Salud

Lamentable

Australia: condenado "terapeuta" que hizo a niño dejar insulina a cambio de bofetadas

El falso terapeuta dijo a los padres del menor diabético que dejaran de inyectarle la hormona y lo sometieran a su tratamiento. Murió

07.11.2019 14:45

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2019-11-07T14:45:00
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La desesperación ante enfermedades graves y de pronóstico negativo suelen ser el combustible perfecto para impulsar a quienes las padecen y sus seres queridos a manos de pseudoterapeutas que se lucran con ellos.
Esta estafa no sólo afecta los bolsillos de sus víctimas, sino que pone en grave riesgo su salud. En ocasiones, los pacientes dejan de lado tratamientos probados científicamente para abrazar este tipo de procedimientos, perdiendo su única oportunidad de curarse.

Tal es el caso de la modelo rusa Sophia Basicyou, quien dejó la quimioterapia para su cáncer de seno, para someterse a una supuesta cura consistente en dejarse picar por mosquitos. Lógicamente, la enfermedad se agravó y ella perdió la vida.

Un ejemplo similar es el caso del niño italiano que murió por una otitis tratada con homeopatía, o el del pequeño diabético de 13 años que falleció en Estados Unidos después de que un naturista recomendara a su familia sustituir la insulina por friegas con aceite de lavanda. En aquella ocasión el "terapeuta" fue condenado por tal atrocidad, como también lo será el hombre de 56 años que en 2015 causó la muerte de un niño de seis años al que trató una diabetes tipo 1 con una técnica tradicional china, basada en eliminar los agentes causantes de las enfermedades a través de bofetadas y palmaditas en áreas externas de la piel.

Este último caso se remonta al año 2015, cuando los padres del pequeño concurrieron a un taller sobre una pseudoterapia llamada Paida Lajin, impartido por Hong Chi Xiao en Hurstville, Australia

Esta pseudoterapia china sostiene que enfermedades como el cáncer o el párkinson pueden ser curadas a través de pequeñas palmaditas o bofetadas en la piel, con las que se consigue eliminar los desechos venenosos del cuerpo y restaurar el Qí o Chí una especie de fuerza vital, cuyo desequilibrio provocaría multitud de patologías, y sobre la que se trabaja también en procedimientos como la acupuntura . No hay estudios científicos con una buena metodología que apoyen su existencia, de ahí que las técnicas que se basan en ella no puedan ser consideradas como terapias.

Aun así, en muchos casos no se consideran peligrosas. Por ejemplo, centrando la atención en Paida Lajin, siempre que la bofetada no sea demasiado fuerte, no entrañará ningún peligro. ¿Pero qué pasa si se sustituyen los tratamientos realmente eficaces por estas palmaditas? Si la enfermedad que se pretende tratar es un resfriado, posiblemente nada. El problema surge cuando se trata de una afección grave, en la que el tratamiento mantiene vivo al paciente.

Es el caso de la diabetes, los enfermos se mantienen con vida básicamente gracias a la insulina. Pero no fue eso lo que Xiao dijo a los padres del niño fallecido. Al hablar con ellos durante el taller, les explicó que la insulina era veneno para el niño y que la medicina "occidental" no conseguiría sanarlo. Por eso, les recomendó que dejaran de administrársela y comenzaran una rutina de Paida Lajin, que estimularía la producción de la hormona por parte del organismo del enfermo. El pequeño estaba harto de inyectarse el fármaco cuatro veces cada día, por lo que sus progenitores estuvieron de acuerdo en seguir las recomendaciones de aquel hombre. El 22 de abril de 2015 su hijo se puso su última dosis de insulina y, además, continuando con los consejos del "terapeuta", comenzó un estricto periodo de ayuno.

Como es lógico, pronto empezó a vomitar y a perder fuerzas. Los padres, preocupados, acudieron de nuevo a Xiao, que les dijo que era algo totalmente normal, pues el niño estaba empezando a eliminar las toxinas de su cuerpo. Pero lo que estaba perdiendo poco a poco era la vida. Ante el empeoramiento de los síntomas, siguieron paso por paso la rutina, abofeteándolo en los brazos y las piernas, pero cada vez estaba más grave, le costaba respirar y ni siquiera podía hablar. Tal era su debilidad que tenían que llevarlo en un cochecito, porque era incapaz de caminar. Solo cinco días después, murió en la cama de un hotel, en Sydney. La causa del fallecimiento fue una cetoacidosis diabética, provocada por un aumento en sangre de unas sustancias tóxicas, llamadas cuerpos cetónicos, que se forman cuando, al no poder captar la glucosa para obtener energía, las células metabolizan grandes cantidades de grasa en su lugar. Es una de las complicaciones más graves de la diabetes y puede resultar fatal, como en el caso de este niño.

Tras este grave desenlace, tanto el terapeuta como la madre, el padre y la abuela materna del pequeño fueron acusados de homicidio involuntario, por omitir los cuidados que el chico requería, especialmente cuando sus síntomas comenzaron a empeorar. Durante el juicio, que tuvo lugar en noviembre de 2018, los familiares de la víctima fueron declarados finalmente inocentes. En cambio, el procedimiento legal contra Xiao tuvo que posponerse hasta hace unas semanas, después de que despidiera a sus abogados. Ahora, finalmente, fue declarado culpable y se encuentra a la espera de sentencia, según informa la web especializada Hipertextual.