Salud

Pero son lindas

Mito: las plantas no mejoran la calidad del aire dentro de casa

Un estudio estadounidense señala que, más allá de su función decorativa, las plantas no aportan otro beneficio a la atmósfera hogareña.

14.11.2019 09:54

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2019-11-14T09:54:00
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Unos investigadores de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, encontraron que la ventilación natural funciona mucho mejor que las plantas de interiores para mantener la calidad del aire en los hogares y oficinas, lo que desmiente una creencia común.

"Ha sido una idea errónea común durante cierto tiempo. Las plantas son magníficas, pero en realidad no limpian el aire de interiores con suficiente rapidez como para tener un efecto en la calidad del aire ambiental en el hogar o la oficina", señaló Michael Waring, director del grupo de investigación del ambiente de interiores de la citada casa de estudios.

Su equipo analizó docenas de estudios realizados a lo largo de 30 años.

Los investigadores dijeron que el ritmo de intercambio de aire de interiores (natural o de la ventilación) diluye las concentraciones de los compuestos orgánicos volátiles (COV) mucho más rápido de lo que las plantas pueden eliminarlos del aire. Los COV son los contaminantes del aire que se supone que las plantas limpian.

Muchos de los estudios revisados encontraron que las plantas sí reducían las concentraciones de COV con el tiempo. Es probable que eso condujera a la creencia generalizada de que las plantas pueden purificar el aire de interiores, apuntaron los autores del estudio.

Pero se necesitarían de 10 a 1,000 plantas por metro cuadrado de superficie de suelo para equiparar la capacidad de limpieza del aire de un sistema de gestión de aire de un edificio, o incluso de un par de ventanas abiertas en una casa, encontraron los investigadores.

"Sin duda se trata de un ejemplo de cómo los hallazgos científicos pueden resultar confusos o malinterpretarse con el tiempo", apuntó Waring en un comunicado de prensa de la universidad, recogido por HealthDay News.

"Pero también es un gran ejemplo sobre cómo la investigación científica se debe reexaminar de forma continua, y cuestionar los hallazgos para acercarse a la realidad de la comprensión de lo que de verdad sucede a nuestro alrededor", añadió.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 6 de noviembre de la revista Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology.