Salud

Mal del plomo

Sobrevivientes a tiros presentan más riesgo de abuso del alcohol, drogas y desempleo

Así lo sugiere un estudio realizado en EEUU sobre víctimas de agresiones con armas de fuego.

22.11.2019 10:52

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2019-11-22T10:52:00
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Incluso años después de que la herida por un disparo sane, los supervivientes a un tiroteo podrían tener un riesgo más alto de abuso del alcohol, abuso de las drogas y desempleo, encuentra una nueva investigación.

El estudio de más de 180 víctimas de disparos también encontró que casi la mitad parecían tener un trastorno por estrés postraumático (TEPT) años tras el incidente.

"Los efectos de las lesiones por disparos van más allá de las estadísticas de mortalidad y funcionamiento tras el alta del hospital. Encontramos discapacidades en la función física y de salud mental que persistían durante años después de la lesión", advirtió el investigador principal, el Dr. Michael Vella, profesor asistente de cirugía en el Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Nueva York.

La moraleja: "necesitamos unas mejores formas de dar seguimiento a estos pacientes", señaló Vella en declaraciones recogidas por el reportero especializado Alan Mozes, en un artículo que publica HealthDay News.

Lo más sorprendente, añadió, es que "incluso las personas con lesiones aparentemente menores que no requirieron una admisión al hospital y que fueron dadas de alta en el departamento de emergencias tuvieron unas discapacidades significativas".

Cada año, unos 70,000 estadounidenses sobreviven a tiroteos con armas de fuego, pero pocas investigaciones han indagado en los efectos a largo plazo, según el equipo del estudio.

En este estudio, los investigadores realizaron entrevistas telefónicas con 83 pacientes que recibieron disparos entre 2008 y 2017, y que fueron tratados en un centro de traumatismos urbano de nivel 1.

Todos tenían al menos 18 años cuando recibieron el balazo, y la edad promedio fue de 27 años. Más del 90 por ciento eran hombres negros. Más de 8 de cada 10 habían sido admitidos al hospital.

Se realizaron entrevistas telefónicas de 10 minutos seis años tras cada tiroteo, en promedio, y hasta 10 años más tarde.

Los investigadores encontraron que el uso de drogas y alcohol se disparó en más de un 13 por ciento después de los tiroteos, y el desempleo aumentó en más de un 14 por ciento. Además, determinaron que un 49 por ciento de los supervivientes probablemente sufrían de TEPT.

El equipo concluyó que a los pacientes supervivientes en general les iba peor que a la población general de EE. UU. en términos de la salud física y mental general.

Vella apuntó que él y sus colaboradores no recolectaron información sobre los ingresos ni el nivel educativo, lo que podría haber afectado a los hallazgos. Además, el estudio dependió de los recuerdos de los propios pacientes, y no puede probar una relación causal directa.

Pero eso no altera a la moraleja: que hay una "necesidad de identificar pronto a estos pacientes, en el departamento de emergencias o en su primera visita a una clínica tras la lesión", enfatizó Vella.

En ese aspecto, anotó que más de 3,000 pacientes habían sido tratados por lesiones con armas de fuego en el mismo centro durante el periodo del estudio. Pero "la inmensa mayoría de nuestros pacientes se perdieron durante el seguimiento, y no pudieron ser contactados por teléfono", lamentó Vella.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 20 de noviembre de la revista JAMA Surgery.

La Dra. Rochelle Dicker es vicepresidenta de atención quirúrgica crítica en la Facultad de Medicina Geffen de la UCLA, y coautora de un editorial publicado con el estudio.

Advirtió que el estudio fue pequeño, y que implicó un seguimiento relativamente breve con pacientes tratados en un solo centro de atención de la salud. "Por tanto, resulta difícil sacar conclusiones amplias sobre los resultados", dijo Dicker.

Aun así, anotó que el estudio llama la atención sobre el hecho de que los centros de traumatismo y las agencias de servicios sociales relacionadas no están obligados a realizar un seguimiento a largo plazo de estos pacientes.

Los hallazgos "exponen el hecho de que la voz de la víctima no se escucha lo suficiente, y de que un mayor enfoque en los resultados a largo plazo es esencial para nuestra capacidad de mejorar la atención en general", añadió.