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Agrandar la cancha

Niamh McKevitt, una futbolista inglesa de 16 años que está haciendo historia

Niamh McKevitt, una futbolista inglesa de 16 años, logró a puro talento que la federación de fútbol de ese país cambiara reglamento sobre fútbol mixto.

26.10.2015 07:53

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2015-10-26T07:53:00
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Nacida en la ciudad inglesa de Sheffield, una urbe con gran tradición obrera y futbolera, Niamh McKevitt, hoy de 16 años, está haciendo historia en ese deporte. En los últimos años sido la única joven de Inglaterra que ha jugado al fútbol en equipos masculinos federados. Una experiencia que, de momento, ya le ha servido para dos cosas. La primera: publicar un libro (Playing with the ­boys, Vision Sports Publishing), donde cuenta lo vivido. La segunda, ser la responsable indirecta de que la Asociación del Fútbol inglesa (la FA) haya modificado el reglamento que prohibía el fútbol mixto a partir de los once años.

Todo empezó una mañana de sábado cuando Niamh, de cinco años, acudió junto a su padre y su hermano al entreno de un equipo local. "La otra opción era ir con mi madre de compras; la idea del fútbol sonaba un poco mejor", recuerda en declaraciones recogidas por La Vanguardia. Aunque al principio estaba "aterrorizada" de que le dieran un pelotazo y pese a que asegura no tener "ninguna predisposición natural" para este deporte, a medida que iba practicándolo, empezó a disfrutar más. Tanto, que en las horas del recreo o en su tiempo libre solo pensaba en jugar a fútbol. Que hubiera solamente chicos con quien hacerlo no le suponía ningún problema. Aunque sí a ellos: en su libro, explica cómo siempre era la última en ser escogida a la hora de hacer equipos.

Pero aquella discriminación precoz tampoco le preocupaba: ya en ese entonces el fútbol le gustaba demasiado. "Me encanta la sensación de salir al campo y saber que puede pasar cualquier cosa", cuenta en conversación con La Vanguardia vía Skype desde su cuarto de adolescente, en Sheffield. "En el fútbol", continúa, "existe la emoción de que el mejor equipo no siempre gana; cada partido es diferente". También lo disfruta como espectadora: es seguidora del Everton, de los programas deportivos y hace unos meses estuvo en el Camp Nou: "Ver jugar a Messi en directo es una maravilla", co­menta.

Por cosas del destino, cuando Niamh cumplió doce años la FA, el máximo organismo del fútbol en Inglaterra, anunció que permitía equipos mixtos hasta los trece. Ninguna joven del país aprovechó aquel ofrecimiento, solo ella. "No lo dudé: hay muchas buenas jugadoras que se han formado en equipos femeninos, pero no creo que yo hubiera conseguido convertirme en la jugadora que soy si no hubiera jugado con chicos". Tampoco dudó en seguir haciéndolo cuando se amplió el plazo hasta los catorce y, posteriormente, los quince años. "Ahora se puede hasta los dieciocho", informa encantada. Sabe que ha tenido un papel importante en este cambio, ya que su experiencia ha sido clave en el estudio de la FA que ha cambiado la normativa.

Durante estos años Niamh y su familia han tenido encontronazos con autoridades futbolísticas, clubs, escuelas, maestros y entrenadores, quienes insistían que debería limitarse a jugar con chicas. Pero ella se negaba, pese a haber vivido experiencias no del todo agradables: "En mi primera temporada recuerdo insultos sexistas por parte de los contrarios que la verdad, me tiraban para atrás". También hubo golpes, entradas fuera de lugar y, sobre todo, muchísimas miradas y muecas burlonas. "Es un mundo donde el fair-play brilla por su ausencia", resume. De nuevo, no se dejó amilanar. Niamh, que juega como defensa y fue la primera mujer en formar parte de los infantiles del Sheffield Wednesday, asegura que la indignación le daba "más energía". En su libro tampoco olvida a los padres de los jugadores, otro factor a tener muy en cuenta en el mundo del deporte infantil: "En general, los padres están callados, pero alguna vez he escuchado algún comentario o insulto de uno que me han dejado parada: me daban ganas de preguntarle cómo era posible que un adulto como él no fuera capaz de asumir que yo estuviera en un campo de fútbol".

Pese a todo, a Niamh nunca se le pasó por la cabeza abandonar. "Jamás. Jugar con los chicos me ha dado mucho a nivel técnico y también, he hecho muchas amistades. Una vez se pasa el momento inicial ‘es-una-niña' te ven como una jugadora más". Sus amigas ya están acostumbradas a lo que antes consideraban una rareza. "Aunque solo empezaron a venirme a ver a los partidos cuando empecé a jugar con los chicos que a ellas les gustaban", revela.

Su libro ha sido un éxito, lo que le abruma un poco. Pero pese a haberse convertido en una precoz activista contra la discriminación por género, Niamh ha decidido irse a un equipo de mujeres. Juega en el Huddersfield Town, en la Premier League femenina. "Siempre he querido jugar lo mejor posible y durante muchos años lo he conseguido con los chicos; ahora creo que me toca hacerlo con las chicas". Una nueva experiencia, donde ya detecta diferencias. Algunas son tan obvias como el físico: "Los chicos son más fuertes y más rápidos y cuando jugaba con ellos tenía que ser más táctica. Pero eso no quiere decir que sean mejores", puntualiza; "en los partidos femeninos, debido a que no tenemos tanta fuerza, hay muchos más pases cortos y más movimientos, más fútbol tiqui-taca". También detecta "más insultos" en el ámbito masculino y, especialmente, mayor agresividad: "Ellos discuten cada decisión del árbitro, protestan y empiezan peleas. Con las chicas se trata más de jugar fútbol, no de ganar siempre".

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