina de la "real malicia", según la cual un periodista sólo podría incurrir en un delito de difamación si se demuestra que informó con conciencia y voluntad de dañar, se ubicó ayer miércoles en el centro del debate durante la primera audiencia del juicio penal promovido por Mario Areán, secretario privado del intendente de Montevideo, Mariano Arana, contra periodistas del Semanario "Brecha".
La audiencia se extendió por casi seis horas y media, a cargo del juez penal de tercer turno Sergio Torres Collazo y la fiscal penal de segundo turno Mirtha Guianze.
Areán había denunciado por difamación al periodista Sergio Israel y al redactor responsable de "Brecha", Guillermo González, quien quedó fuera del proceso al comenzar la audiencia.
Areán y su abogado, Carlos Freira, desarrollaron además, mediante preguntas, la tesis de que la información que divulgó Israel pudo estar destinada a perjudicar políticamente al intendente Arana.
Al comenzar el proceso, Juan Fagúndez, abogado de Israel, señaló que los periodistas tienen sólo el derecho a informar, sino el deber hacerlo por una obligación ética.
"La democracia, como sistema político, no perdura ´per se´, sino que se alimenta día a día de las actividades y actitudes de sus gobernados y sus gobernantes. En éste último caso, la actividad de los gobernantes apenas si puede ser conocida a través de la prensa", argumentó.
Recordó que como resultado de "embates de algunos funcionarios" se ha desarrollado jurisprudencia y doctrina, nacional e internacional, sobre el trabajo de los periodistas: la libertad de expresión y de prensa " no son prerrogativas" sino "elementos necesarios para la existencia de un gobierno sano", afirmó.