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Una misma carne

Bélgica: judíos y musulmanes unidos en malestar por ley sobre faena de ganado

La región belga de Flandes puso en vigor una ley que impide que las reses sean sacrificadas según los ritos de ambas religiones.

11.01.2019 09:59

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2019-01-11T09:59:00
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Las comunidades musulmana y judía en Bélgica adoptaron una misma posición en contra de una nueva ley que entró en vigor este año en la región de Flandes, según informa la cadena noticiosa británica BBC. La norma, destinada a la industria cárnica, exige que los animales sean insensibilizados antes de ser faenados.

La insensibilización tiene el objetivo de dejar al animal inconsciente, para que pueda ser abatido sin dolor.

El problema estriba en que ambas religiones siguen preceptos en que vacas, cabras, ovejas o aves de corral deben ser sacrificadas con un corte en la garganta y dejadas desangrarse por horas hasta morir. Por este método obtienen la carne que cumple con las enseñanzas y la ley religiosa y que pueden comer, una práctica ancestral y generalizada entre judíos y musulmanes.

El Corán y la Torá, los libros sagrados del Islam y del judaísmo respectivamente, establecen que el animal debe estar despierto hasta el final. El rito es casi idéntico en ambos cultos ( se llama halal entre los musulmanes y kosher para los judíos), y actualmente es ilegal en 11 países europeos.

Suecia, Noruega, Dinamarca, Eslovenia e Islandia, y ahora Bélgica, exigen que se aplique algún sistema que haga que el animal pierda la conciencia antes de ser degollado. Mientras tanto, Suiza y Liechtenstein introdujeron excepciones a las aves de corral.

El sacrificio ritual de animales está permitido en Francia, Alemania, el Reino Unido, Ucrania y Rusia, donde viven la gran mayoría de los judíos de Europa, aunque existen excepciones.

En Brasil, el mayor exportador de carne halal del mundo, hay cientos de funcionarios de países árabes trabajando en grandes frigoríficos para garantizar que el sacrificio siga las reglas que permiten que el producto sea calificado como halal. Los frigoríficos son monitoreados por fiscales de los países importadores.

Los grandes frigoríficos brasileños aplican la insensibilización en el sacrificio de pollos, porque creen que la medida aumenta en hasta más del 20% la productividad del proceso - porque evita que el animal se mueva demasiado durante el sacrificio.

Pero el sector venía siendo presionado por el mayor importador de pollo brasileño, Arabia Saudita, que pasó a exigir que los animales no fueran insensibilizados antes de ser muertos.

El partido conservador Nueva Alianza Flamenca, que apoyó la ley en Flandes, cuestionó la ética detrás del ritual de sacrificio de animales, argumentando que la muerte de esa forma es brutal porque aumenta la agonía del animal y lo somete a mucho estrés antes de morir.

Sin embargo, ambas religiones argumentan que el corte rápido en la garganta es la forma de producir menos sufrimiento en el momento de su muerte.

¿Cómo funciona?

Halal significa "lícito". El término designa objetos o acciones permitidos según la ley islámica, la sharia. El opuesto es haram - alcohol, pornografía, carne de cerdo y apuestas, todas cosas prohibidas por la sharia.

"La palabra (halal) podría ser traducida como 'autorizado, recomendable, sano, ético o no abusivo'. Los musulmanes de hoy entienden el término como un estilo de vida", explica en su página el Instituto Halal, entidad encargada de certificar los " productos y servicios aptos para el consumo por musulmanes en España y México.

En el caso de los judíos, el equivalente de halal es kosher.

Para que un producto pueda tener el sello kosher o halal, debe haber sido controlado desde el principio del proceso de producción hasta el momento del envasado.

En el caso de la carne, significa que el proceso de sacrificio va mucho más allá del momento de la muerte del animal, y se remonta hasta la alimentación que recibe mientras crece.

En ambas religiones, la figura del matarife es clave.

Para los judíos se denomina "shojet". Tiene que ser religioso, estar sano y haberse preparado para ejercer el trabajo.

En el caso del Islam, en el sacrificio halal, el encargado del rito debe pronunciar el nombre de Dios antes de hacer el corte con un movimiento continuo usando un cuchillo bien afilado. El procedimiento se realiza con la cara del animal vuelta hacia La Meca.

Lo que pasa con el animal antes de su sacrificio también es muy importante. Deben ser bien tratados y se debe impedir que vean a otros animales siendo sacrificados. Tampoco pueden ver cómo se afila el cuchillo que les arrebatará la vida.

Tanto en el método hebreo como en el musulmán, el objetivo es llevar al animal a la inconsciencia en segundos, para que la muerte ocurra a causa de una hipoxia cerebral (falta de oxígeno en el cerebro), y no por la pérdida de oxígeno en la sangre.

"Ellos quieren seguir viviendo en la Edad Media y seguir sacrificando sin insensibilizar al animal y sin obedecer la ley. Bueno, lo lamento: en Bélgica, la ley está por encima de la religión y así permanecerá", dijo Ann de Greef, directora de la asociación GAIA (sigla en inglés para Acción Global por los Intereses de los Animales) en declaraciones al diario The New York Times

En el judaísmo, muchos ya buscan posibles alternativas. Algunos rabinos ortodoxos permiten la insensibilización posterior al corte, una técnica en la que el cuello del animal es tajeado casi al mismo tiempo que se produce la insensibilización dispuesta por la ley.