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El saudí le estaba ganando al iraní Ganjzadeh el combate por el título pero por fuerza excesiva perdió y se llevó la plata.

El combate que cerró la actividad del karate en Tokio 2020, que sirvió como estreno y también despedida a nivel olímpico, registró una curiosa situación; el competidor que fue noqueado en plena final terminó llevándose el oro por una imprudencia de su rival.

El saudí Tareg Hamedi, quien estaba ganando 4-1 la final de la categoría masculina de más de 75 kilos frente al iraní Sajad Ganjzadeh, conectó una patada en la cabeza de su oponente, quien quedó tumbado sobre el tatami. Además, la festejó de inmediato.

Los jueces penalizaron al representante de Arabia Saudita, quien en 58 segundos estaba mostrando su superioridad, con una descalificación por exceso de fuerza. Cuando se recuperó, el iraní terminó llevándose la medalla de oro.

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