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El economista Diego Labat entiende que el “paso 0” para ello es llegar a una inflación que no supere el 3 %.
El economista y contador Diego Labat, presidente del Banco Central de Uruguay (BCU) fue el entrevistado de esta semana en el programa Quién es quién, que conduce el periodista Gustavo Vaneskahian y se emite por TNU y Diamante FM.
Durante el reportaje, se abordó uno de los temas que el jerarca considera fundamentales para el saludable desarrollo económico del país: la desdolarización.
"Lo primero es entender de dónde viene el problema", dijo el funcionario, quien recordó que "el proceso de dolarización en Uruguay lleva más de cincuenta años" y su probable origen estriba en "muchos años de inflaciones muy altas, en lo que quien ahorraba o transaccionaba en moneda nacional tenía mucha perdida".
Para Labat, esa situación poco auspiciosa "se terminó de consolidar con los dos episodios fuertes que tuvo la economía del país en 1982 y 2002", conocidos respectivamente como "La Tablita" y "El Corralito".
En esos momentos de crisis "lo que protegió al ahorrista fue justamente el tener en dólares, y eso terminó de afirmar una situación como la de hoy, en la que el ahorro en moneda nacional es poco".
El economista detalló que esto ha venido ocurriendo en lo que va del siglo "a pesar de que a partir del 2002 Uruguay tiene cierta estabilidad", en un contexto donde "la moneda nacional muestra tasas de inflación todavía muy altas, fuera del rango meta, pero donde uno podría decir que hay cierta estabilidad. Sin embargo, eso no logró mejorar sustancialmente los niveles de desdolarización".
Interrogado al respecto por el reportero, Labat coincidió con el entrevistador en que el ciudadano uruguayo "no cree en el peso" y en que la mayoría de la operativa comercial en montos altos se piensa y desarrolla en divisa estadounidense.
A ese respecto, señaló que cambiar ese escenario hacia una futura desdolarización "es un proceso", sobre el que redactó un documento junto al gerente de Asesoría Económica del BCU, Gerard Licando, titulado Hacia una moneda de calidad.
En dicho documento, el primer planteo de los autores es explicar el porqué de esa iniciativa, porque "no es un capricho: está claro que para apuntalar el crecimiento a largo plazo del país es fundamental desdolarizar, porque la dolarización le va generando un montón de ruidos a ciudadanos y empresas, y hace que no se desarrollen todo lo que podrían".
A modo de ejemplo, Labat planteó el caso hipotético de "una empresa a la que le va bien y quiere crecer, pero para hacerlo se tiene que endeudar en dólares. Como vende en pesos, cada salto que tenga el dólar le va a generar un problema". Enfrentados a esa incertidumbre "algunos empresarios corren el riesgo y otros no, y no crecen. Ese s un ejemplo de por qué que si tuviéramos una economía desdolarizada estaríamos mucho mejor".
"No es un proceso para 15 días. Es un trabajo de largo aliento, un camino que el país tiene que recorrer, y que lo han recorrido otros países de América Latina, como Perú", dijo.
Respecto al país incaico, Labat manifestó que "tenía niveles de inflación parecidos o peores a los de Uruguay, recorrió ese camino y hoy tiene una economía estabilizada y una inflación del 2%".
Asimismo, definió el estimular la tenencia de pesos sin implementar medidas que presionen hacia ello. "Mal haríamos si a un uruguayo desconfiado con el peso lo obligáramos a ahorrar en moneda nacional" porque "va a tener miedo a que de buenas a primeras le manoteen esa plata".
Por eso, la idea presentada en el mencionado documento pretende "defender el peso: queremos que el peso sea una moneda de calidad que defienda el bolsillo de los uruguayos, y la mejor manera de lograrlo es tener una inflación baja", insistió.
"El paso 0 para esta desdolarización es tener una inflación del 3%. una vez que tengamos eso, que se empiece a sostener, que los uruguayos ven que pasa el tiempo y ese porcentaje se sostiene y que Banco Central lo defiende" se irán dando los demás pasos.
Ante las dudas del periodista acerca de la viabilidad de una inflación tan baja para lo que suelen ser las tasas de nuestro país, el economista aseguró que ello era perfectamente posible a largo plazo, y aseguró que este año la inflación cerrará por debajo del 7 %.


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