Críticas a tupamaros
Golpes por el golpe
Sin Tabaré Vázquez presente, los otros tres miembros del sindicato de los expresidentes fustigaron y hasta ridiculizaron a los tupamaros este miércoles en una charla organizada por la ORT a 40 años del golpe del Estado. Jorge Batlle, Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle coincidieron también en que en la actualidad la sociedad está “más fracturada” que en los años 60.
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Los expresidentes Jorge Batlle, Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti no tuvieron este miércoles ningún antagonista el exponer en una charla organizada por la ORT sobre las causas del golpe de Estado de 1973 y fustigaron a los tupamaros hasta ridiculizar sus acciones.
Tabaré Vázquez, el cuarto miembro del sindicato de los expresidentes, no estuvo presente para oponer una visión distinta a la de la responsabilidad compartida entre tupamaros y militares con "embriaguez de victoria". Si bien había sido invitado al evento, Vázquez se excusó por su ausencia a través de una comunicación escrita y no participó de la iniciativa.
Al hablar de la influencia de la revolución cubana en los tupamaros en los 60, Lacalle sostuvo que en Uruguay se quiso hacer "una caricatura de Sierra Maestra" cuando algunos guerrilleros se instalaron en algunos lugares del interior antes de convertirse en una guerrilla urbana.
Afirmó Lacalle que "en Uruguay no había campesinos, había paisanos con buenas relaciones con sus patrones" y que "no había indios, que sería ideal para una revolución". Agregó que los tupamaros "inventaron lo de los cañeros, que eran 50 o 60". Apuntó que "tiraban paquetes desde los techos de los ómnibus de la Onda hacia las estancias para sublevar a los paisanos, que de repente eran dos".
"Cuando muera Fidel, si se muere, lo vamos a recordar como el líder más importante de la segunda mitad del siglo XX para mal", agregó.
El expresidente blanco basó su exposición en que "el país fue prisionero de dos modalidades minoritarias de querer ejercer el poder" que eran "antinacionales" y "soberbias".
Golpeó con dureza a los tupamaros por sus violaciones a los derechos humanos al señalar que "mataron y torturaron", contó que visitó las instalaciones de Cárcel del Pueblo y repudió que allí encerraran prisioneros "durante meses bajo tierra".
Sanguinetti también hizo mención a los derechos humanos y dijo que quienes hoy los invocan, en los 60 "renegaban" de ellos. Mencionó el derecho a la propiedad como "la primera de las libertades", aunque sostuvo que "es el derecho individual con menos glamour, pero fundamental".
Falacias
El primer presidente post dictadura puso énfasis en que "hay montadas muchas falacias" sobre los tupamaros. Dijo que una de ellas es la afirmación de que lucharon contra la dictadura. "No tiraron un tiro contra la dictadura. Todos los tiraron contra la democracia", aseguró. Otra falacia, a juicio de Sanguinetti, es la afirmación de que lucharon contra el gobierno de Jorge Pacheco Areco. "Ellos empezaron mucho antes y estaban haciendo la revolución", sostuvo. Además, recordó que en 2013 se cumplen 50 años de la primera acción tupamara, que fue el asalto a Tiro Suizo.
Sanguinetti también se rió de que en la izquierda hubiera una concordancia con los militares peruanistas. "(Gregorio) Álvarez era el líder de los peruanistas. Parece chiste pero el Partido Comunista tenía como líder a Álvarez", expresó.
Señaló que el Ejército "no estaba sicológicamente ni ideológicamente" preparado para asumir el poder y que "los tupas les dieron a los militares el discurso antipolítico" que les hizo creer que debían del el golpe.
Añadió que "el sindicalismo era revolucionario y no reivindicativo" y que su objetivo "no era la defensa de los derechos de los trabajadores". Dijo que el apoyo inicial a los comunicados 4 y 7 de los militares explica por qué "la huelga general duró tan poco".
El Che
Batlle centró su discurso en el contexto internacional y en cómo Rusia, Mao, la Guerra Fría y la "Tricontinental" llevaron a imponer la guerrilla en Latinoamerica. "Si no hubiera habido guerrilla, no hubiera habido golpe", comenzó. "Como dijo el Che Guevara, este es un país que no necesitaba la guerrilla", terminó un rato después.
Además, habló de los problemas del comercio exterior y concluyó: "Tengo 86 años. Estoy dispuesto a vivir 10 años más, mínimo. Yo no lo voy a ver, pero para que no vuelva a suceder, hablando en términos mujiquistas, que la barriga de todos esté llena".
Cuando un estudiante les preguntó si tenían alguna autocrítica para hacerse, Batlle sentenció: "Todos fuimos culpables". Sin embargo, de inmediato lo relativizó. "Nosotros estábamos en la tribuna y los militares y los tupamaros estaban en la cancha". Dijo que llegó a participar de reuniones con militares para evaluar si se podía enfrentar a los golpistas. Pero también sostuvo que desde 1972 "estaba todo el pescado vendido".
Sanguinetti contestó que "una cosa son los errores políticos y otra es la violencia". Lacalle dijo que había que haber mantenido a Juan María Bordaberry y que la historia hubiese sido otra, pero que no lo puede probar y que sostenerlo es un "onanismo histórico".
Fractura
Al final, los tres expresidente coincidieron en que Uruguay presenta en la actualidad una mayor fractura social que en la década del 60. Lacalle opinó en ese sentido que hay una "animalización de las relaciones" y que "se está desvirtuando la escala de valores".
Añadió que hay "erosiones" a los símbolos institucionales y que se ha instalado el "como te digo una cosa, te digo la otra", en alusión al presidente José Mujica.
Sanguinetti asintió, a la vez que Batlle sostuvo que "hay sectores marxistas en el gobierno, que ni siquiera están representado por el presidente, que genera problemas en el Uruguay".