La Junta Departamental de Montevideo aprobó por unanimidad el traslado de la estatua de Juan Pablo II pero destiló tensiones entre la oposición y el oficialismo. La situación sirve como termómetro del escenario político general.
El miércoles, en la sesión de la Junta Departamental de Montevideo, los ediles aprobaron por unanimidad de los presentes un proyecto de decreto enviado desde el Ejecutivo Comunal.
La votación de 24 en 24 aprobó traslado al pie a la cruz de Avenida Italia y Bulevar Artigas la estatua de Juan Pablo II. Actualmente, el monumento está en la Iglesia de Cristo Resucitado que comparte manzana con la terminal de Tres Cruces, escasos 150 metros de la cruz que recuerda la visita del Papa en 1987.
El compromiso de traslado fue asumido por Vázquez en un almuerzo con Monseñor Nicolás Cotugno. El mandatario, de reconocida y enfática fe católica, aseguró que el transplante se realizaría en medio de una fiesta popular.
Tole-tole puntualmente localizado
Los ediles no oficialistas manifestaron malestar por las formas y los tiempos en que se resolvió el tema.
La edila Cristina Ferro dijo a El Portal que existieron problemas de forma (democrática) y de fondo (filosóficas). También enfatizó que se votó favorablemente porque existe acuerdo con la idea del traslado - elogió la figura de Juan Pablo II- y para evitar caer en una "maniobra" para dejar mal parados a los ediles de la oposición.
Ferro señaló insuficiencias legales en los caminos de la resolución y afirmó un proceso de devaluación democrática del legislativo comunal en los 15 años de gobierno del Frente Amplio. "La bancada oficialista levanta la mano porque viene de la IMM" sintetizó la edila.
En respuesta al razonamiento de Ferro, el coordinador de los ediles frenteamplistas, Fernando González, señaló a El Portal que es curioso que quienes plantean la devaluación democrática del espacio sean "quienes más faltas tienen en las comisiones de trabajo de la Junta". Como ejemplo puso la sesión del jueves, en la que faltaban más de la mitad de los ediles de la oposición y el único ausente del oficialismo era el presidente de la junta, "que está internado".
En el marco de su crítica al funcionamiento democrático, Cristina Ferro se refirió a la "presión" ejercida por el presidente Vázquez en la situación a partir de compromisos asumidos "livianamente, en almuerzos privados".
La versión de una llamada directa del Secretario de Presidencia a los ediles frenteamplistas fue desmentida por el edil socialista Fernando González, que de todas formas reconoció una charla de Gonzalo Fernández con el intendente Pérez Piera.
Respecto al comienzo de las obras previo a la aprobación del proyecto -otra de las críticas de la oposición- González señaló a El Portal el ejemplo reciente del monumento erigido por los familiares de donantes de órganos frente al Pereira Rossel, que también fue tratado como proyecto "grave y urgente".
González señaló una actitud oportunista en la oposición departamental al apuntar que "se ha querido hacer una tormenta en un vaso de agua".
En su charla con El Portal, Crstina Ferro manifestó su preocupación por lo que entiende como un cuestionamiento a la laicidad histórica del Estado uruguayo.
La edila señaló la inconveniencia de "un presidente abrazado a una religión" en un país donde la independencia del Estado respecto a la religión fue "un gran logro del batllismo, que nos adelantó permitió la libertad de culto y religión".
"Personalmente que comprometa lo que quiera, como persona pero no como presidente" señaló Ferro.
El edil socialista González discrepó con las críticas de Ferro en este terreno señalando que "poco tiene que ver el tema de la laicidad con la estatua". Recordó que desde la Intendencia, Vázquez patrocinó la instalación del monumento a Iemanjá y el monumento al Holocausto del Pueblo Judío. "Una cosa es el laicismo y otra la falsa asepsia" sentenció.
El edil frenteamplista definió conceptualmente la laicidad estatal como una actitud activa en pro de la expresión y el tratamiento igualitario de todas las religiones, argumentó que la pasividad en este terreno favorece a los cultos más grandes y poderosos.
Tole-tole de fondo
La situación de cercanía de las elecciones municipales, una posibilidad de acercamiento entre el partido ampliamente mayoritario de la oposición -blancos- y el de gobierno, las tensiones internas del partido de gobierno, el cambio de partido de uno de los dirigentes más notorios en la campaña electoral del otro partido opositor -ver ::Compañero Talamás:: - y la emergencia de un líder pujante en el histórico y golpeado Partido Colorado en la plaza fuerte de la izquierda -Montevideo- son algunos de los ingredientes que alimentan la coyuntura.
El jueves, el ex presidente y secretario general del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, habló en uno de los escenarios clásicos de conexión con la opinión pública -En Perspectiva, en El Espectador- y dejó planteadas muchas preocupaciones.
Sanguinetti enfatizó en su intercambio con Emiliano Cotelo la impresión de que el gobierno está cayendo en "desbordes constitucionales" casi constantes.
Para los "casi cincuenta días" de gobierno, el ex mandatario presentó varios reparos. En el tema del agua -la ley dice "que todos los servicios sean estatales" y eso "no se está cumpliendo"-, en el Ministerio de Relaciones Exteriores -acusó de fichamiento ideológico de funcionarios, "como en la dictadura", dijo- y señaló errores graves en la interpretación de las necesidades para la instauración del voto consular que el gobierno pretende con mayoría simple.
El tono de las críticas pude sintetizarse en una preocupación por el espíritu y el accionar democrático del gobierno por vía del cuestionamiento de las formalidades legales y constitucionales.
Uno de los "temas menores" tocados por Sanguinetti en la entrevista fue el tema de la estatua de Juan Pablo II. Respecto a este particular, señaló que los homenajes lo define la Asamblea General y no el Ejecutivo nacional o el Gobierno departamental.
Minutos después de la participación de Sanguinetti, el senador frenteamplista Enrique Rubio tuvo micrófono para hacer los descargos desde el gobierno. El calvo fue tajante en su lectura de los dichos del líder del Partido Colorado: "Es completamente destemplado. Esto no tiene proporciones. Yo lo atribuyo a una especie de estado de ansiedad, de nerviosismo que hay en algunos sectores, en la medida que estamos encontrando desprolijidades épicas a lo largo y a lo ancho de la administración pública; o a otras cuestiones. Es difícil de interpretar. Porque el tema del agua está claro. Podrá haber diferencias en el análisis jurídico, pero el gobierno ha sido muy prolijo en esta y en las restantes cuestiones. Estamos muy tranquilos".
La política sigue siendo uno de los deportes favoritos de los uruguayos. El juego tiene que entretener y emocionar, interesar e involucrar a los espectadores. El cruce entre ediles aparece como una jugada más en un partido que se pone movido y picadito.