Salud

Por la razón o la fuerza

Embarazada brasileña es obligada por la Justicia a someterse a cesárea

Embarazada brasileña que se marchó del hospital para evitar cesárea, fue devuelta allí por orden judicial y se le realizó el mencionado procedimiento.

02.04.2014 20:57

Lectura: 4'

2014-04-02T20:57:00
Compartir en

En una medida extrema y quizá inédita en el país vecino, la Justicia de Rio Grande do Sul determinó que una mujer embarazada de 42 semanas fuera sometida a una cesárea contra su voluntad, por considerar que tanto la madre como la criatura corrían riesgo de muerte.

El caso ocurrió el lunes en la localidad de Torres. Adelir Carmen Lemos de Goes, de 29 años de edad e ingresada en el hospital Nuestra Señora de los Navegantes, se marchó del lugar contrariando la decisión de la médica que la había tratado. Sin embargo, la policía se presentó en su domicilio y la devolvió al centro asistencial, donde tuvo una niña.

La polémica comenzó cuando la embarazada llegó al hospital con dolores abdominales y lumbares. La doctora Andreia Castro la examinó y resolvió que se le practicara una cesárea, alegando que el bebé se encontraba sentado dentro del vientre materno, y podía asfixiarse durante el parto.

Además, la profesional argumentó que la paciente ya había pasado por dos cesáreas en sus anteriores embarazos, por lo que su útero podía romperse durante los trabajos de parto.

Decidida a tener un parto normal, Adelir se rehusó a permanecer en el hospital. Alegando que todavía no estaba en estado avanzado de trabajo de parto, firmó un formulario que la hacía responsable de su partida, y volvió a su casa.

Pero la doctora no se quedó cruzada de brazos, sino que decidió comunicarse con el Ministerio Público, que a su vez puso en marcha los engranajes de la justicia. La jueza Liniane María Mog da Silva aceptó los argumentos médicos y resolvió que la parturienta fuera regresada al hospital, con el apoyo de la policía en caso de ser necesario.

Stephany Hend, que es la doula (mujer que acompaña y brinda apoyo a las embarazadas) de Adelir, aseguró que durante los exámenes preliminares se comprobó el bebé estaba sano y que sus latidos cardíacos estaban dentro de los patrones normales.

"La idea era ir más tarde al hospital para que ella tuviera un parto normal, como lo había deseado en sus otros embarazos. En las ocasiones anteriores, no se le permitió porque había superado las 40 semanas de gestación" explicó Hendz en declaraciones publicadas en el periódico paulista Folha.

Una gestación completa dura ente 37 y 42 semanas.

"cuando la examinaron, dijeron también que el bebé estaba pélvico (sentado), le hicieron una ecografía, pero no mostraron que el bebé estuviera sentado", añadió.

Hendz explicó que la embarazada dejó de hacerse los controles en la policlínica de su zona cuando llegó a la 39ª semana de gestación, precisamente por miedo a que la obligaran a someterse a una cesárea.

Emerson Guimaraes, padre de la criatura, enfatizó que ningún examen mostró al bebé en su presunta mala postura. "Creo que lo inventaron sólo para obligarla a hacerse la cesárea", dijo.

Según el hombre, su esposa estaba en trabajo de parto en casa cuando, sobre las 01.30 del martes, un oficial de Justicia golpeó la puerta y, en compañía de algunos agentes, hicieron que Adelir entrara a una ambulancia y la llevaron de regreso al hospital del que se había marchado horas antes.

"Nos quedamos sin escapatoria, fue una solución forzada", lamentó Guimaraes.

La niña nació -por cesárea- a las 03.10, peso 3.65 kilos y midió 49 centímetros. Madre e hija recibieron el alta en la tarde del miércoles.

Montevideo Portal