Las explosiones con coches-bomba registradas en tres alojamientos turísticos de la península del Sinaí causaron al menos treinta muertos, 38 desaparecidos y más de 130 heridos, según las últimas informaciones de Israel y Egipto.
Entre las víctimas de los tres atentados hay ciudadanos israelíes, egipcios y también de otros países.
Veinticuatro cadáveres fueron sacados de los escombros del Hotel Hilton Taba, principal blanco de la ofensiva, y otros dos -de dos ciudadanos de nacionalidad israelí- en el enclave turístico de Ras al Saitán (Cabeza del Satán), a unos 45 kilómetros.
En Israel, los organismos de seguridad apuntan a que se trata de una "ofensiva terrorista" por parte de una organización islámica internacional de la envergadura de Al Qaeda, dada la planificación y logística que requieren tres explosiones simultáneas.
A pesar de que oficialmente Egipto todavía no ha confirmado que se trate de una ola de atentados, distintas organizaciones islámicas han asumido la autoría de las explosiones, entre ellas los autodenominados "Batallones de la Unidad Islámica" y la "Yama Ismailía".
Los Batallones de la Unidad Islámica dijeron que los ataques son la represalia por la muerte del jeque islámico palestino Ahmed Yasín, en un ataque israelí en Gaza la pasada primavera, y que se trata de "un primer golpe a los judíos al que seguirán otros".
Según una de las principales operadoras turísticas israelíes que trabaja con el Sinaí, más de 15.000 turistas habían cruzado la frontera en los últimos días para el puente de la fiesta de los Tabernáculos, que concluyó anoche.
Los egipcios también celebraban este fin de semana la fiesta del Seis de Octubre, con la que rememoran la victoria sobre el Ejército israelí en la guerra del Ramadán o Yom el Kipur de 1973.
Nada más producirse las tres explosiones, la oficina del primer ministro israelí, Ariel Sharón, instó a todos los ciudadanos israelíes que a regresar al país.
"Todos conocían perfectamente las amenazas y sin embargo viajaron, las recomendaciones de no hacerlo estaban muy claras", se lamentó hoy el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Silván Shalom.