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Al menos 45 personas murieron y decenas resultaron heridas al descarrilar un tren de pasajeros cerca de Santiago de Compostela, en Galicia. El tren, que hacía la ruta entre Madrid y la localidad gallega de Ferrol con 238 personas a bordo, "ha descarrilado cerca de la estación de Santiago de Compostela sin que se sepa todavía la causa", añadió la compañía ferroviaria.

Los forenses hallaron 73 cuerpos sin vida en el lugar del accidente y otras cuatro personas fallecieron en el hospital, indicó a la AFP una portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, que precisó que "la cifra sigue siendo provisional".

El número de víctimas puede aumentar ya que aun queda uno de los vagones por inspeccionar, explicó esta fuente, que cifró en 143 el número de heridos en el accidente, el peor de los últimos 40 años en España. El siniestro tuvo lugar en una curva cerrada cerca de la estación de Santiago de Compostela, donde el tren se salió de la vía y los vagones quedaron volcados sobre un lateral, algunos apoyados contra un talud. "Estaba en casa y oí un sonido como un trueno muy grande y vi mucho humo negro. Era un desastre.

La gente gritaba", explicó a la AFP María Teresa Ramos de 62 años, que vive a pocos metros de donde se produjo el descarrilamiento. Un hombre de 39 años, Francisco Otero, contó a la AFP que llegó al lugar del accidente "al cabo de un minuto" para ver como "los vecinos intentaron sacar a la gente atrapada, con picos, mazas y al final los sacaron con una sierra manual". La prensa española apuntó este jueves al exceso de velocidad como una de las causas principales del siniestro, que se produjo a las 20h42 locales del miércoles (18h42 GMT) a solo 4 km de la estación de Santiago de Compostela. Según El País, uno de los dos maquinistas, que salieron ilesos del accidente, afirmó en una comunicación por radio con la estación que había tomado la curva a 190 km/h cuando lo estipulado son 80 km/h.

"La velocidad la sabremos dentro de muy poco cuando se consulten las cajas negras del tren", dijo a la AFP un portavoz de la compañía ferroviaria RENFE, que señaló que "hay una investigación en marcha y tenemos que esperar" para conocer las causas del siniestro. Las autoridades descartan la posibilidad de un atentado ya que, según el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, se trata de un "accidente, no tenemos ningún elemento que nos permita hablar de ninguna otra cosa". "Afecto y solidaridad" del gobierno español

El siniestro se produjo en un tramo de vía de la línea de alta velocidad que une Orense, Santiago y La Coruña estrenada en 2011, aunque el tren, que hacía la ruta entre Madrid y El Ferrol, no era de alta velocidad. Un testigo que viajaba en el tren afirmó a la radio privada Cadena Ser que "parece ser que en una curva el tren empezó a dar vueltas, vueltas de campana, dimos muchas vueltas de campana y quedaron subidos unos vagones encima de otros".

Enseguida convergieron en el lugar efectivos policiales, hasta un total de 320 agentes, y de los bomberos, así como decenas de ambulancias que trasladaron los heridos a hospitales de la zona, los cuales hicieron un llamamiento a para donar sangre, respondido masivamente por la ciudadanía. Los cuerpos de los fallecidos fueron trasladados a un tanatorio improvisado en un pabellón multiuso, donde los familiares esperan a tener noticias de sus allegados.

Fuera de este centro, un hombre con lágrimas en los ojos andaba nervioso hablando por teléfono móvil, mientras otros permanecían en el suelo encorvados y envueltos en mantas blancas. Un hombre con camiseta azul aguardaba sentado noticias de dos amigos que estaban en el convoy, una pareja de estudiantes de 21 años.

"Creemos que deben de estar entre los fallecidos", reconoció con lágrimas en sus ojos, añadiendo que "los padres están dentro, están destrozados". El siniestro se produjo la víspera del día del Apóstol Santiago, el patrón de la región de Galicia. La ciudad, capital de la región y centro de los festejos, anuló los eventos previstos la noche del miércoles en honor a su patrón, aunque quiere mantener la tradicional misa del día de Santiago "desde un estricto protocolo de luto"- El papa Francisco fue informado de la catástrofe ferroviaria en Río de Janeiro, donde se celebran las Jornadas Mundiales de la Juventud católica, e invitó a orar por las víctimas y sus familias. Por su parte el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy expresó su "afecto y solidaridad con las víctimas del terrible accidente" y llegará este jueves a la capital gallega.

Se trata de uno de los peores accidente ferroviarios ocurridos en España tras el sucedido en los años 1940, cuando un convoy que también viajaba de Madrid a Galicia chocó con una locomotora, causando centenares de muertos. En 1972, un tren que cubría la ruta Cádiz-Sevilla (Andalucía, sur) descarriló causando también 77 muertos.

Con información de Agencias

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